domingo, 16 de agosto de 2026

Canal Viajar : El monasterio medieval que muchos historiadores consideran una de las cunas del Reino de Aragón: está excavado bajo una enorme roca y parece suspendido en la montaña

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Situado en pleno Pirineo aragonés, el Monasterio de San Juan de la Peña fue uno de los principales centros políticos y religiosos del Aragón medieval.
Claustro del Monasterio de San Juan de la Peña

Mucho antes de que Aragón se convirtiera en uno de los grandes reinos de la península ibérica, existía un pequeño núcleo de poder refugiado entre las montañas. Durante siglos, reyes, nobles y religiosos atravesaron las montañas del actual Pirineo aragonés para llegar a uno de los monasterios más importantes de la España medieval.

Antiguo Monasterio de San Juan de la Peña

Ubicado en Huesca (más concretamente en Botaya, al suroeste de Jaca), oculto bajo una enorme roca y rodeado de bosques, el Monasterio de San Juan de la Peña desempeñó un papel decisivo en los orígenes del Reino de Aragón y conserva hoy una de las ubicaciones más sorprendentes.

La ruta de senderismo más espectacular de España, según los expertos: pasa por acantilados de más de 2.000 metros y túneles excavados en la roca

Buena parte del conjunto se encuentra literalmente construido bajo una gigantesca roca que actúa como techo natural. Esa peculiar integración con la montaña convierte al monasterio en uno de los monumentos medievales más singulares de España y en una de las visitas culturales más impresionantes del Pirineo aragonés.

Es la propia montaña la que actúa como protección natural

El monasterio cuenta con dos edificios, el Viejo y el Nuevo. El primero es el que se funde con la roca que lo rodea y se erigió en el siglo X. En su interior cuenta con una iglesia prerrománica, pinturas de San Cosme y San Damián del siglo XII que decoran el Panteón de Nobles, la iglesia superior que se consagró en el siglo XI y la capilla gótica de San Victorián. Varios cientos de años más tarde, en el siglo XVIII, se añadió el Panteón Real, de estilo neoclásico, donde durante siglos fueron enterrados varios monarcas y nobles aragoneses

Pero la joya del conjunto es el claustro románico. Las columnas conservan capiteles decorados con escenas bíblicas, figuras humanas, animales y elementos vegetales.

El claustro románico del monasterio de San Juan de la Peña de Huesca

La larga historia del monasterio estuvo marcada por numerosos acontecimientos, como el incendio de 1675, que dañó gravemente parte de las instalaciones. Como consecuencia, se decidió construir un nuevo monasterio en una zona más elevada de la montaña.

Ese edificio, conocido actualmente como el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña, puede visitarse hoy junto al monasterio medieval original.

Un lugar clave en los orígenes del Reino de Aragón

La importancia histórica de San Juan de la Peña va mucho más allá de su arquitectura. Durante los siglos IX, X y XI, este enclave desempeñó un papel fundamental en la consolidación de los territorios cristianos que acabarían dando origen al Reino de Aragón.

Muchos historiadores consideran que el monasterio fue uno de los principales centros políticos, religiosos y culturales del Aragón medieval. Desde aquí se impulsó la influencia de los primeros monarcas aragoneses y se fortaleció una institución monástica que llegó a ejercer una enorme influencia en buena parte del territorio.

Además, el monasterio estuvo estrechamente vinculado a figuras decisivas de la historia aragonesa como Sancho III el Mayor, Ramiro I de Aragón y otros miembros de las primeras dinastías vinculadas al nacimiento del reino.

Canal Noticias Incendio : Al menos dos muertos y casi 40.000 personas en riesgo de ser evacuadas por un incendio en una isla griega

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La isla griega de Salamina, que se ubica prácticamente unida al territorio continental de Grecia, se enfrenta desde esta mañana a un grave incendio. Las autoridades del país están estudiando si evacuar la isla, en la que viven casi 40.000 personas, ante la dificultad de controlar el fuego por las fuertes rachas de viento.

Según han confirmado los servicios de Emergencias, las llamas se han originado en unos terrenos plagados de basura y se extendieron inmediatamente por las zonas de Peristeria y Selinia, en el sur de la isla. Al menos dos personas han fallecido ya como consecuencia de este incendio en Peristeria, donde fueron hallados los cadáveres de un hombre y una mujer muy próximos al origen del fuego.

