viernes, 26 de junio de 2026

Canal Fin Semana Barcelona : Puertas abiertas en la Fàbrica Moritz

 CanalFeriaElPeriodico

Puertas abiertas en la Fàbrica Moritz

Degustación de cerveza

Aleja el calor a base de tragos: la Fàbrica Moritz está de puertas abiertas. Dos días con visitas guiadas exprés y degustaciones de diversas cervezas de la marca cervecera de Barcelona por excelencia. La experiencia es gratuita pero requiere reserva

 previa.


Dónde: Fàbrica Moritz Barcelona (ronda de Sant Antoni, 41).


Cuándo: 27 y 28 de junio.

Canal Fin Semana Barcelona : La Fiesta del Tour

  CanalFiestasElPeriodico

La Fiesta del Tour

Dale la bienvenida al Tour de France

Barcelona celebra la llegada del Tour de France con la Fiesta del Tour, una propuesta cargada de actividades por toda la ciudad. Destacan los conciertos de este fin de semana, con un cartel con nombres como Ladilla Rusa, Sexenni, Doctor Prats, 31 FAM, Suu o Sidonie.

Dónde: plaza de la Catedral y plaza Margarida Xirgu.

Cuándo: del 26 al 28 de junio.

Canal Curiosidades : El deshielo era la mayor preocupación de los científicos pero acaban de confirmar que hay algo mucho peor: el culpable del aumento del nivel del mar

  CanalCuriosidades


Cuando se habla de la subida del nivel del mar, la imagen mental casi siempre es la misma. Un glaciar que se rompe, bloques de hielo cayendo al agua y costas cada vez más amenazadas. Todo eso forma parte del problema, pero no lo explica por completo.

Un nuevo estudio internacional publicado en Science Advances pone el foco en un proceso mucho menos visible. El agua del mar se calienta, se expande y ocupa más espacio. Según la investigación, esa expansión térmica explica el 43% del aumento del nivel medio global del mar desde 1960. No es poca cosa.

El dato que cambia el foco

La subida del mar no se debe a una sola causa. El deshielo de los glaciares de montaña, Groenlandia y la Antártida sigue siendo clave, pero el océano calentado por el cambio climático aparece como el mayor contribuyente desde 1960.

La explicación es sencilla. Cuando el agua se calienta, sus moléculas se mueven más y el volumen aumenta. No hace falta ver caer un iceberg para que el mar suba unos milímetros cada año. A veces, el cambio más importante ocurre sin hacer ruido.

El estudio calcula que los glaciares de montaña explican el 27% del aumento, Groenlandia el 15%, la Antártida el 12% y los cambios en el almacenamiento de agua en tierra el 3%. La pieza principal, aun así, es la expansión térmica del agua marina.

Un océano que se dilata

El océano funciona como una enorme reserva de calor. Absorbe parte del exceso de energía atrapado por el calentamiento global y, al hacerlo, cambia físicamente. En la práctica, el agua caliente necesita más espacio que el agua fría.

Esto no significa que el deshielo sea secundario o que haya dejado de importar. Significa que la subida del mar tiene una parte escondida bajo la superficie, difícil de ver en una fotografía y muy difícil de frenar de un día para otro.

¿Y qué implica esto para una persona que vive cerca de la costa? Implica más riesgo en temporales, mareas altas más dañinas y una presión creciente sobre puertos, paseos marítimos, playas, viviendas y sistemas de saneamiento. Y eso se nota.

La subida se acelera

Los investigadores han calculado que el nivel medio global del mar aumentó a un ritmo de 2,06 milímetros al año entre 1960 y 2023. Pero el dato más preocupante llega al mirar las últimas décadas.

Entre 2005 y 2023, el ritmo subió hasta 3,94 milímetros al año. Es decir, casi el doble. Puede parecer poco si se mira con una regla, pero acumulado durante años cambia mapas, encarece defensas costeras y complica la vida en zonas bajas.

El trabajo también señala que la aceleración no procede de un único factor. Desde 1993, la pérdida de hielo en glaciares, Groenlandia y la Antártida ha ganado peso, pero el calentamiento del océano sigue siendo una pieza central del rompecabezas.

