lunes, 24 de agosto de 2026

Canal Crimenes Reales Podcast Ivoox : Vidas Rotas, el asesinato de Ana Enjamio

   Crónica en negro



La Navidad de 2016 en Vigo se tiñó de luto con uno de los crímenes que más ha conmocionado a la sociedad española. Ana Enjamio, una brillante ingeniera de 25 años con todo el futuro por delante, celebraba la cena de empresa con sus compañeros.

Lo que debía ser una noche de celebración se convirtió en el último capítulo de una historia de acoso y obsesión. Su expareja y compañero de trabajo, César Adrio, no aceptaba el final de su relación y la sometió a una presión asfixiante durante toda la velada.

En este episodio de Crónica en Negro, analizamos la cronología de esa trágica noche: desde el hostigamiento en la fiesta hasta la fría emboscada que tuvo lugar en el portal de la casa de Ana. Descubre las claves de la investigación que condujeron a la detención del asesino, quien fue localizado tras un intento de suicidio.

¿Qué señales no se vieron? ¿Cómo una historia de amor se transforma en una sentencia de muerte? Acompáñanos a desgranar los detalles del caso de Ana Enjamio, un feminicidio que nos obliga a mirar de frente las sombras de la obsesión.

https://go.ivoox.com/rf/154532057


Canal Crimenes Reales Podcast Ivoox .: El monstruo que el sistema dejó libre

  Crónica en negro


El 13 de enero de 2008, la vida de la familia Cortés cambió para siempre. Mariluz, una niña de cinco años, desapareció en la barriada del Torrejón en Huelva mientras iba a comprar chucherías. Lo que comenzó como una angustiosa búsqueda ciudadana terminó convirtiéndose en una lección sobre la fragilidad de la justicia frente a la maldad humana.

En este episodio, desgranamos la cronología de los hechos: desde la desaparición y el hallazgo del cuerpo en la ría de Huelva, hasta la detención de Santiago del Valle y su hermana Rosa. Exploramos cómo el asesino, que debería haber estado en prisión cumpliendo condenas previas, se encontraba en libertad gracias a una cadena de errores administrativos y judiciales que hoy, años después, seguimos cuestionando.

Una crónica sobre la dignidad de una familia que, ante el dolor más profundo, solo pidió justicia. No te pierdas este relato sobre la verdad, la responsabilidad y las sombras que a veces habitan entre nosotros.

https://go.ivoox.com/rf/177108297

Canal Ferias y Fiestas : La Tomatina 2026

 CanalFeriasFiestas

El último miércoles de agosto, un pueblo de 9.000 habitantes recibe a 22.000 personas de todo el mundo. No hay concierto, no hay feria, no hay espectáculo. Tomates de heno. Y una hora para lanzarlos todos.

Buñol no lo planeó. Empezó por un accidente en 1945 y sobrevivió a una prohibición que el pueblo respondió saliendo a la calle vestido de luto. Hoy es la batalla de comida más grande del mundo y una marca registrada. Este 26 de agosto de 2026 cumple 80 años.

La Tomatina se celebra dentro de la semana de fiestas patronales de Buñol en honor a San Luis Bertrán y la Virgen de los Desamparados (este año, del 14 al 31 de agosto). La semana tiene conciertos, procesiones y paellas populares. La Tomatina es el acto central, el más conocido internacionalmente, pero es un día dentro de una semana entera de fiesta.

La noche antes

Martes por la noche. Las calles de Buñol huelen a verano y a fritanga de feria. Los chiringuitos del Ayuntamiento llevan horas abiertas. Las peñas ocupan cada esquina.

La noche anterior a la Tomatina tiene nombre propio: "la empalma". Llegar fresco al miércoles no es el objetivo. Llegar es suficiente.

Mientras la fiesta continúa en la calle, los vecinos hacen otra cosa. De madrugada, comerciantes y residentes cubren sus fachadas con lonas y plásticos. Ventanas selladas, puertas protegidas, persianas bajadas. El pueblo se prepara para lo que viene como un barco antes de la tormenta.

A las siete de la mañana cierran el acceso en coche. Solo se entra andando. Y ya hay gente caminando.