El despliegue actual comprende 192 bomberos, 32 vehículos y 14 medios aéreos (seis hidroaviones y ocho helicópteros). Los equipos de bomberos han señalado que los trabajos de extinción durante las próximas horas serán complejos dadas las fuertes rachas de viento, que no se espera que amainen hasta el lunes.

En declaraciones a la prensa local, el alcalde de Salamina, Giorgos Panagópoulos, ha señalado que la prioridad de las autoridades es la evacuación de la población en caso de que el fuego continúe avanzando. Además, ha indicado que se han solicitado embarcaciones para llevar a los habitantes al continente en caso de que sea necesario.



Canal Gastronomia : Dónde comer en Santander: restaurantes y bares para degustar la ciudad

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Desde las históricas vermuterías de Peña Herbosa hasta restaurantes distinguidos con estrella Michelin, esta ruta gastronómica ayuda a entender por qué Santander ha dejado de ser únicamente un destino de verano para convertirse en una referencia culinaria por derecho propio. Aquí se come mirando al Cantábrico, pero también pensando en el producto, la temporada y la tradición.

Rabas, vermut y barra

En Santander las barras siguen teniendo algo sagrado. El aperitivo aquí no se improvisa y las rabas –calamares fritos al estilo cántabro– funcionan casi como un idioma local. La calle Peña Herbosa concentra buena parte de la vida gastronómica de Santander y es el punto de partida perfecto para entender sus costumbres culinarias.

Para empezar, la Vermutería Solórzano (Peña Herbosa, 17), una de esas direcciones donde el tiempo parece haberse detenido entre vermuts, gildas y conversación infinita. Merece la pena pedir las anchoas de Santoña y las rabas, consideradas entre las mejores de la ciudad.

A pocos pasos aparece Bodega Fuente Dé (Peña Herbosa, 5), posiblemente una de las tabernas más auténticas de Santander. Siempre llena, siempre ruidosa y siempre apetecible, es el sitio al que ir para entender la cocina montañesa más tradicional con cocidos, quesos cántabros, anchoas artesanas y raciones pensadas para compartir sin prisas.

Para el picoteo, Casa Lita (P.º de Pereda, 37) sigue siendo parada obligatoria frente a la bahía. Su interminable barra de pinchos –imprescindibles los de marisco, tortilla y bonito– resume perfectamente el espíritu santanderino: informalidad, producto y vistas al mar.

También la emblemática Bodega del Riojano (Río de la Pila, 5). Se come entre barriles firmados por personalidades que han pasado por la ciudad y mantiene intacto el espíritu de la cocina cántabra tradicional. No hay que marcharse sin probar su famosa tortilla de patatas con callos, además de las albóndigas de bonito o los pescados del Cantábrico. Su vinoteca es otro de los grandes atractivos de la casa.

Y si hablamos de tortilla, en Diluvio (Ataulfo Argenta Músico, 14) la llevan un paso más allá con sus famosos rellenos, cuyo pincho cuesta apenas 3 euros. Entre los más aclamados están la versión con crema de Grana Padano y guanciale, la de gambas al ajillo o la de txistorra con piparra, auténticas bombas de sabor que hacen honor a la fama del local.

Pescados y mariscos

Pocas ciudades defienden el pescado y el marisco con tanta naturalidad como Santander. Aquí el producto manda y los clásicos siguen llenándose precisamente porque nunca necesitaron reinventarse demasiado. Uno de los grandes nombres es La Bombi (Casimiro Sainz, 15), institución absoluta en Puertochico y uno de esos restaurantes donde aún sobreviven los largos almuerzos de mantel blanco y servicio impecable. Marisco, pescados del Cantábrico y una bodega enorme explican por qué sigue siendo una referencia histórica de la ciudad. Destacan las almejas a la sartén, el bogavante y los pescados salvajes del día.