El vacío que faltaba cerrar

Durante años, los científicos tenían un problema incómodo. Las mediciones mostraban que el mar subía, pero al sumar las causas conocidas no siempre encajaba todo con la precisión deseada. Faltaba cerrar el llamado presupuesto del nivel del mar.

Ese presupuesto es, básicamente, una cuenta. Por un lado está lo que se observa que sube el océano. Por otro, lo que aportan la expansión térmica, los glaciares, los casquetes de hielo y el agua almacenada en tierra. La pregunta era simple. ¿Cuadra la suma?

Según el nuevo análisis, ahora cuadra mucho mejor. El estudio incorpora avances en observaciones, correcciones en datos de satélite, mejoras en mediciones costeras y estimaciones más afinadas de pérdida de hielo. Ahí está la diferencia.

Mejores instrumentos, menos dudas

John Abraham, profesor de la Universidad de St. Thomas y coautor del trabajo, resume la importancia del avance con una frase clara. «Podemos explicar el aumento del nivel del mar con mayor confianza».

La clave no está solo en tener más datos, sino en tener datos más limpios. Los satélites permiten medir la altura del mar con enorme precisión, los mareógrafos ayudan a reconstruir series largas y los modelos actuales corrigen sesgos que antes podían pasar desapercibidos.

También influye la red de observación del océano, que permite entender mejor cómo se reparte el calor en distintas capas de agua. Porque el mar no se calienta de forma uniforme. Algunas zonas absorben más energía que otras, y eso complica la lectura global.

Lo que viene ahora

El estudio advierte de algo importante. Aunque se estabilizaran los gases de efecto invernadero, el nivel del mar seguiría aumentando durante mucho tiempo por la inercia del océano y del hielo terrestre. El sistema no se detiene como quien apaga un interruptor.

Esto tiene consecuencias directas para las ciudades costeras. No basta con mirar cuánto subirá el mar este año o el próximo. Hay que planificar décadas por delante, porque carreteras, puertos, viviendas y redes de agua no se adaptan de la noche a la mañana.

En España, como en otros países con mucha costa, el mensaje es claro. La adaptación ya no es una discusión lejana. Es una cuestión de seguridad, economía y sentido común ante un mar que sube despacio, pero sin pedir permiso.

Una amenaza silenciosa

La expansión térmica no tiene la fuerza visual de un glaciar partiéndose en dos. No deja una imagen espectacular para abrir un informativo. Pero es una de las razones principales por las que el océano ocupa cada vez más espacio.

El fondo de la noticia es sencillo y bastante serio. El deshielo importa, el calentamiento global importa y el océano está respondiendo a ambos. La novedad es que ahora los científicos pueden repartir mejor las responsabilidades y cerrar una duda que llevaba años abierta.

El estudio completo ha sido publicado en Science Advances.


Canal Curiosidades : La Tierra entera temblaba misteriosamente cada 90 segundos: el motivo

  CanalCuriosidades



A las 12:35 UTC del 16 de septiembre de 2023, los sismógrafos repartidos por todo el planeta registraron una perturbación que se repetiría cada 90 segundos con la precisión de un metrónomo. No era un terremoto, ni la vibración de una explosión nuclear, ni el estertor de un volcán. Era un pulso sísmico de baja frecuencia, casi imperceptible para los sentidos humanos, pero lo bastante intenso como para hacer ondular la corteza terrestre en todos los continentes. Durante nueve jornadas consecutivas, aquella señal rítmica viajó desde Groenlandia hasta la Antártida, desconcertando a los geofísicos que jamás habían visto nada parecido.

Un mes más tarde, el 11 de octubre, el fenómeno volvió a registrarse, esta vez de forma más breve pero igual de enigmática. La comunidad científica se preguntaba qué clase de mecanismo podía martillear el planeta entero con semejante cadencia. Hoy, casi tres años después, el misterio está resuelto: fue el eco planetario de dos megatsunamis desatados por sendos deslizamientos de tierra en un remoto fiordo del este de Groenlandia. La investigación, publicada en Nature Communications, combina datos sísmicos, observaciones satelitales sin precedentes y modelos numéricos para reconstruir lo que ocurrió en el fiordo Dickson, donde una ola atrapada convirtió la geografía en un instrumento de percusión de escala global.