Un accidente en la plaza

Participantes en La Tomatina lanzando tomates en las calles de Buñol, Valencia

Era el último miércoles de agosto de 1945. Buñol celebraba sus fiestas patronales en honor a San Luis Bertrán y la Virgen de los Desamparados. Desfile de gigantes y cabezudos, música, gente en la calle.

Un grupo de jóvenes quiso colarse en la comitiva. El ímpetu hizo caer a uno de los participantes. El hombre se levantó furioso y empezó a golpear todo lo que encontró a su paso. Cerca había un puesto de frutas y verduras. Los tomates volaron.

Al año siguiente los mismos chicos volvieron. Esta vez con tomates de casa.

La tradición nació del caos. Hay quien señala a un vecino llamado Goltran Zanón como uno de los protagonistas de aquel miércoles, pero nadie tiene pruebas absolutas. La Tomatina empezó sin intención y su origen sigue siendo, en parte, tan espontáneo como ella misma.

Los años siguientes la fiesta creció. Y con ella, los problemas.

El pueblo que enterró un tomate

En los años 50, las autoridades prohibieron la Tomatina por no tener fundamento religioso oficial. La fiesta desapareció del programa, aunque no de las calles, donde los jóvenes intentaban mantenerla viva cada agosto mientras la policía la disolvía.

Un año, un alto cargo visitó Buñol con su uniforme de gala justo el día en que los jóvenes se habían reunido en la plaza. Los tomates no distinguían de cargos. El alcalde tuvo que dejarle ropa para que se cambiara. La respuesta de las autoridades fue endurecer la prohibición. Con penas de cárcel esta vez.

En 1957 Buñol respondió a su manera. Los vecinos organizaron El Entierro del Tomate: un ataúd con un tomate gigante recorrió las calles del pueblo seguido por una banda que tocaba marchas fúnebres y un cortejo vestido de luto. Las mujeres llevaban velos negros. Era una protesta silenciosa. Y fue tan multitudinaria que las autoridades cedieron.

En 1959 la fiesta volvió a autorizarse. Con normas: petardos de aviso para marcar el inicio y el fin de la batalla, que en Buñol llaman carcasas. En 1975 los Clavarios de San Luis Bertrán, cofradía del patrón del pueblo, asumieron la organización y el suministro de tomates. En 1980 el Ayuntamiento tomó el relevo. En 1983 un reportaje en Informe Semanal de TVE la catapultó al resto de España. En 2002 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. El Ayuntamiento registró entonces el nombre como marca propia: ningún otro municipio del mundo puede celebrar "La Tomatina". Lo que empezó como un accidente en una plaza es hoy propiedad intelectual de Buñol.

Buñol no es el único pueblo español que convierte una lluvia de proyectiles en fiesta. En Tarazona, cada 27 de agosto, un solo hombre cruza la plaza bajo un bombardeo de tomates en el Cipotegato. Aquí se lanzan entre todos; allí, todos contra uno.

Y en Baza, la misma semana, otra multitud tiñe a un hombre de arriba abajo, pero de negro y con pintura, en el Cascamorras. El rojo del tomate, el negro de la pintura: España tiene más de una forma de embadurnar a su prójimo en agosto.

En Buñol casi no hay camas, así que la mayoría duerme en Valencia y sube en tren el día de la batalla; si es tu plan, conviene reservar pronto. Buscar alojamiento en Valencia.

La munición

Cada año el Ayuntamiento saca el suministro de tomates a licitación pública. El contrato de 2025 se adjudicó por 53.000 euros. El origen varía según el proveedor ganador: en ediciones recientes han llegado de Extremadura; en otras, de Castellón.

Son tomates de variedad pera, cultivados exclusivamente para la batalla. No aptos para consumo humano. Su textura es blanda, su sabor extremadamente ácido. Como explicó el concejal de Tomatina y Fiestas de Buñol tras la edición de 2025: "Si no fuera porque lo gastamos en esta celebración, no se plantaría." La crítica del desperdicio alimentario que persiguió a la Tomatina durante décadas no tiene base. Esos tomates no habrían llegado a ninguna mesa.

