Ya hace días que suenan alarmas sobre la afectación que la guerra en Oriente Medio puede tener sobre el tráfico aéreo. El 10 de abril los aeropuertos europeos alertaron a la Comisión Europea de la posible falta de combustible en tres semanas si el estrecho de Ormuz continuaba cerrado; cuatro días más tarde, Bruselas admitió posibles problemas de suministro si el bloqueo se alargaba demasiado más; y también la Agencia Internacional de la Energía había puesto el horizonte de seis semanas para empezar a sufrir desabastecimiento.

El estrecho de Ormuz se ha reabierto este viernes pero, de momento, solo mientras dure el alto el fuego entre Israel y el Líbano. La situación, por tanto, podría volver a cambiar y, si fuera así, volverían las dudas. ¿Qué podría conllevar el desabastecimiento?

El aeropuerto de El Prat: "En estos momentos no tenemos una situación de preocupación"

Incluso antes de conocer la reapertura del estrecho, el aeropuerto de El Prat ha explicado que mantendrá la programación de la temporada de verano. La jefa de gabinete, Vanessa Requena, ha asegurado este viernes que a pesar del incremento del precio de los carburantes "no está sobre la mesa de nadie" reducir vuelos. En el acto de inauguración de una nueva ruta de JetBlue entre Barcelona y Boston, ha añadido que ninguna compañía les ha transmitido "ningún tipo de problema". Y concluye que, si el conflicto se alarga en el tiempo y llega el caso, se creará un grupo de trabajo con todos los agentes implicados para poder abordar la situación.

La afectación dependerá de cada contrato

Fuentes conocedoras del sector explican que en caso de falta de combustible la incidencia dependería del contrato que cada compañía tenga con su suministradora de queroseno. Las que tengan el contrato más blindado, con precios y suministros cerrados a meses vista, serían las que más resistirían porque su apuesta "conservadora" les garantizaría que no serían las primeras en sufrir. En cambio, las aerolíneas que tienen contratos más laxas porque su política de abastecimiento busca quizás el precio más competitivo en cada momento, serían a priori las que más notarían el encarecimiento y, llegados el caso, el desabastecimiento.

¿Cómo puede afectar el precio de los billetes?

Según el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas, Javier Gándara, el precio del queroseno de aviación se ha duplicado desde que comenzó la guerra. Asegura que el combustible representa alrededor del 30 % de los costes de cualquier compañía y, por ello, destaca el reto que afronta el sector.

Ahora bien, de cara a la posible traslación al precio de los billetes, Gándara recuerda que "las grandes compañías españolas tienen contratos de cobertura que les asegura para los próximos seis u ocho meses hasta un 80 % del consumo de queroseno a un precio similar al que existía antes del conflicto, de manera que sólo está expuesta a la altísima volatilidad el 20 % restante, lo que ayuda a mitigar el corto y mediano plazo".

Sin embargo, de cara a los viajes de verano recomienda adquirir con tiempo el billete porque, "si continúa esta situación, las coberturas dejarían de ser efectivas", y por tanto, de aquí a unos meses sí podrían, dice, encarecerse los billetes.

El caso, sin embargo, es que en previsión de lo que pueda pasar aerolíneas europeas como Lufthansa KLM ya han empezado a reducir la actividad y los vuelos por el encarecimiento del queroseno. Lufthansa, directamente, ha decidido detener la actividad de la filial regional CityLine, y eso quiere decir dejar sus 27 aviones en tierra.

¿Qué protección tenemos los viajeros?

Ante posibles supresiones de vuelos o encarecimiento de precios, es importante tener claro cuáles son los derechos de los viajeros. Según el abogado Dan Miró, especialista en el sector aeronáutico, "la compañía no puede subir alegremente el precio de un pasaje. Hay que hacerlo más de 20 días antes del vuelo". Pero, además, si es un billete aéreo incluido en un viaje combinado, Miró asegura que "la protección es más alta. Este aumento, si supera el 8-10 %, el viajero tiene derecho a cancelar todo el viaje y a recuperar el dinero, sin indemnización ni compensación", concluye

Si, en cambio, una persona a título individual compra el billete de avión, debe saber que la compañía aérea tiene derecho a cancelar cualquier vuelo sin dar explicaciones si lo hacen a más de 15 días de antelación. Eso sí, devolverán el precio del billete, pero no se hará cargo de otros servicios contratados como el alojamiento. Si fuera con menos de 15 días sí que el pasajero tiene derecho a compensaciones por el vuelo.

Ante la incertidumbre, el abogado Dan Miró recomienda hacer uso de las agencias de viajes en casos de salidas largas: "Cuando hablamos de este tipo de viajes tan grandes o complementadas con habitaciones de hotel, con más servicios, con vuelos internos dentro de los países, la protección del usuario aumenta mucho porque la agencia es la responsable de hacerse cargo de todo esto".