El fiordo Dickson, un escenario remoto y extremo

El fiordo Dickson es un brazo de mar encajonado en la costa noreste de Groenlandia, un lugar tan aislado que apenas aparece en los mapas turísticos. Sus paredes rocosas se elevan casi verticales desde el agua, creando una geometría cerrada que, como se descubriría después, resultó crucial para el fenómeno. Las temperaturas en la zona rara vez superan los cero grados, y la vida humana se reduce a patrullas ocasionales de la armada danesa que vigilan la región en nombre del reino de Dinamarca. En septiembre de 2023, esas patrullas no detectaron nada fuera de lo común, a pesar de que estaban a escasos kilómetros del epicentro del misterio.

El glaciar que alimenta el fiordo llevaba décadas retrocediendo, mermado por el calentamiento global. El adelgazamiento progresivo del hielo había desestabilizado las laderas, compuestas por una mezcla de roca y permafrost. El 16 de septiembre, una masa de aproximadamente 25 millones de metros cúbicos de material se desprendió y cayó al agua, generando una ola de una altura estimada de hasta 200 metros, la clase de tsunami que los científicos denominan megatsunami porque supera los 100 metros de altura. Menos de un mes después, el 11 de octubre, una segunda ladera colapsó de forma similar. La magnitud de los desprendimientos ya era extraordinaria, pero lo verdaderamente asombroso sucedió a continuación.

La ola que se negaba a morir

Cuando un tsunami se adentra en mar abierto, la energía se disipa con relativa rapidez. Pero en el fiordo Dickson no había mar abierto. La ola, en lugar de expandirse, se encontró con las paredes verticales del fiordo y comenzó a rebotar de un lado a otro. Este fenómeno, conocido como seiche, es el equivalente a lo que ocurre cuando se agita una bañera: el agua oscila de un extremo al otro a un ritmo marcado por las dimensiones del recipiente. En el fiordo, la oscilación alcanzó una altura de casi ocho metros y se prolongó durante días, porque la geometría del lugar atrapaba la energía cinética en un bucle imparable.

«Imaginen un tambor», explica Thomas Monahan, autor principal del estudio. «Cada vez que la masa de agua golpeaba el final del fiordo, enviaba una onda de presión al subsuelo, como un mazo golpeando un parche.» Esa es la analogía que mejor captura lo que ocurrió: el agua se convirtió en el percutor, y la corteza terrestre en una membrana que vibró durante nueve jornadas completas, con un período exacto de 90 segundos entre impacto e impacto. La fuerza horizontal generada se ha calculado en 500 giganewtons, una cifra que equivale a millones de toneladas golpeando la roca cada minuto y medio.

El satélite SWOT, la mirada que faltaba

Durante meses, la hipótesis del seiche se manejaba como la explicación más plausible, pero faltaban pruebas directas. Los sensores terrestres en Groenlandia son escasos, y en el fiordo Dickson no había instrumental alguno. La armada danesa no observó nada anómalo en el paisaje, porque la superficie del agua, pese a las oscilaciones internas, no mostraba las crestas de un oleaje convencional. La pieza que transformó la conjetura en certeza llegó desde el espacio, a bordo de un satélite lanzado apenas nueve meses antes del suceso.

En diciembre de 2022, la NASA y la agencia espacial francesa CNES pusieron en órbita un satélite llamado SWOT (Surface Water and Ocean Topography), diseñado para medir con una precisión sin precedentes la altura del agua en océanos, lagos y ríos. A diferencia de los altímetros tradicionales, que solo toman mediciones justo debajo de la trayectoria del satélite, SWOT barre franjas de 50 kilómetros de ancho, generando mapas bidimensionales de alta resolución. «Es como si antes miráramos a través de una pajita, y ahora tuviéramos una ventana panorámica», comenta uno de los investigadores. Esa ventana permitió observar directamente las variaciones del nivel del agua dentro del fiordo Dickson.