Más informal, pero igual de querido por los locales, es Marucho (Tetuán, 21), un clásico marinero donde el producto del día dicta la carta. Aquí la atención se centra en lo que llega cada día desde la lonja. Sopas de pescado, almejas, centollo o rodaballos que saben exactamente a lo que deberían saber. En el Barrio Pesquero, La Chulilla (Avd. Sutileza, 36) mantiene viva esa esencia portuaria que define parte de la identidad gastronómica cántabra. Rabas, pulpo y marisco en una zona que todavía conserva alma de puerto. Y para quienes buscan una marisquería clásica con buena relación calidad-precio, La Mayor (Juan de la Cosa, 5), uno de los secretos mejor guardados de Puertochico.

Para seguir, La Cigaleña (Daoiz y Velarde, 19), uno de los templos gastronómicos de la ciudad. La bodega tiene tanto peso en la experiencia como la propia cocina. El pescado es el gran protagonista, con elaboraciones que cambian según mercado, además de guisos marineros y una selección de vinos difícil de igualar en Santander. La Nueva Gaviota (Marqués de la Ensenada, 32) es otra dirección imprescindible para quienes buscan cocina marinera auténtica. Destacan los pescados salvajes a la plancha, las rabas y los mariscos del día.

Frente al mar y con una larga tradición familiar, Los Peñucas (Marqués de la Ensenada, 35) es famoso por sus pescados a la brasa, los bocartes y las rabas. Uno de esos lugares donde la sencillez y el producto siguen siendo la mejor receta. Con vistas a la bahía, La Caseta de Bombas (Calle Gamazo), ubicada junto al paseo marítimo, es una de las terrazas más agradables para disfrutar de arroces, pescados y mariscos con vistas privilegiadas.

Una versión más sofisticada de la cocina marinera local la encontramos en Bar del Puerto (Hernán Cortés, 63): ambiente elegante, buena bodega y una propuesta donde destacan los pescados del Cantábrico, los arroces y las recetas de temporada. Para los clásicos, Real Club Marítimo de Santander (Plaza de Puertochico, s/n), es uno de los comedores con mejores vistas de la ciudad. Merece la pena por sus pescados, arroces marineros y mariscos disfrutados frente a la bahía.

Y como no todo en Santander gira alrededor del pescado, A Banda Arroz (Peña Herbosa, 15) se ha convertido en uno de los mejores lugares de la ciudad para comer arroces, con recetas preparadas al momento y raciones generosas que funcionan especialmente bien en comidas largas de fin de semana.

La nueva cocina cántabra

En los últimos años han aparecido restaurantes que reinterpretan la cocina regional con un enfoque más contemporáneo, sin perder conexión con el producto local. El gran referente sigue siendo El Serbal (Andrés del Río, 7). Con una estrella Michelin y vistas al mar, lleva años demostrando que la alta cocina cántabra puede ser elegante, técnica y profundamente ligada al territorio. Aquí el menú degustación funciona como una lectura del Cantábrico, donde destaca el solomillo con costra de arroz negro.

También con estrella Michelin, Casona del Judío (Requejo, 3), donde tradición y vanguardia conviven en una propuesta profundamente ligada a Cantabria. Ofrece una experiencia más emocional y narrativa. Situado en una casona del siglo XIX, el restaurante trabaja la memoria gastronómica cántabra desde una perspectiva sofisticada y muy personal. Más desenfadado, pero igual de interesante, es Umma (Calle del Sol, 47), uno de los restaurantes que mejor representa la evolución gastronómica de Santander. Cocina creativa, vinos naturales y ambiente contemporáneo sin caer en la impostura. La carta gira alrededor del mejor pescado, carne y verduras de temporada, con una ejecución contemporánea y precisa.

Por su parte, Magnolia (Tetuán, 21) es una de las aperturas más interesantes de los últimos años. Gran parte de las verduras proceden de su propia huerta, lo que permite construir una cocina muy conectada con la estacionalidad. Sus vegetales, pescados y menús degustación son algunos de los grandes reclamos. Otro imprescindible es Agua Salada (San Simón, 2): pequeño, íntimo y obsesionado con el detalle, un lugar donde el producto y las técnicas modernas conviven con una cocina tremendamente honesta. Así como Cadelo (Santa Lucía, 33), un acogedor restaurante que mezcla producto local con modernidad. Su lasaña se ha convertido en uno de los platos más comentados de la ciudad, aunque también merecen atención sus propuestas fuera de carta.

