CanalMusical
https://youtu.be/2l1GUQCYNYI?si=su7KS3kT23JOZSGS
Canal De Radio https: www. lavidaesocio.com 3 Emisora de Radio 24 Horas Radio La Vida es Ocio . Radio Chill . Radio LVEO Night Club . Nos podéis seguir : Barcelona ,Madrid ,Avilés , Girona , Toledo , Canarias , Ávila . Granada En directo los Jueves de 12 Horas - 14 Horas
Beteve
La mona tradicional, conocida como la mona Cristina, es un pastel en forma de tortilla, de coca azucarada, con huevos duros. El número de huevos viene determinado por la edad del niño, debe haber tantos como años tenga. La tradición se mantenía, históricamente, hasta que los hijones recibían la primera comunión.
La presencia de chocolate en la mona es una incorporación moderna, introducida en Barcelona en torno a 1930 por el pastelero Lluís Santapau que la Confitería Mora comenzó a adornar el pastel con figuras de este producto.
Las referencias más antiguas a la mona las encontramos en el siglo XIV, donde esta tradición está documentada en el principado de Cataluña, Murcia y el País Valenciano. Posteriormente y en otros formatos también está presente en las islas Baleares y Aragón. El origen de la palabra "mona" no está claro; podría proceder del árabe, el latín o el griego; pero en cualquier caso se refiere a un "regalo" u "ofrenda".
El encargado de regalar la mona es el padrino, una figura que se mantiene vigente, pero que tenía aún más relevancia en el pasado. En épocas en que la medicina no estaba avanzada ni existían sistemas públicos de protección, el padrino ejercía de garante de la supervivencia y bienestar del niño en caso de necesidad o muerte de sus progenitores. Era habitual escoger como padrino a un abuelo o a un tío y se tenía en cuenta su capacidad económica. Como explica Josep Fornés, el ritual de la mona es "la renovación anual del compromiso del padrino con su hijito o hijuela".
La Pascua es el momento más relevante del calendario cristiano, que conmemora la resurrección de Cristo, tras su pasión y muerte por crucifixión. Es el momento con el que culmina Semana Santa y termina la prohibición de comer carne, leche y huevos que rige la cuaresma. Para los cristianos, es un momento de joya y alegría que también coincide con la celebración de la llegada de la primavera. En un sentido más profundo, pues, representa la fertilidad y el inicio de un nuevo ciclo de vida.
El día de celebración de la mona varía año tras año en Cataluña por coincidir con Lunes de Pascua.
CanalGastronomia
En Semana Santa si algo se nos queda grabado en la memoria son sus espectaculares recetas. Comidas y postres, son un gran momento de reunión para compartir momentos inolvidables. Y hay un alimento que, sea integral, de masa madre o sin gluten, siempre guarda un lugar especial en las preparaciones tradicionales de Semana Santa: el pan.
Según la nutricionista Sara Mansa, en España se calcula que tiramos 60 millones de kilos de pan al año. Es el sexto alimento que más se desperdicia en los hogares españoles, después de las verduras y las frutas. Así, la especialista destaca ideas para aprovechar el alimento y sacar su máximo provecho una vez que se queda duro o se reblandece.
Puede que el primer paso que se te haya venido a la cabeza es rallarlo y utilizarlo para espesar deliciosas salsas, pero ya que estamos en plena Semana Santa, hemos recopilado 4 recetas tradicionales para que lo aproveches (y hay tanto postres como platos principales, toda una delicia).
El pan es ese alimento clásico que acompaña nuestros platos del día a día. Pese a su gran función, siempre es el producto que nos sobra y que finalmente tenemos que tirar. Por suerte, hay varias recetas que nos ayudarán a darle una segunda (y deliciosa) vida al pan.
Ingredientes:
Preparación:
Ingredientes:
Preparación:
Ingredientes:
Unas torrijas en su versión más saludable son una buena idea para disfrutar de estos días.
Ingredientes:
Preparación:
Noticias20M
La Semana Santa en Catalunya es mucho más que una celebración religiosa: es una combinación de tradición, cultura y espectáculo que llena calles y plazas de todo el territorio. La festividad arrancó Domingo de Ramos y se alargará hasta el 6 de abril, Lunes de Pascua y festivo en Catalunya.