La firma inconfundible del seiche

Al analizar las imágenes de SWOT correspondientes a aquellas fechas, el equipo de Monahan encontró exactamente lo que esperaba pero que nadie había visto todavía: pendientes transversales en el agua que se alternaban en direcciones opuestas cada pocos días, sincronizadas con la señal sísmica de 90 segundos. Era la huella digital del seiche. Los mapas mostraban cómo la masa líquida se inclinaba hacia un costado del fiordo, luego se nivelaba y se inclinaba hacia el otro, en un balanceo rítmico que imprimía su cadencia sobre la corteza terrestre. Mediante técnicas de aprendizaje automático, los científicos pudieron estimar la fuerza y la duración exactas del fenómeno, y cruzarlas con los registros sísmicos obtenidos a más de 1.300 kilómetros de distancia, en estaciones de Islandia y el norte de Europa.

La coincidencia era perfecta. No solo se explicaba el pulso de septiembre, sino también el más breve de octubre. La capacidad de SWOT para capturar este tipo de eventos en zonas remotas y sin instrumentación tradicional supone un salto cualitativo en la vigilancia planetaria. «Sin SWOT, probablemente seguiríamos discutiendo hipótesis alternativas», escriben los autores en el artículo. Su resolución espacial permitió incluso distinguir la pendiente del agua en los días previos al colapso, lo que sugiere que el glaciar ya estaba mostrando signos de inestabilidad.

Un cataclismo silencioso

A pesar de su violencia oculta, el seiche del fiordo Dickson no causó destrucción visible en el entorno inmediato más allá de los tsunamis iniciales. No hubo olas gigantes que barrieran pueblos costeros, ni ríos desbordados, ni deslizamientos adicionales fuera de la zona del glaciar. Fue, en palabras de los investigadores, un cataclismo silencioso: resonó a escala planetaria, hizo vibrar continentes, y sin embargo solo pudo ser apreciado con los sensores adecuados. En la superficie, el fiordo parecía en calma.

Esta naturaleza escurridiza plantea una pregunta incómoda: ¿cuántos otros eventos similares habremos pasado por alto en el pasado reciente, simplemente porque no disponíamos de las herramientas para verlos? La respuesta, dada la velocidad a la que retroceden los glaciares en latitudes polares, podría ser mayor de lo que nos gustaría admitir. El Ártico es una región especialmente huérfana de sensores terrestres, y fenómenos como el seiche de Groenlandia pueden haberse producido sin que nadie los detectase, disfrazados de ruido sísmico o de anomalías inexplicables que quedaban archivadas en cajones virtuales.

El cambio climático como detonante

El estudio no deja lugar a dudas sobre el origen último del suceso: el adelgazamiento del glaciar que desestabilizó las laderas es una consecuencia directa del calentamiento global. Las temperaturas en el Ártico están aumentando al menos el doble de rápido que la media planetaria, un fenómeno conocido como amplificación ártica. En los últimos cuarenta años, la extensión del hielo marino en verano se ha reducido en más de un 40%, y los glaciares groenlandeses han acelerado su ritmo de fusión. El glaciar que colapsó en el fiordo Dickson llevaba años debilitándose, con el hielo perdiendo espesor y capacidad para contener las masas de roca adheridas a sus flancos.

Los científicos advierten de que este tipo de eventos, que catalogan como una «nueva clase de extremos», pueden volverse más frecuentes a medida que el cambio climático acelera el colapso de glaciares en zonas abruptas. No se trata solo de Groenlandia: fiordos de características similares existen en Alaska, en la Patagonia chilena, en la costa noruega y en la isla de Svalbard. Todos ellos albergan glaciares que están retrocediendo. Un deslizamiento comparable en una zona más cercana a núcleos habitados, como los fiordos de Noruega, podría tener consecuencias muy distintas, porque un megatsunami que no encontrara una geometría tan perfecta para atrapar la energía podría, sin embargo, dirigir una ola destructiva hacia localidades costeras.

La importancia de anticipar lo invisible

El caso del fiordo Dickson demuestra que en regiones remotas como el Ártico, donde la vigilancia humana es casi nula, los satélites como SWOT se están volviendo imprescindibles para comprender lo que está ocurriendo. La combinación de altimetría de alta resolución, análisis sísmico y modelos numéricos ofrece una ventana a fenómenos que de otra manera permanecerían ocultos. Y, como señalan los autores, la tecnología ya está madura: SWOT sigue operativo, y nuevas misiones están en desarrollo para mantener la continuidad de las observaciones.

