Beteve
Los profesionales avisan de que se pueden producir lesiones irreversibles como pérdida o alteración de la sensibilidad y del movimiento voluntario de las extremidades
Como droga reactiva, el óxido nitroso se inhala mediante globos o cartuchos metálicos cilíndricos, y su efecto dura entre 15 y 45 minutos, dependiendo de la dosis. La médica rehabilitadora del Guttmann Margarita Vallès afirma que hay una falsa percepción social de seguridad en su consumo, pero alerta de que su consumo habitual puede causar lesiones neurológicas graves e irreversibles, porque interfiere en el metabolismo de la vitamina B12, esencial en procesos celulares y metabólicos. Esto puede derivar en una pérdida de la mielina, una estructura de las neuronas que permite la transmisión de los impulsos entre ellas, especialmente en la médula espinal, pero también en los servicios periféricos o en el ámbito cerebral.
Inhalar hasta 200 'globos' diarios
Los seis pacientes tratados en Guttmann eran cinco hombres y una mujer de entre 19 y 25 años, que estuvieron ingresados entre uno y tres meses. Todos presentaban tetraparesia o paraparesia (debilidad muscular en las cuatro extremidades o en las piernas, respectivamente); cinco, hipopalestesia (pérdida de la capacidad de percibir vibraciones), y dos, hipoestesia (disminución de la sensación al tacto). En algunos casos, estos síntomas implicaban dificultades en la marcha e, incluso, la necesidad de emplear una silla de ruedas.

Uno de estos casos fue descrito por la doctora Vallès en 2021 en la Revista Neurología. Se trataba de un joven de 22 años con una degeneración medular subaguda secundaria al uso prolongado de esta sustancia. Había comenzado dos años antes el consumo de manera esporádica y desde hacía ocho meses diariamente; llegaba a inhalar hasta 200 'globos' por día.
No todos los casos se diagnostican
El psicólogo del centro, Joan Saurí, ha añadido que el perfil de los pacientes acostumbra a ser el de personas sin rutinas ni hábitos, a veces con situaciones familiares complicadas, que lo usan "como vía de escape". Los profesionales advierten que, aunque en general hay que hacer un uso continuado para que haya efectos patológicos, en los mayores de 40 años y en las personas con niveles bajos de B12, el efecto puede darse mucho antes.
Al funcionar como anestésico disociativo, el gas también puede causar alucinaciones, vocalización incontrolada, alteraciones de la percepción, desorientación espacial y temporal o reducción de la sensibilidad al dolor. Son habituales las quemaduras en la boca y las vías respiratorias o los accidentes traumáticos, ya que la droga altera la percepción y aumenta el riesgo de caídas o accidentes de tráfico. Además, los casos no siempre son identificados en los hospitales de origen porque pueden quedar camuflados por los síntomas neurológicos y ser diagnosticados como otra afección.