Durante varios días, procesiones solemnes, viacrucis y pasiones transforman municipios y ciudades en escenarios al aire libre, donde vecinos y visitantes pueden revivir algunas de las escenas más emblemáticas de la tradición cristiana. Estas son algunas de las más características en el territorio catalán:
El Jueves Santo es el día en el que se conmemora la última cena de Jesucristo con sus discípulos antes de ser traicionado por Judas Iscariote. En esta jornada empieza el luto por la muerte del profeta, que se alarga hasta el Domingo de Resurrección.
Durante el jueves se puede visitar, entre otros:
El Viernes Santo es uno de los días más importantes de la religión cristiana y se conmemora la crucifixión de Jesucristo en el monte Calvario, a manos de soldados romanos bajo la orden de Poncio Pilato. Uno de los actos más significativos de este día es el Vía Crucis, que representa el camino de Jesús hacia la cruz.
A lo largo del viernes, destacan:
El domingo de Resurrección o de Pascua es otro de los pilares de la celebración de la Semana Santa y del calendario católico en general, puesto que se celebra la resurrección de Jesucristo tres días después de su muerte en la cruz. En las misas de este domingo se acostumbra a leer el pasaje del Evangelio en el que San Pedro encuentra la tumba de Jesús vacía, prueba de que ha resucitado.
En el territorio catalán, destacan:
El lunes también es festivo en Catalunya, aunque no es un día litúrgico, sino una extensión de la celebración del domingo de Pascua, por lo que se sigue celebrando la resurrección de Jesús. Lo más habitual es que el padrino vaya a merendar a casa de su ahijado y le regale una 'mona', un pastel con figuras de chocolate, a menudo con forma de huevo. Es el último día de la Semana Santa.
Las llamadas pasiones son representaciones teatrales de la pasión de Cristo, es decir, el relato bíblico de los últimos días de Jesús. En algunos municipios catalanes son habituales desde hace más de medio siglo.
Las más famosas son las siguientes:
GastronomiaSemanaSanta
Del tartar de salmón hasta las torrijas; cinco propuestas imprescindibles para un menú de vigilia completo
Alpisteras de Sanlúcar: cómo elaborar paso a paso el postre dulce tradicional de Cuaresma
La Semana Santa ofrece un catálogo de recetas tan amplio que es imposible quedarse con una sola. Aunque el bacalao y las legumbres son los reyes indiscutibles, existen muchísimas alternativas y platos tradicionales dependiendo de la zona o del gusto de cada casa, lo que permite adaptar los menús de vigilia a un estilo más ligero o más contundente. La clave en estas fechas no es la complicación, sino saber jugar con esos ingredientes básicos para montar una mesa variada que respete el producto de temporada y mantenga un equilibrio entre texturas y sabores.
Recorrer esta gastronomía implica pasar por todas sus etapas, desde esos entrantes crujientes que funcionan como el picoteo perfecto hasta los guisos de cuchara que han definido nuestra cocina durante décadas. Tampoco se puede entender esta época sin el apartado de la repostería, donde las masas fritas y los almíbares son el sello de identidad absoluto. Al final, se trata de combinar esas recetas de siempre con un acabado profesional, logrando un menú completo que sea funcional en la cocina y espectacular en el plato.
Aunque los guisos suelen ser los protagonistas, un buen menú de estas fechas agradece un entrante sano, ligero. Este tartar es la solución perfecta para abrir mesa: un plato rápido que destaca por el contraste de texturas y un sabor intenso. Apunta estos ingredientes para cuatro comensales:
Para empezar, corta el salmón en dados pequeños con un cuchillo bien afilado. Ponlo en un bol, añade el aceite, el vinagre, el limón y las salsas, mezcla con cuidado y deja macerar en la nevera 30 minutos.
Mientras tanto, pica la cebolleta, el aguacate y el tomate en dados del mismo tamaño que el pescado. Pasado el primer reposo, añade estas verduras al salmón, mezcla suavemente y ajusta el punto de sal si es necesario.
Deja reposar otros 30 minutos en la nevera para que los sabores se integren por completo. Sirve el tartar bien frío, preferiblemente con un aro de emplatar para lograr una presentación profesional y limpia.
El secreto de este plato es el reposo. Comienza cortando el cazón en tacos de bocado y límpialos bien. En un recipiente hondo, mezcla el pescado con la sal, los ajos, el laurel, el pimentón, el comino y el orégano. Cubre con el vinagre y el agua, tapa y deja macerar en la nevera al menos 8 horas para que el sabor cale bien.