Más allá de la anécdota científica, el hallazgo plantea interrogantes profundos sobre nuestra capacidad para detectar los nuevos sonidos de un planeta en transformación. ¿Cuántos otros seiches o fenómenos extremos estamos ignorando simplemente porque carecemos de las herramientas adecuadas para verlos? ¿Podría un evento similar producirse en otro fiordo del planeta, más cerca de zonas habitadas, y pasar desapercibido hasta que sea demasiado tarde? ¿Estamos preparados para anticipar —y mitigar— los efectos en cascada de un mundo que se calienta?

Un planeta que late en silencio

Quizá la lección más inquietante del seiche de Groenlandia es que la Tierra está cambiando de formas sutiles pero profundas, muchas veces invisibles hasta que alguien logra escuchar. En septiembre de 2023, el planeta latió cada 90 segundos durante nueve días. No fue un latido metafórico: fue un pulso físico, medible, provocado por una masa de agua que golpeaba la corteza terrestre con la fuerza de millones de toneladas. Y no lo causó ninguna fuerza geológica profunda, sino el derretimiento de un glaciar en un rincón perdido del mapa.

Los investigadores han logrado reconstruir aquel acontecimiento con un grado de detalle que habría sido impensable una década atrás. Han demostrado que la tecnología actual puede seguir la pista de fenómenos efímeros a miles de kilómetros de distancia, y que la combinación de satélites, sismógrafos y algoritmos de aprendizaje automático es capaz de extraer señales casi imperceptibles del ruido ambiental. Pero, sobre todo, han puesto sobre la mesa una evidencia incómoda: el cambio climático no solo sube el nivel del mar o intensifica las tormentas; también activa mecanismos que nunca antes habíamos observado, y que quizá aún no somos capaces de imaginar.

Canal Noticia : Las obras de la estación de Sants obligarán a cerrar el acceso a pie y en coche de la plaza de los Països Catalans hasta finales de 2028

 CanalNoticias 

Fotografía de los trabajos que se están realizando en la plaza de los Païssos Catalans para ampliar los vestíbulos de la estación.

Los trabajos para ampliar y transformar por completo la estación de Barcelona-Sants obligarán a partir de septiembre a cerrar el acceso por la plaza de los Països Catalans durante dos años. Fuentes de Adif explican que no se podrá acceder ni a pie ni en coche por esta entrada, ya que se actuará en este ámbito para ampliar el vestíbulo de la alta velocidad un 175% y el de Rodalies un 85%, ocupando parte de la plaza —que también está siendo remodelada—. De esta manera, en noviembre de 2028 se volverá a reabrir el acceso y se dará por completada la primera fase del proyecto de remodelación de Barcelona-Sants.

En estos momentos ya se están levantando los pilares previos a la colocación de la cobertura metálica de la zona ampliada de Rodalies y se está pavimentando el suelo del vestíbulo, lo que permitirá al servicio ferroviario aumentar la superficie de 2.600 a 4.400 m² a finales de 2028. Además, ganará un nuevo acceso directo desde la plaza de los Països Catalans, en el lado montaña de la estación, y se incrementarán las áreas de atención al viajero en un 32%.

La vía de la plaza de los Països Catalans, donde muchos vehículos dejan a los viajeros, quedará cerrada dos años.

La parte que todavía no han empezado a levantar es la de la ampliación del vestíbulo de la alta velocidad y su futura reordenación. Una vez se multiplica el espacio de 3.700 a 10.200 m², la salida de los trenes se hará desde la plaza de los Països Catalans, mientras que las llegadas serán en el lado de la plaza Joan Peiró, donde está ubicada la parada de taxis. Las citadas fuentes también explican que sobre el vestíbulo habrá cuatro niveles más. Una con otra sala de embarque, por encima una zona VIP y en los niveles tres y cuatro las futuras oficinas de Adif y salas técnicas.

Así avanzan las obras del futuro vestíbulo de salidas de la alta velocidad.

