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El enésimo verano más caluroso de lo habitual y un invierno lluvioso que ha dejado los montes llenos de pasto y maleza son los ingredientes del cóctel que tiene contra las cuerdas a los servicios de extinción de incendios de medio país en esta segunda quincena de julio. El fuego ha arrasado ya más de 50.000 hectáreas entre el vértice que une las provincias de Ávila, Toledo y la Comunidad de Madrid, y los bomberos forestales se afanan en intentar controlarlo a pesar de que las previsiones meteorológicas no son muy halagüeñas. Y en medio de esta crisis, los medios de apoyo del Ministerio de Transición Ecológica llegan mermados, a pesar del apoyo que han recibido desde otros países de la UE.
La joya de la corona de estos medios aéreos gestionados por el Gobierno son los llamados FOCA, aviones anfibios con una capacidad de entre 5.500 y 6.000 litros y con una autonomía de cuatro horas. El Gobierno cuenta con 14 aviones anfibios, diez del modelo CL-215T y cuatro del modelo CL-415, más modernos, aunque el último de estos aparatos fue adquirido en 2013, según admitió este lunes el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, en una entrevista en televisión.
El problema es que no todos estos aviones pueden funcionar al mismo tiempo. La planificación ordinaria para la temporada de verano, indican desde Transición Ecológica, contempla que una decena de los aviones estén activos y otros cuatro en mantenimiento. El objetivo de esta forma de trabajar busca que la flota esté disponible durante toda la campaña. La contingencia ha provocado que en el momento más crítico en lo que va de verano sólo siete de las máquinas estén operativas, algo que en el ministerio que dirige Sara Aagesen se encaja dentro de la normalidad.
"Como ocurre con cualquier flota aérea de alta intensidad de uso, pueden producirse incidencias puntuales e imprevisibles", indican desde Transición Ecológica, donde aluden a "impactos con aves, averías mecánicas o reparaciones derivadas de la propia operativa". Esta coyuntura se traduce en retiradas "puntuales" del servicio que "forman parte de la gestión habitual de una flota de estas características".
Morán explicó en La Sexta que el más antiguo de los aviones fabricados por Canadair —hoy De Havilland Canadair, propiedad de Bombardier— data de 1987, es decir, que cumplirá cuatro décadas el año próximo. También recordó que el gobierno de Mariano Rajoy optó por adquirir sólo uno en 2013 cuando podía comprar hasta tres. Y defendió que a la llegada del actual Ejecutivo se puso en marcha un proceso para adquirir nuevas aeronaves, pero también reconoció que el proceso no se activó hasta 2023 y el primer aparato no estará disponible hasta 2028.
El secretario de Estado justificó esta dilación en la decisión del fabricante de cerrar la línea de producción hace ya más de una década ante la falta de demanda y que sólo la reactivaría con un mínimo de 20 encargos. Por ese motivo, la compra de los nuevos 7 aviones para España va de la mano de otros 13 adquiridos por otros países de la UE en una compra conjunta que todavía tardará en tener resultados. "El Ministerio está renovando la flota con la incorporación de siete nuevas aeronaves, que ofrecerán mejores prestaciones, mayor fiabilidad y menores necesidades de mantenimiento", expresaban desde Transición Ecológica este lunes en alusión a esta dilación.
La otra pata de la modernización a la que hacía mención Morán pasaba por la actualización de la aviónica de las aeronaves con mayor antigüedad. Esto es así, en parte, porque el uso de fondos europeos de recuperación sólo permitía financiar esta mejora, pero no la compra de nuevas máquinas. En el proceso para intentar actualizar la decena de aparatos más viejos, "surgieron nuevas exigencias económicas que no podían incorporarse al contrato conforme a la normativa de contratación pública". El resultado fue la cancelación del programa por consejo de los servicios jurídicos.
Según el medio especializado Avionrevue, Transición Ecológica intentó solucionarlo antes aumentando el contrato de 22 millones a 24 millones. Fue imposible ante la dificultad de acceder a una serie de manuales en poder del fabricante y protegidos por leyes de propiedad intelectual, lo que ha paralizado la modernización de las aeronaves. En el departamento de Sara Aagesen garantizan que esta decisión "no ha supuesto una disminución de la flota operativa". Lo mismo ocurre con las incidencias que han dejado en tierra a tres de los diez aviones que estaban previstos.
"No comprometen la capacidad de respuesta del dispositivo estatal", indican fuentes de Transición Ecológica, que recuerdan que las otras 52 aeronaves, entre aviones de menor capacidad que los FOCA y helicópteros, están disponibles y trabajando sobre el terreno. Ahí se encuadran los aviones de carga en tierra y los aviones anfibios de capacidad media, así como los helicópteros bombarderos. El Ministerio de Aagesen recuerda también que es el Ministerio de Defensa quien se encarga de "la reparación y el mantenimiento" de estas máquinas, operadas por el ala 53 del Ejército del Aire y el Espacio.
También recuerdan en Transición Ecológica que la prevención, vigilancia y extinción de los incendios forestales son competencia autonómica. "El dispositivo estatal tiene carácter de refuerzo y apoyo", indican fuentes del Gobierno, aunque es cierto que el mando de los trabajos para luchar contra el fuego en Ávila, Toledo y Madrid está en manos del Ejecutivo central después de que la Comunidad de Madrid así lo solicitase.
En virtud de esa competencia autonómica, los distintos territorios han ido desarrollando sus servicios de prevención y extinción de incendios con sus medios aéreos. Ninguno rivaliza en números con la flota que controla Transición Ecológica, pero es cierto que Andalucía se acerca, con 40 aeronaves en esta campaña del plan Infoca. Entre ellos cuenta con un avión anfibio pesado equivalente a los FOCA, aportado por el Gobierno central, y otros 12 de carga media que sí son propiedad de la Junta, igual que dos aviones de coordinación.
El equipo se completa con 26 helicópteros que suelen ser alquilados a empresas privadas, igual que ocurre en el resto de comunidades. Tras el despliegue andaluz, destaca el de Castilla y León, con 26 helicópteros y un avión de carga en tierra, y el de Galicia, con 22 medios aéreos propios entre helicópteros y aviones de carga en tierra.

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