Para cocinarlo, saca los tacos y sécalos a conciencia con papel absorbente; si quedan húmedos, el rebozado no agarrará bien. Pásalos por harina de fritura, sacude el exceso y fríelos en aceite muy caliente.
Busca un dorado rápido para que el interior no se seque y se mantenga jugoso. Escurre el exceso de aceite sobre papel secante y sirve inmediatamente.
Sin duda alguna, uno de los platos más habituales en las celebraciones familiares durante estas fechas es el potaje de vigilia. Esta receta tradicional de Cuaresma es el plato de legumbres por excelencia que, a diferencia de otros guisos de nuestra geografía, sustituye los complementos cárnicos por el bacalao. Apunta estos ingredientes para seis comensales:
Una vez listos los ingredientes, comienza cociendo los huevos, pélalos y reserva. Mientras, corta el bacalao en tiras finas para que se reparta mejor y trocea las espinacas frescas. En una olla amplia, prepara un sofrito con la cebolla, el pimiento y el puerro picados; deja pochar diez minutos e incorpora el tomate rallado junto al caldo de pescado. Para un acabado profesional, tritura este sofrito con la batidora hasta obtener una base fina y sin trozos.
Cuando el caldo vuelva a hervir, añade las espinacas y el bacalao, cocinando el conjunto durante cinco minutos. Incorpora los garbanzos y deja que hiervan un par de minutos para integrar los sabores.
Para finalizar, apaga el fuego y mueve la cacerola suavemente desde las asas para asentar el guiso. Decora con los huevos duros en cuartos y sirve directamente en la mesa.
Si hay un aroma que define estas fechas, es el de la leche infusionada con canela y limón. Las torrijas son, posiblemente, el dulce con más historia de nuestra gastronomía. El secreto para que salgan perfectas no está en la complicación, sino en la paciencia: un buen pan con cuerpo y un remojo generoso son las claves para conseguir ese interior cremoso que se deshace en la boca. Toma nota de estos ingredientes para unas dos decenas de unidades:
Para empezar, corta el pan del día anterior en rebanadas de unos dos centímetros; su miga más firme evitará que se rompan al hidratarlas. Para la infusión, hierve el litro de leche con el azúcar, la canela y la piel de limón. Es vital retirar del fuego y dejar que la leche se temple o enfríe antes de bañar el pan para que no se deshaga.
Coloca el pan en una fuente, cúbrelo con la leche y deja que repose al menos una hora hasta que absorba todo el líquido. A continuación, pasa las rebanadas por el huevo batido y fríelas en abundante aceite caliente, volteándolas hasta que estén doradas de forma uniforme. Escúrrelas sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa.
Finalmente, reboza las torrijas en la mezcla de azúcar y canela mientras aún estén calientes. Sírvelas recién hechas, solas o con un toque de miel, para disfrutar de su textura cremosa y su sabor más intenso.
No se puede hablar de repostería tradicional sin mencionar el paparajote, el emblema absoluto de la huerta murciana. Este dulce de sartén es un ejemplo perfecto de cómo la cocina popular aprovecha lo que tiene a mano: en este caso, las hojas de los limoneros. . Apunta estos ingredientes para ocho comensales:
Para comenzar, lava y seca muy bien las hojas de limonero para que la masa se adhiera sin problemas. Para la mezcla, bate el huevo con el azúcar, la ralladura de limón y la canela; añade la leche y la harina tamizada con la levadura. Remueve hasta lograr una masa espesa y deja reposar 15 minutos.
Calienta abundante aceite a unos 180 °C. Sujeta cada hoja por el extremo, sumérgela en la masa para cubrir ambas caras y deja que escurra el exceso antes de freír. Cocina un par de minutos por cada lado hasta que estén dorados.
Finalmente, al sacarlos, pásalos un segundo por papel absorbente y, mientras sigan tibios, rebózalos en el azúcar y la canela. Sírvelos recién hechos para que mantengan todo su aroma cítrico y el crujiente de la masa. ¡Y listo!
CanalRViajar Ocupa el tercer lugar entre los países con más bosque de Europa y, además, fue el primero en recibir el título de ‘Destino Ve...