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Es uno de los entornos más impresionantes del norte de Cáceres y esconde rincones maravillosos.

"En la tradición judeocristiana, paraíso terrenal, morada de Adán y Eva antes de ser expulsados por su desobediencia" o "lugar muy ameno y delicioso". Así es como la RAE describe la palabra 'edén', y propone como sinónimos paraíso, gloria, cielo y alturas. Una palabra tan grande, merece un destino del mismo valor, como es la zona norte de la provincia de Cáceres.
Hace unos años, en 2019, el Valle del Ambroz recibió un premio EDEN que, aunque no reconoce un lugar por ser un paraíso en la Tierra, sí lo hace por ser un Destino Europeo de Excelencia. Y eso lo convierte en un auténtico edén con montañas altísimas, frondosos bosques, pueblos maravillosos como Baños de Montemayor, Gargantilla o Hervás e incluso aguas termales con propiedades que descubrieron los romanos en su época.
Un entorno de montañas, bosques y cascadas
Este lugar llama a desconectar de todo para centrarse en una única cosa, la naturaleza que nos rodea, llena de contrastes. Hacia un lado, podemos contemplar las montañas del Camocho, el Pinajarro o el Valdeamor a más de dos mil metros de altitud; mientras que en el otro aparecen áreas de vega y dehesas. Una sensación de aventura que se atenúa dando paso a la calma ante la Garganta Ancha, el río Ambroz y el Santihervas.

Adentrándonos en el valle, encontramos también bosques de robles y castaños -destacando los castaños del Temblar, cinco ejemplares de hasta 700 años de edad- y dehesas de encinas y alcornoques -los más famosos son los de la Fresneda- que, de nuevo, demuestran el contraste y la riqueza de estas tierras. Pero si hay algo que enamora a todo viajero que pasa por allí es la cascada de La Chorrera.

Aquellas aguas, así como las de las cascadas de Casas del Monte o Abadía, tienen propiedades mineromedicinales y se conocen desde la época romana. A día de hoy, ese recuerdo se puede traer de vuelta a través del famoso Balneario Romano de Baños de Montemayor. Es precisamente este lugar el que fue reconocido con el Premio europeo EDEN al destino de Salud y Bienestar. Más allá de su valor medicinal, cuenta con un valor histórico único.
Aguas termales como protagonistas
Las termas datan del siglo I d.C. y se ubican en el interior del Antiguo Balneario, que se construyó en el siglo XVII. Lo más cautivador de todo es que está exactamente igual, con la piscina de aguas medicinales coronada por una bóveda. Además, en el mismo pueblo de Baños de Montemayor, se puede conocer un tramo de más de un kilómetro de la calzada romana de la Vía de la Plata; así como el molino del siglo XVIII con la maquinaria original.

El agua es la gran protagonista del Valle del Ambroz, destacando también algunas piscinas naturales como la de Abadía, una de las más grandes; la de Casas del Monte, encajada en la Garganta Ancha; o la del Charco de La Tejea, en un rincón a la salida de Hervás. Justo esta población es de las más populares y conocidas del entorno, ya que cuenta con la judería mejor conservada de toda España.
Desde la Judería de Hervás hasta la ciudad romana de Cáparra
La Judería de Hervás ha sido declarada Conjunto Histórico-Artístico y se dice que es la mejor conservada del país porque mantiene la estructura original de los siglos XIV y XV. Se forma con calles estrechas y destartaladas con una gran pendiente y salpicada de casas de adobe con el tradicional entramado de madera y balconadas en el segundo piso. Aunque no todo es judío en Hervás. También cabe destacar la iglesia de Santa María de Aguas Vivas.

En otros pueblos además se hallan huellas de otras culturas, como la vetona en Segura de Toro o la celta en Casas del Monte. Es algo que también se observa en la arquitectura, destacando el palacio renacentista de Sotofermoso en Abadía, que en sus orígenes fue una fortaleza utilizada por los templarios. La vecina villa feudal de Granadilla o la ciudad romana de Cáparra son solo otros tantos secretos que oculta uno de los mayores edenes del mundo.









