Los ingenieros han vuelto a alzar la voz esta semana por el estado deficiente de las presas en España, conscientes de la preocupación ciudadana por las inundaciones provocadas por la borrasca Leonardo y en previsión de que hasta el sábado llueva de manera excepcional. Los expertos denuncian que un tercio del parque de presas tiene más de 60 años, sufre graves carencias estructurales, y dicen que se invierte mucho menos de lo necesario en su mantenimiento.
La Asociación Caminos —de ingenieros de caminos, canales, puertos e ingeniería civil— ya solicitó en el mes de octubre al Gobierno la creación de un organismo independiente para garantizar la seguridad de las presas, toda vez que un estudio sobre las 375 de titularidad estatal, dependientes de las confederaciones hidrográficas, concluyera que una de cada tres (112) necesitaba "refuerzos estructurales urgentes", que el 75% requería "estudios de seguridad", el 50% debería rehabilitar los desagües de fondo y el 75% carecía de planes de emergencia.
Para esta asociación del instituto de ingeniería, los datos no hacen sino confirmar "el deterioro progresivo de unas infraestructuras esenciales para la gestión del agua y la protección frente a fenómenos extremos". Su vocal, Jesús Contreras, ha considerado este jueves, en conversación con 20minutos, "aberrante" la situación en la que el Ministerio de Medio Ambiente "tiene 160 infraestructuras que no cumplen con los coeficientes de seguridad" y otras tantas "con problemas en los desagües de fondo", los encargados de modular los niveles de embalse.
Ante este panorama, a juicio de la asociación de la que es vocal, el ministerio no estaría en disposición de fiscalizar la seguridad del conjunto del parque de presas en España, unas 1.600 consideradas grandes: "Si no eres capaz de sancionarte a ti mismo, cómo vas a controlar a los demás", ha asegurado Contreras.
El ingeniero ha denunciado también que el ministerio no dota de presupuesto a los ingenieros jefes responsables de la explotación de las presas para desarrollar adecuadamente su misión de garantizar la seguridad. Según los estudios de varias consultoras que maneja la Asociación Caminos, harían falta "700 millones de euros al año" para poner las presas en condiciones óptimas. Sin embargo, denuncian que en la última memoria oficial (2023) consta que se destinaron 16 millones.
"Mientras tanto, estás jugando a la lotería, porque lo que tenemos es un bombo lleno de presas con una dificultad más o menos grave y si un día se coloca encima de una de ellas, o aguas arriba, un fenómeno meteorológico como el de la DANA de 2024, la desgracia será muy importante", ha advertido Contreras.
Las presas municipales
Otro ingeniero, el catedrático de presas por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) Miguel Ángel Toledo y director de Serpa, un grupo adscrito a la UPM que trabaja en el desarrollo de soluciones para mejorar la seguridad de estas instalaciones en España, también ha reconocido en declaraciones a 20minutos que "en España la presas necesitan un mantenimiento para el que no se está dedicando suficiente inversión" y confirma que "hay jefes de explotación denunciando que no pueden realizar los arreglos pendientes por falta de fondos públicos".
Con todo, Toledo y Contreras consideran que todavía peor que las estatales están las presas que dependen de los ayuntamientos, diputaciones o gestores de regantes, dado que se cuidan mucho peor e incluso algunas de ellas, según dicen, estarían abandonadas: "Hay muchos ayuntamientos a los que, en un momento dado, les hicieron una presa y que ahora no tienen medios para su mantenimiento. Esas están en una situación de mucha dejación", advierte el catedrático Toledo.
Los expertos dicen que la borrasca Leonardo, que ha entrado por el oeste y el sur de la Península, demuestra que las presas que más sufren no son necesariamente las que están situadas en regiones de un mayor riesgo hidrológico, como el Levante español, sino las que no están bien dimensionadas en zonas donde llueve torrencialmente. "Se está viendo ahora que hay déficit de los elementos de desagües de fondo o aliviaderos, que son los que elevan el riesgo para la seguridad", advierten.
Lo que está sucediendo con las lluvias de esta semana es muy difícil de resolver, apuntan, "pero lo deseable sería identificar las presas con un riesgo mayor y aprobar el presupuesto necesario para acometer reformas con soluciones eficientes".
Aliviaderos obstruidos y rotos
En el equipo de la UPM especializado en seguridad de presas trabaja también Javier Caballero, un ingeniero que pone el foco en las presas que, no siendo de gran tamaño, están "peligrosamente colocadas en las cercanías de polideportivos, urbanizaciones, zonas inundables en las que se permitía construir hace no tanto, 20 o 30 años, y que tienen dificultades en el vaciado por fallos en aliviaderos y en los desagües de fondo".
Por su experiencia en la realización de inspecciones de seguridad, Caballero dice que ha constatado defectos como "aliviaderos con capacidad insuficiente, obstruidos e incluso con roturas, que si no permiten la evacuación de los caudales en exceso puede llegar a pasar el agua por encima de la presa y esta se puede romper y, si debajo hay una población o servicios, puede haber una desgracia". También ha visto "en presas de tierra, de materiales sueltos, caminos de coronación que debían de tener una anchura de 5 metros y son de 1,5 metros debido a la erosión provocada por el oleaje".
"El mantenimiento es bastante deficiente en algunas presas debido a la falta de presupuesto para subsanar los desperfectos que resultan costosos", asegura Caballero, para quien los efectos de este tren de borrascas del mes de enero recuerdan "la necesidad de inspeccionar todas las infraestructuras hidráulicas españolas e invertir en sistemas que mejoren el alivio de las avenidas, de manera segura".