Canal Informacion
Almería ha registrado 38 muertes atribuibles al calor en apenas 15 días de verano y se consolida como la provincia andaluza con más golpes de calor, según los últimos datos del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) y del servicio sanitario público. La combinación de ambas métricas dibuja un escenario de riesgo que las autoridades sanitarias siguen con especial atención.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Entre el 21 de junio y el 5 de julio, Almería contabilizó 38 defunciones relacionadas con la temperatura y tres golpes de calor, la cifra más alta de Andalucía.
- ¿Dónde y quién? Los datos proceden del sistema MoMo y de la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía, que ha atendido 800 urgencias por calor en la comunidad.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? La Junta insiste en extremar la precaución, mantener una hidratación constante y proteger a los colectivos más vulnerables ante la persistencia de las altas temperaturas.
Las cifras: Almería, a la cabeza de los golpes de calor y la mortalidad
El sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) atribuye al calor 38 de las 220 defunciones registradas en Almería entre el 21 de junio y el 5 de julio, un periodo en el que la mortalidad base se situaba en 210 fallecimientos. La diferencia entre el exceso total (nueve muertes) y la estimación de MoMo se explica porque el modelo no contabiliza solo certificados directos, sino que calcula el peso de la temperatura en el conjunto de la mortalidad, incluyendo el agravamiento de enfermedades previas.
La otra cara del problema la ofrecen los hospitales. De las 800 urgencias relacionadas con las altas temperaturas atendidas en Andalucía desde el inicio de la campaña, ocho personas han necesitado hospitalización y cinco continúan ingresadas. Tres de los nueve golpes de calor notificados mantienen una evolución compleja, según los partes médicos.
El consejero en funciones de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, reclamó este lunes «responsabilidad» y «concienciación» ciudadana. «No podemos bajar la guardia ante el calor», subrayó, mientras la Junta mantiene activados todos los mecanismos de prevención y coordinación.
Almería llega así al verano con dos señales que, sin sumarse, revelan la magnitud del impacto. Los golpes de calor miden la punta del iceberg clínico; las estimaciones de MoMo intentan dibujar la silueta completa de un calor que agrava dolencias sin aparecer siempre en un certificado.
El calor puede matar sin aparecer como causa directa en un certificado de defunción, y los datos de MoMo muestran que su huella es mayor de lo que parece.
Recomendaciones y una red sanitaria bajo presión
La Consejería de Sanidad ha reiterado las pautas clásicas de protección: beber agua con frecuencia aunque no se tenga sed, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, usar ropa ligera y permanecer en lugares frescos. El foco se centra especialmente en niños, mayores y pacientes crónicos, los grupos con mayor vulnerabilidad fisiológica.
La red asistencial andaluza ha respondido a más de 800 episodios urgentes vinculados a la temperatura en lo que va de campaña, una cifra que pone de manifiesto la tensión añadida sobre los servicios de urgencias durante los picos de calor. Ocho de esos pacientes necesitaron cama hospitalaria y cinco siguen ingresados, lo que obliga a mantener la vigilancia en todo el dispositivo.
Los tres golpes de calor notificados en Almería representan un tercio del total autonómico y convierten a la provincia en la más castigada por los episodios más graves. La Junta no ha vinculado los dos fallecimientos registrados en Andalucía con la provincia almeriense, pero insiste en que cualquier caso grave es un aviso para no relajar las medidas.
La Lectura Andaluza
Andalucía es, por latitud y geografía, una de las regiones europeas más expuestas a los efectos del calor extremo. Los datos de Almería no son una sorpresa, pero sí un recordatorio de que la adaptación al cambio climático ya no es un ejercicio teórico, sino una urgencia para la salud pública. Cada verano, los sistemas de vigilancia como Plan INFOCA o el propio Plan de Prevención contra el Calor se activan con la experiencia de años anteriores, pero la intensidad creciente de las olas de calor obliga a reforzar los recursos sanitarios y la conciencia social.
Para los almerienses, la lectura más práctica es clara: en un territorio donde el termómetro puede superar los 40 grados durante semanas, el calor deja de ser un asunto meteorológico para convertirse en un riesgo laboral, doméstico y comunitario. Los trabajadores del campo, los repartidores, quienes viven en viviendas sin climatización adecuada o quienes pasean por el centro en las horas punta son los que más sufren. La Junta ha destinado campañas informativas y dispositivos asistenciales, pero la eficacia de estas medidas depende en buena parte de que el mensaje cale en los colectivos más expuestos.
Con casi 40 fallecimientos estimados en apenas dos semanas, Almería ejemplifica una realidad que el sistema sanitario y la sociedad deberán gestionar con mayor ambición en los próximos veranos. La temperatura no entiende de provincias, pero sí de vulnerabilidades, y los datos de MoMo y de los hospitales son ya la base sobre la que se construirá la próxima campaña de prevención en toda Andalucía.