Sabor internacional

Aunque la cocina cántabra domina claramente la ciudad, Santander empieza a abrirse a propuestas internacionales interesantes. Uno de los proyectos más interesantes del momento es Seña Wine Bar (Tetuán, 31). Especializado en vinos naturales y pequeñas elaboraciones para compartir, funciona casi como un laboratorio gastronómico donde el producto local se encuentra con técnicas y sabores contemporáneos.

Posiblemente el sushi más refinado de Santander esté en Olivia Sushi Bar (Peña Herbosa, 11). Nigiris, sashimis y cortes de pescado convierten este pequeño local en una parada imprescindible para los amantes de la cocina japonesa. Otra de las direcciones que han elevado el nivel de la cocina japonesa en la ciudad es Ho'oponopono (Peña Herbosa, 23). Destacan sus nigiris, rolls de autor y una cuidada selección de pescado fresco.

Garbo Trattoria Moderna & Cocktail Bar (Bonifaz, 19), es el italiano de referencia en Santander. Imprescindibles las pastas frescas, los risottos y su propuesta de coctelería. Para quienes buscan algo más informal y creativo, Querida Margarita (Andrés del Río, 7) mezcla cocina de mercado, influencias mediterráneas y platillos en un formato gastrobar muy actual.

En El Sol (Sta. Lucía, 32), que ofrece tapas de fusión con sello creativo, destacan platos como las patatas bravas coreanas con kimchi y encurtidos, el brioche de atún rojo con burrata y chutney de mango, las croquetas caseras de pollo asado o la fondue de quesos cántabros. Todos sus platos combinan técnicas e ingredientes internacionales con sabores locales. Y fuera del circuito más turístico, La Galerna (Perines, 8) introduce guiños mexicanos e internacionales dentro de una cocina muy personal que ha conseguido una clientela fiel entre los santanderinos.

Escapada gastro

Y aunque técnicamente queda a las afueras, merece absolutamente la pena desviarse hasta Cenador de Amós (Plaza del Sol, Villaverde de Pontones). El tres estrellas Michelin de Jesús Sánchez es uno de los grandes destinos gastronómicos de España y una de las experiencias culinarias más importantes del norte del país con platos tan característicos como la cuajada de bacalao con cristal de pimiento.

Canal Curiosidades : Todo un continente fluye gracias a una mancha roja situada sobre nuestras cabezas y la ciencia acaba de cartografiarla

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Una gigantesca red de ríos invisibles que transportan agua por la atmósfera de Sudamérica acaba de ser reconstruida con un nivel de detalle que permite seguir el recorrido de la humedad desde su origen hasta los lugares donde termina cayendo en forma de lluvia. El trabajo, publicado en Nature Communications, combina modelización matemática y observaciones climáticas para estudiar unas corrientes que resultan esenciales para el suministro de agua del continente y que funcionan de una manera distinta a los conocidos ríos atmosféricos.

Los investigadores denominan ríos aéreos a estas rutas persistentes por las que circula la humedad transportada por los vientos. A diferencia de los ríos atmosféricos, que suelen aparecer como fenómenos episódicos y de menor duración, estas grandes conexiones permanecen activas durante periodos climáticos mucho más prolongados. El agua que desplazan puede proceder del océano, pero también de la evaporación del suelo y de la transpiración de la vegetación, antes de recorrer enormes distancias sobre tierra firme.

El estudio permitió identificar cuáles son las cuencas situadas a barlovento que aportan la mayor cantidad de humedad y localizar puntos a partir de los cuales esa contribución comienza a disminuir con rapidez. Los autores también analizaron hasta dónde se desplazan estos corredores atmosféricos, cómo cambia su intensidad durante el recorrido y qué cantidad de agua terminan descargando como precipitación. El resultado ofrece una especie de mapa hidrográfico del cielo sobre Sudamérica, aunque sus cauces no sean visibles desde la superficie.

Cuatro tipos de ríos aéreos

Los científicos clasificaron las regiones atravesadas por estas corrientes en cuatro grandes categorías. Las zonas G1 funcionan como cabeceras fluviales atmosféricas, es decir, puntos donde la humedad enriquecida por los océanos entra en el continente. Las G2 actúan como áreas de drenaje en las que parte del vapor de agua puede perderse durante su desplazamiento tierra adentro. Por su parte, las regiones G3 representan zonas donde los ríos aéreos reducen considerablemente su velocidad y contenido de humedad.

