CanalGastronomico
Viajamos a Italia para quedarnos deslumbradas con su belleza natural, con sus impresionantes monumentos, con su arte y con su historia, pero mentiríamos si no dijéramos que también lo hacemos por su increíble gastronomía. Además de las pizzas y las recetas de pasta, Italia es conocida por platos como el que te proponemos hoy. Unas patatas a la siciliana con la que viajarás sin coger un avión, y que además puedes convertir fácilmente en una cena completa.
Al igual que con la pasta a la siciliana, el secreto para conseguir un sabor umami a tope es hacer una mezcla de aceitunas, alcaparras y tomate, a la que podemos añadir anchoas para darle un toque más salino.
Comenzamos por pelar las patatas y lavarlas bien. Podríamos cortarlas en rodajas, pero me gusta mucho más cortarlas de bocado y en trozos irregulares, como si fuéramos a hacer unas bravas. Vamos a hacerles una doble cocción para conseguir que queden melosas por dentro y crujientes por fuera, así que primero las cocemos o hacemos al microondas con un estuche de vapor como este hasta que estén tiernas y al pincharlas con un cuchillo este salga fácil y limpio. Nos llevará unos siete minutos al microondas a máxima potencia. Nos ahorramos mucho tiempo de esta manera. Un truco: nada de sal en esta primera cocción porque el aderezo es potente de sal y no queremos pasarnos.
Mientras las patatas se cocinan vamos a preparar el resto de ingredientes y a mezclarlos en un bol: las aceitunas, las alcaparras (que picaremos pequeñas), los tomates cherry partidos por la mitad (podríamos usar tomate seco en aceite muy picadito pero reduciendo la cantidad a la mitad para no pasarnos de salado), el orégano y un par de anchoas que picaremos muy fino hasta hacer una pasta. Un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y movemos bien.
Cuando tengamos listas las patatas, las echamos en el bol y movemos muy bien para que se integren todos los ingredientes y cuando aún están calientes. Así nos aseguramos de que los sabores se integran con las patatas. En una bandeja de horno echamos la mezcla y por encima, parmesano rallado sin miedo. Nunca es suficiente queso en la vida, así que no temas pasarte. Movemos un poco y metemos en el horno durante 10 minutos a 200 grados, vigilando que el queso no se queme. Podríamos hacerlo también en la freidora de aire a la misma temperatura y durante unos 8 minutos, con cuidado de que el queso se funda pero no se queme.
También es un acompañamiento ideal para unas chuletas de cerdo, unos filetes de pavo a la plancha o un pollo asado. Y si no te apetece carne ni pescado, aquí va el truco maestro para hacer un plato completo: un par de huevos a la plancha que dejaremos con la yema bien melosa. Cuando tengas las patatas listas pones encima los huevos, los partes y mezclas como harías con unos huevos rotos. Vas a llorar de lo rico que está.