La remodelación de la plaza de los Països Catalans

Además de la ampliación de la estación de Sants hacia la plaza de los Països Catalans, los operarios de Adif también están trabajando en la restauración de este ámbito, que contará con una gran pérgola central, que ya se está colocando. Además, en estos momentos, se está avanzando en la pavimentación del suelo, cambios en las salidas de emergencia de las vías o la reposición de los elementos originales, como bancos o mobiliario urbano. Las citadas fuentes recuerdan que, una vez se completen estas obras en este emplazamiento, será el Ayuntamiento de Barcelona quien termine los trabajos en este punto.

Los trabajos en la pérgola central de la plaza de los Països Catalans.

Por otro lado, se está avanzando en la construcción de una nueva rampa de acceso a la cubierta de la estación en el lado mar, que permitirá a los usuarios acceder a zonas de estacionamiento y al hotel Barceló Sants. Asimismo, se está trabajando en la reordenación de este entorno de la estación para que, a partir de septiembre, los usuarios puedan acceder a la estación por la zona del parque de la Espanya Industrial. Actualmente, también se está avanzando en la reordenación del lado montaña, con la demolición de los rellanos existentes, con el objetivo de crear un nuevo acceso peatonal a la estación a finales de 2026.

Los trabajos en el lado montaña de la estación de Sants.

Estos tres proyectos (ampliación de vestíbulos, renovación de la plaza de los Països Catalans, reordenación del lado mar y montaña) forman parte de la primera fase de la remodelación de la estación de Sants. Fuentes de Adif sitúan a finales de 2028 el final de esta fase, pero no la culminación de los trabajos. Este bloque de obras cuenta con una inversión superior a los 150 millones de euros y permitirá redibujar la planta 0 de la estación en cuatro bloques, que estarán divididos por cuatro ejes perpendiculares, lo que permitirá conectar todos los accesos y los cuatro lados de la estación.

Los futuros pasos para reformar la estación

Las citadas fuentes recuerdan que todavía queda mucho trabajo por hacer para completar la obra y no fijan una fecha concreta de cuándo estará 100% terminada. Eso sí, explican que el coste total se elevará hasta los 410 millones de euros y que permitirá mejorar la conexión de la estación de trenes con la de autobuses. De hecho, el Ayuntamiento de Barcelona reformará en 2027 la estación de autobuses de Sants, con un presupuesto de 3,6 millones de euros. También se prevé crear un nuevo acceso al Metro de Barcelona, remodelar el Passeig de Sant Antoni y construir una cobertura en toda la futura estación.

En el vestíbulo se encuentra una maqueta de cómo quedará en un futuro la nueva estación Barcelona-Sants.

Con todo, la futura estación Barcelona-Sants quiere dar respuesta al aumento de la demanda prevista para 2030, que se elevará hasta los 74,7 millones de usuarios al año. También se pretende crear un espacio "abierto a la ciudad", gracias a las conexiones peatonales. Asimismo, también se busca que la infraestructura sea más sostenible, al crear nuevas zonas verdes e instalar instalaciones fotovoltaicas que permitirán reducir las emisiones de CO2 en 67 toneladas al año.


Canal noticias : Volkswagen estudia recortar hasta 100.000 empleos y cerrar fábricas en el marco de un plan profundo de reducción de costes y "transformación"

  Noticias20M


Desde el fabricante han vuelto a recalcar que "su modelo actual de negocio ya no funciona para todas las marcas". 

El gigante alemán del motor, el grupo Volkswagen, ha puesto sobre la mesa su mayor reestructuración hasta la fecha con el recorte de hasta 100.000 empleos por todo el mundo y el cese de la producción en cuatro plantas en Alemania, tal y como ha adelantado el medio local Manager Magazin. 

Fuentes de la compañía consultadas por La Información Económica han evitado hacer comentarios, aunque sí han confirmado que tanto la industria como el propio grupo "están atravesando una profunda transformación". Señalan, además, que, tal y como han advertido en otras ocasiones, sus modelos actuales de negocio "ya no funciona para todas las marcas: desarrollar vehículos en Alemania, producirlos en Europa y exportarlos al resto del mundo".