La cuarta categoría, denominada G4, puede compararse con una llanura atmosférica situada muy lejos de las principales fuentes de vapor de agua. Estas regiones reciben una aportación menor de humedad transportada desde otras áreas y, por tanto, pueden coincidir con territorios donde existen ciudades sometidas a escasez hídrica. Conocer qué lugares generan agua atmosférica y cuáles dependen especialmente de ella podría ayudar, según plantea la investigación, a diseñar estrategias de gestión que tengan en cuenta conexiones situadas mucho más allá de una cuenca hidrográfica convencional.

El papel decisivo de los bosques

El mapa también muestra hasta qué punto la vegetación puede intervenir en el ciclo del agua a escala continental. Los investigadores señalan que preservar los bosques y promover la reforestación en las regiones que alimentan estos corredores puede favorecer la cantidad de humedad disponible. Como ejemplo, citan investigaciones según las cuales la deforestación en zonas situadas a barlovento de Ucayali, en Perú, puede contribuir a una reducción de entre el 5% y el 13% de la precipitación anual y a una caída de entre el 19% y el 50% de la escorrentía anual mediante estos ríos aéreos.

Gestionarlos, sin embargo, plantea una dificultad añadida: el viento puede modificar rápidamente la dirección del transporte de humedad e incluso invertir en un solo día el flujo que abastece a determinadas ciudades costeras. A ello se suman numerosas variables terrestres que condicionan tanto la recarga como la descarga de estas corrientes. Los autores sostienen que las cuencas que las alimentan suelen superar fronteras administrativas y topográficas, por lo que su protección exige cooperación institucional. "Su gestión eficaz requiere colaboración institucional entre las entidades responsables de la gobernanza regional", explican los investigadores.


Canal Viajar : Todos van a Ronda, pero pocos van al pueblo blanco con un desfiladero y termas romanas: aguas termales que brotan a más de 30 grados y un paisaje entre montañas

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Los antiguos baños romanos quedaron bajo el embalse del Negratín, pero los manantiales siguen brotando junto al Cerro Jabalcón y alimentan hoy un balneario.

Aguas termales de Baños de Zújar

En el norte de Granada, entre el Cerro Jabalcón y el embalse del Negratín, aparece un pueblo que guarda una historia termal mucho más antigua que su actual balneario. Los manantiales de Zújar ya eran conocidos en época romana, cuando se construyó junto a ellos un complejo de baños cuyos restos terminaron bajo las aguas del embalse.

Embalse del Negratín.

El agua, en cambio, sigue brotando. Emerge a una alta temperatura y alimenta el actual balneario, mientras alrededor se extiende uno de los paisajes más característicos de esta zona de la provincia.

El balneario que debes visitar una vez en la vida es un icono del norte de España: sus aguas termales de uso médico están reconocidas mundialmente

Unas termas romanas que acabaron bajo el embalse

Los Baños de Zújar se encuentran en la ladera norte del Cerro Jabalcón, junto al embalse del Negratín. El agua procede de niveles profundos del subsuelo y asciende hacia la superficie a través de las fracturas de la roca. Cuando llega al exterior, supera los 38ºC.

En época romana ya existía aquí un complejo termal. La documentación histórica del balneario cuenta que había diferentes espacios en las antiguas instalaciones, entre ellos un frigidarium, un tepidarium y un caldarium, que estaban relacionados con distintas temperaturas y usos dentro de los baños.

Cerro Jabalcón

Aquellas termas ya no forman parte del paisaje que hoy se puede recorrer, ya que la construcción del embalse del Negratín hizo que los restos del antiguo complejo quedaran bajo el agua, aunque el manantial que dio origen a los baños sigue activo.

La tradición termal siguió después de la época romana y acabó dando lugar al balneario que existe actualmente. Sus instalaciones aprovechan los mismos manantiales y cuentan con espacios de baño termal, entre ellos un Caldarium que mantiene en su nombre la referencia a los antiguos baños romanos.

Vista del lago Negratín.

Las aguas de Zújar están clasificadas como sulfatadas, cloruradas y sódicas y presentan una mineralización fuerte. Su composición incluye, entre otros elementos, sulfatos, cloruros, sodio y calcio.