Seis camiones transportan 120.000 kilos hasta las calles del pueblo. Y hay una norma que pocos conocen antes de llegar: hay que aplastar el tomate en la mano antes de lanzarlo. El impacto de un tomate entero a velocidad duele. Aplastado es solo zumo y pulpa. La diferencia entre un moratón y una carcajada.

Camión descargando tomates sobre la multitud durante La Tomatina de Buñol, Valencia

Hay otro detalle que los veteranos no olvidan mencionar: las gafas de bucear. El ácido del tomate irrita gravemente los ojos. Ver a 22.000 personas vestidas de blanco con gafas de natación tiene una estética de película de ciencia ficción que nadie anticipa antes de llegar. Y que, paradójicamente, convirtió la Tomatina en escena de cine real: en 2011 la película india Zindagi Na Milegi Dobara rodó aquí una de sus secuencias más memorables. Fue el mayor éxito de Bollywood de ese año. Según el Instituto de Turismo de España, India aportó 27.000 turistas nuevos a nuestro país en 2012 directamente por esa película. Buñol abrió España al subcontinente indio sin proponérselo.

Pero antes de que vuele el primer tomate, Buñol tiene una prueba pendiente.

El miércoles

Operarios engrasando el palo jabón antes de La Tomatina de Buñol, Valencia

El palo jabón

A las diez de la mañana, cuando el sol ya aprieta y la plaza lleva horas llena, aparece el palo jabón: un poste de madera de seis metros completamente untado en jabón. En lo alto, un jamón. Quien consiga trepar hasta él y desprenderlo, se lo lleva. Y da la señal para que empiece la batalla.

Decenas de personas intentan trepar. Resbalan, caen, vuelven a intentarlo. La multitud corea: ¡Agua, agua! Los balcones lanzan cubos para aliviar el calor y añadir caos al intento. Nadie lo consigue fácilmente. Cuando alguien lo logra, Buñol entero lo sabe.

Y entonces empieza la espera.

La calma tensa

Las once menos cuarto. La Plaza del Pueblo ya no tiene huecos. 22.000 personas apretadas bajo el sol de agosto valenciano. El calor es físico, denso. 

Las camisetas blancas forman una marea pálida que se mueve como un organismo único. Desde los balcones, los vecinos siguen lanzando cubos de agua. Sin ese agua, la espera sería insoportable.

Los cánticos empiezan a sonar. El inglés es el idioma mayoritario. Japoneses, australianos, alemanes, americanos. Buñol, que el resto del año tiene 9.000 habitantes, recibe en una mañana más turistas que muchas ciudades españolas en un mes entero.

Todos miran en la misma dirección. Nadie habla demasiado. El ambiente tiene esa tensión específica de los momentos justo antes de que algo irreversible ocurra.

El estallido

A las once en punto suena la primera carcasa. Un petardo de gran potencia, seco y rotundo, que retumba en la plaza. Y aparece el primer camión.

No hay tiempo de reaccionar. En segundos el aire se llena de rojo. El zumo entra en los ojos, en la boca, en los oídos. El suelo desaparece bajo un manto espeso de pulpa. Las calles se convierten en ríos que avanzan lentamente hacia las alcantarillas.

No hay bandos. No hay estrategia. Solo 22.000 personas y una hora para lanzar todo lo que llegue a las manos.

Las camisetas blancas pasan a rosa en los primeros dos minutos y a rojo intenso antes del cuarto de hora. El Ayuntamiento prohíbe expresamente arrancar la ropa a otros participantes, pero en medio del caos cada uno hace lo que puede. Los camiones avanzan despacio por las calles de San Luis, el Cid, la Plaza Layana y la Plaza del Pueblo. Las personas que durante dos años han abierto paso a los vehículos tienen el privilegio no escrito de subir a uno y lanzar desde arriba.

A las doce suena la segunda carcasa. Parada total. Como si alguien hubiera cortado el sonido de golpe.

El spa de Buñol

Lo que queda cuando para la batalla es difícil de describir sin haberlo visto.