Canal Curiosidades : Una polémica teoría advertía que la alineación planetaria actual favorece grandes terremotos como los de Venezuela y Japón

 CanalCuriosidades

Ciertas geometrías planetarias y lunares del sistema solar tienden a provocar un aumento de la actividad sísmica.
Ciertas geometrías planetarias y lunares del sistema solar tienden a provocar un aumento de la actividad sísmica.SSGEOS

Los dos devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados esta madrugada en Venezuela y el de magnitud 6,9 registrado en Japón a la misma hora coinciden con una alineación planetaria y lunar que favorece la intensidad sísmica. Así lo asegura el controvertido instituto de investigación SSGEOS, dedicado a monitorizar la geometría de los cuerpos celestes y su influencia en la actividad sísmica, una relación que la mayoría de sismólogos y científicos ponen en duda.

SSGEOS advirtió el 12 de junio de que la alineación planetaria podía propiciar fuertes terremotos como los registrados esta madrugada a ambos lados del océano Pacífico. "La actividad sísmica puede aumentar en los próximos días debido a una convergencia significativa de la geometría planetaria y lunar. Manténgase en máxima alerta", alertó el Instituto, con sede en los Países Bajos.

"Los picos lunares que se producen entre el 22 y el 23 de junio pueden provocar una concentración temporal de terremotos más fuertes, que posiblemente alcancen su punto máximo el día 23, pudiendo llegar a tener una magnitud 6", indicaba SSGEOS en su página web, junto a una tabla de probabilidades. 

Las fechas coinciden más o menos en el tiempo porque la tragedia en Venezuela se ha desatado solo un día después del pico lunar previsto por SSGEOS. "Tras varios años de observación e investigación, queda claro que ciertas geometrías planetarias y lunares del sistema solar tienden a provocar un aumento de la actividad sísmica, mientras que otras no. A partir de estas observaciones, se elaboró un modelo que se incorporó como algoritmo", explica el Instituto.

Indica que el modelo algorítmico que utiliza "se ha probado con grandes terremotos en el pasado y muestra picos evidentes —típicamente una convergencia de la geometría planetaria (PG) y lunar (LG) críticas— días antes de que ocurriera un gran terremoto".

SSGEO ha vuelto a recordar este jueves que la geometría planetaria y lunar actual es "potencial para alguna actividad sísmica más intensa". Y lo cierto es que, además de los terremotos de Venezuela y Japón, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) ha registrado en las últimas horas otros tres terremotos de magnitud superior a 5: California (5,8), Papúa Nueva Guinea (5,4) y Somalia (5,1).

El consenso científico refuta la relación de los terremotos con la alineación planetaria

No obstante, el consenso científico actual es que no existe una relación entre los cuerpos celestes y los terremotos terrestres o, al menos, no una relación directa. 

"La afirmación de que las alineaciones planeta-sol y las fases lunares pueden predecir la ocurrencia de un terremoto se promueve seleccionando cuidadosamente un período de tiempo en el que ocurren estas alineaciones y mostrando terremotos específicos que ocurrieron simultáneamente. Estas afirmaciones no suelen mencionar que estos eventos de conjunción ocurren con extrema frecuencia y que, en la mayoría de los casos, no van seguidos de terremotos significativos", expone el sismólogo francés Pierre Romanet en un artículo en la revista científica Seismica.

Este artículo fue publicado después de que el director del SSGEOS, Frank Hoogerbeets, se volviera viral en las redes sociales por haber anticipado unos días antes los devastadores terremotos de Turquía y Siria de 2023, que dejaron más de 50.000 muertos. "Tarde o temprano habrá un terremoto de magnitud 7,5 en esta región (Sur-Centro de Turquía, Jordania, Siria, Líbano)", publicó Hoogerbeets tres días antes del desastre.

También advirtió en septiembre de 2023 de la posibilidad de un gran terremoto "en la región al oeste de Portugal, aproximadamente", y pidió que también estuvieran alerta en España e Italia. Dos días después, tuvo lugar el gran terremoto de Marruecos, que provocó cerca de 3.000 muertos.

Pero la comunidad científica coincide en que es imposible predecir los terremotos. "Ni el USGS ni ningún otro científico han predicho jamás un gran terremoto. No sabemos cómo, ni esperamos saberlo en un futuro próximo. Los científicos del USGS solo pueden calcular la probabilidad de que ocurra un terremoto significativo en una zona específica dentro de un plazo determinado", indica el Servicio Geológico de Estados Unidos.