Fueron declaradas aguas mineromedicinales en 1928, dentro de la tradición balnearia que se había desarrollado alrededor del manantial. El balneario recoge diferentes usos terapéuticos históricos de estas aguas, pero su interés para el visitante está también en su temperatura y en la experiencia de bañarse en un manantial que ya era conocido hace siglos.

Un arco natural entre las rocas del Jabalcón

El Cerro Jabalcón es la referencia más evidente de Zújar y también uno de los lugares desde los que mejor se entiende el paisaje que rodea al municipio. Aquí hay que destacar el Agujero de la Heredad, también conocido como Ojo de la Horadada o Puerta de Zújar. Es un arco natural abierto en la roca y uno de los elementos geológicos más reconocibles de la montaña.

El entorno del Jabalcón cuenta además con rutas y senderos que permiten acercarse a diferentes puntos de la montaña. En las zonas altas se encuentran también un mirador astronómico y una pista destinada al vuelo libre con vistas hacia el embalse y el Altiplano.

El pueblo blanco que se extiende al pie del Jabalcón

La historia de Zújar se remonta a diferentes etapas y see conservan vestigios de época íbera, romana y andalusí. En el centro destaca la Iglesia de la Anunciación, levantada en el siglo XVI sobre el solar de una antigua mezquita. La etapa andalusí también dejó su huella en la configuración urbana y defensiva de la localidad. Zújar formó parte del territorio musulmán de Granada antes de incorporarse al reino cristiano.


Canal Curiosidades : El pie de elefante, el objeto más peligroso de la Tierra: cinco minutos al lado y posible muerte en dos días

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En abril de 1986 tuvo lugar el accidente más grave de la historia. En la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), comenzó a arder uno de los cuatro reactores de la planta durante una prueba de corte energético. Un incidente que derivó, de forma inevitable, en el peor desastre nuclear de la historia.

Un accidente que también provocó la existencia de objetos peligrosos como el denominado 'Pie de Elefante'. Nombrado de esta manera por el aspecto que presenta, se formó mediante lava de material del núcleo fundido que había escapado del recinto del reactor, materiales del propio reactor y varios componentes estructurales de la planta.

Existen muy pocas imágenes de él, y se caracteriza, principalmente, por la intensa radiactividad que emite. Es un vidrio de corio solidificado compuesto principalmente de materiales como dióxido de silicio y trazas de otros compuestos como uranio, titanio, circonio, magnesio y grafito disueltos. El peligro de este objeto, así como las consecuencias de una exposición junto a él, podría extenderse durante siglos.

Una hora de exposición equivalen a 4,5 millones de radiografías en el tórax

Es tan peligroso que te puede matar solo con mirarlo. Los científicos cifran que pasar un rato junto a este elemento, aunque sea solo por un periodo de tiempo breve, equivalente a cinco minutos, es letal. Estos estiman que, pasar cinco minutos junto al Pie de Elefante, puede acabar con tu vida en dos días. La emisión del objeto alcanzó los 10.000 roentgens el mismo año del accidente nuclear, el equivalente a mil veces más la dosis para provocar cáncer.

Por otra parte, los expertos apuntan a que pasar una hora expuesto a ese nivel de radiación, es el equivalente a hacerse cuatro millones y medio de radiografías consecutivas en el tórax. Los primeros síntomas que aparecen tras la exposición al objeto son algunos como vómitos, diarrea y fiebre. La pata de elefante tiene aproximadamente un 10% de uranio en masa.

La central de Zaporiyia, expuesta en el conflicto bélico contra Rusia

Con motivo de la invasión de Rusia en Ucrania, la planta nuclear expuesta en el frente de batalla es la ubicada en Zaporiyia. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha expresado su temor ante una hipotética catástrofe nuclear en los cuatro años y medio que llevamos de guerra.

Una explosión de esta central traería consecuencias devastadoras no solo a la propia Ucrania, sino también a otros países como Polonia, Alemania y Eslovaquia, según las estimaciones efectuadas tanto por el Ministerio de Defensa de Rusia como el Instituto Hidrometeorológico Ucraniano.






Canal Viajar : El monasterio medieval que muchos historiadores consideran una de las cunas del Reino de Aragón: está excavado bajo una enorme roca y parece suspendido en la montaña

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