Las calles convertidas en ríos de pulpa roja. Las fachadas sin plástico teñidas. El aire con ese olor específico a huerta ácida y verano que se queda pegado en la ropa durante días. Gafas de bucear abandonadas en el suelo. Alguna zapatilla suelta. Camisetas que ya no volverán a ser blancas.

Los equipos de limpieza entran con mangueras a presión. Y los vecinos sacan las suyas propias a la calle para limpiar a los participantes exhaustos. No están obligados. Lo hacen cada año. Es el último gesto de una hospitalidad que Buñol lleva 80 años practicando con extraños que llegan una vez al año a dejarle todo perdido.

El punto de encuentro tradicional para lavarse es el Charco de los Peñones. Otros buscan las fuentes del pueblo.

Participantes cubiertos de tomate durante La Tomatina de Buñol, Valencia

En dos horas las calles están impolutas: el ácido del tomate actúa como desinfectante natural y deja los adoquines relucientes, más limpios que antes de la batalla.

Los participantes se sientan donde pueden, empapados y agotados. Nadie habla demasiado. Hay algo en el silencio que sigue a una hora de caos absoluto que no tiene nombre preciso. Algo parecido a haber vaciado algo por dentro. Buñol lo sabe. Por eso abre sus calles cada agosto. Por eso sus vecinos sacan las mangueras sin que nadie se lo pida. Ochenta años después del primer tomate, el pueblo sigue siendo el anfitrión más generoso del mundo.

Datos útiles

  • Cuándo: miércoles 26 de agosto de 2026. Palo jabón: 10:00 h. Batalla: 11:00-12:00 h. Tomatina Infantil: sábado 22 de agosto (niños de 4 a 14 años, tomates más blandos, aforo controlado, monitores).
  • Dónde: Buñol, Valencia. Plaza del Pueblo y calles adyacentes (San Luis, el Cid, Plaza Layana).
  • Entradas: obligatorias desde 2013. Aforo: 22.000 personas. Precio entrada individual: 15€. Packs con accesorios y taquilla desde 25€. Se agotan con meses de antelación. Compra solo en latomatina.info o originaltomatina.com.
  • Cómo llegar: tren Cercanías C3 Valencia-Sant Isidre, parada Buñol. El día de la fiesta hay trenes especiales desde Valencia. En coche: A-3 dirección Madrid, salida 322 hacia VP-3031/Buñol. A 38 km de Valencia. Acceso en coche al casco urbano cerrado desde las 7:00 h.
  • Alojamiento: prácticamente inexistente en Buñol. La mayoría se aloja en Valencia y va en tren el día de la batalla. Reservar con meses de antelación.
  • Qué llevar: ropa vieja que no vuelvas a usar. Camiseta blanca (la tradición). Gafas de bucear (imprescindibles: el ácido del tomate irrita gravemente los ojos). Calzado cerrado que no se salga. Sin botellas ni objetos duros. Sin mochilas grandes ni cámaras rígidas. Si llevas móvil, funda impermeable imprescindible. El pueblo no dispone de consigna oficial: deja lo que no quieras perder en el alojamiento.
  • Si no consigues entrada: el Museo de la Tomatina, en el edificio histórico del Molino Galán junto a la Oficina de Turismo, permite vivir la batalla cualquier día del año. Sala inmersiva de 270 grados, realidad aumentada y realidad virtual. Consultar horarios: +34 653 672 174.
  • Consejo práctico: llega antes de las 7:00 h si quieres posición en la plaza. La noche anterior es "la empalma": fiesta en la calle hasta el amanecer con chiringuitos del Ayuntamiento.


Canal Viajar : La Isla de Buda, un lugar histórico

  CanalViajar


¿Sabías que...?

La Isla se empezó a formar a partir del siglo XVIII. Durante 200 años, esta isla fue creciendo mucho pasando de 30 jornales hasta tener más de 5000 a principios del siglo XX. A partir del año 1950, la Isla fue retrocediendo muy rápidamente hasta ahora.

¿Cómo llegar a la Isla de Buda?

La mejor forma para visitar la isla de Buda es a través del turismo rural con el alojamiento privado ubicado en el interior de la Isla con una capacidad de entre 15 y 26 personas.


La masia es el edificio principal del interior de la Isla, el cual es considerada una masía de las más antiguas de todo el Delta; esta se trata de una masia de estilo valenciano construida a finales del siglo XIX, esta albergaba colonos y gentes del lugar para cultivar los arrozales.

Actualmente la masia se ha restaurado convirtiéndola en una de las mejores casas rurales del Delta y es la mejor opción para poder observar el interior de la Isla. No os perdáis la Masia Isla de Buda!

EL DELTA DEL EBRO DE LOS AÑOS 60

¡VIAJAR EN EL TIEMPO SÍ ES POSIBLE!

Si alguna vez has visitado la Isla de Buda, se puede observar claramente que no hay ningún lugar igual en todo el territorio.

Algunas de estas razones son:

  1. Sus infraestructuras: sus edificios, la masía rural, las casas...; cualquier infraestructura que podrás encontrar en el interior tiene un mínimo de antigüedad de 60 a 70 años, por lo cual se puede observar como eran las antiguas casas que vivían los primeros habitantes de esta zona.
  2. El territorio y la flora: Los campos de arroz, sus caminos naturales, los bosques de ribera, las lagunas, los calaixos... Todo el paisaje natural que encontramos en la Isla de Buda nos hace recordar cómo se vivía y cómo se trabajaba en esos tiempos.
  3. La Fauna salvaje: En la isla podemos encontrar una gran variedad de tipos de aves salvajes que habitan en este territorio natural, aunque también nos podemos encontrar unos fantásticos caballos muy singulares provenientes del Delta de la Camarga (La Camargue).

Canal Viajar : El Parque Natural del Delta del Ebro

  CanalViajar


PLAYA EL TRABUCADOR

Más que una playa un icono del Delta

El Trabucador es, sin lugar a dudas, uno de los espacios imprescindibles a visitar en El Delta del Ebro. Consiste en un brazo de arena que se adentra en el mar, conectando el Delta del Ebro con la Punta de la Banya. Por lo tanto, en este oasis de tranquilidad puedes observar el mar en ambos lados e incluso disfrutar de las aguas cálidas y calmadas del Mediterráneo.

Actualmente el recorrido por el apéndice de arena se puede realizar solo un tramo de 2km con vehículo y en 6,5km a bicicleta o a pie.

[La circulación con vehículo es fácil, aunque si se desvía de la zona por donde circulan los coches, corre el riesgo de quedarse atascado en la arena.]

¿CÓMO LLEGAR EN EL TRABUCADOR?

UN DESIERTO ENTRE 2 PLAYAS

El Trabucador es una enorme barra de arena en la que puedes encontrar dos playas diferentes: una playa exterior, que da al mar Mediterráneo y una playa interior, en la Bahía de los Alfaques.

ACTIVIDADES DEPORTIVAS

El Trabucador es la zona del Delta donde se realizan más actividades acuáticas, como por ejemplo el kitesurf, paddle surf, windsurf...
Las actividades se realizan en la zona del interior de la Bahía, exactamente en la Bahía de los Alfaques. La razón por la cual estas actividades se realizan en esta zona es la escasa profundidad de agua en las cercanías de la barra de El Trabucador. Esto hace que sea un lugar ideal para personas que se están iniciando en este tipo de actividades sin mucha dificultad.

PUESTAS DE SOL DE ENSUEÑO

El lugar ideal para ver los mejores atardeceres es el muelle de la Barra de El Trabucador. Desde el muelle, se puede observar una magnífica puesta de sol que conecta con las montañas de la población de San Carlos de la Rápita o "Les Salines de la Trinidad".

En el muelle de El trabucador, hay una pasarela de madera artificial que se adentra en la bahía. Esta plataforma facilita diferentes perspectivas del paisaje, y así poder tomar unas fotografías impresionantes (¡sin necesidad de ser profesional!).

2023 ACCESO LIBRE TODO EL AÑO

A partir del año 2023 el acceso a la playa del Trabucador es libre durante todo el año incluidos julio y agosto.

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