El SSGEOS señala a Mercurio y Venus

Según la teoría de SSGEOS, los planetas Mercurio y Venus son los que más influyen en los movimientos sísmicos terrestres: "El planeta Mercurio se encuentra con mayor frecuencia en geometrías planetarias críticas cerca del momento de grandes terremotos. Es el planeta que con mayor frecuencia forma geometrías críticas con el Sol y otros planetas. Aun así, en el caso de grandes terremotos, a menudo se observa la agrupación de geometrías planetarias críticas que involucran tanto a Mercurio como a Venus".

En ese sentido, recalca que la mayoría de los terremotos de magnitud 7,5 o superior, como el más grave ocurrido esta madrugada en Venezuela, "ocurren cerca del momento de una convergencia de 2 a 4 conjunciones planetarias, una o más de las cuales incluyen a Venus con un planeta exterior".


Canal Curiosidades : Venezuela está en el límite de dos placas tectónicas y tiene tres fallas principales: esta es la que habría desatado el doblete sísmico

 Canal Curiosidades

Radiografía de los devastadores terremotos en Venezuela.

Venezuela está en el límite de dos placas tectónicas y tiene tres fallas sísmicas principales (y más de 30 secundarias). Por eso el 80% de los venezolanos residen en zonas consideradas de alto riesgo sísmico. El doblete sísmico de junio de 2026 se suma a una larga lista, porque el país caribeño es el territorio donde más terremotos se han registrado desde 1530.

Las tres fallas geológicas principales del Venezuela son la de Boconó, la de San Sebastián y la falla El Pilar. La primera se inicia en la depresión del Táchira, cerca de la frontera con Colombia y atraviesa la Cordillera Andina. La de San Sebastián atraviesa la zona central. La tercera, la falla El Pilar, está el oriente, afectando al estado Sucre.

Placas y fallas en constante estrés

La corteza terrestre está compuesta por inmensas losas de roca llamadas placas tectónicas que se mueven constantemente.  En todo el planeta hay 15 placas mayores y menores. Lo que ocurre en Venezuela es que las tres fallas geológicas delimitan con dos placas, la del Caribe, que bordea la parte noroccidental y la placa Sudamericana, que bordea el resto del país. 

Las fallas interactúan constantemente con las placas. "Eso genera a su vez una zona de deformación de unos 100 kilómetros de ancho, donde vive la mayoría de las personas. Entonces tenemos una ecuación de amenaza y vulnerabilidad constante, por el alto riesgo sísmico", explica al diario La Prensa el presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, Feliciano De Santis.

Tenemos una ecuación de amenaza y vulnerabilidad constante, por el alto riesgo sísmico"

Ocurre que mientras la mayor parte del sur de América descansa de manera segura en la placa Sudamericana, su costa norte y las islas del Caribe se encuentran justo en la parte superior de un límite altamente activo. Allí es donde las placas del Caribe y América del Sur se encuentran y se superan entre sí. La consecuencia es que en Venezuela la corteza terrestre vive en constante estrés. Esa actividad supone que la placa del Caribe se desplaza hacia el este en unos 20 milímetros cada año respecto a la placa sudamericana.

¿Y cuándo tiene lugar un terremoto? Cuando a lo largo del sistema de fallas geológicas se genera un roce que impide el movimiento de las placas. "Al no poderse detener el avance de las placas y una vez vencida esta resistencia, se genera un sismo", explica la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).

Localización de los terremotos en Venezuela.
Localización del doble terremotos de junio de 2026 en Venezuela.Europa Press

Boconó, la falla más larga y destructiva 

En esta ocasión, el segundo y mayor de los dos sismos registrados este miércoles ocurrió por una "falla de desplazamiento lateral superficial" cerca del límite entre dichas placas, según explica el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Este fenómeno ocurre cuando las fallas se desplazan horizontalmente y el terremoto se origina cuando dicho movimiento sucede de forma repentina.

El doblete sísmico de Venezuela se produjo como resultado de una falla de deslizamiento horizontal superficial cerca del complejo límite de placas entre las placas del Caribe y Sudamérica, según el USGS. "La ubicación del terremoto, su poca profundidad (10 km) y el mecanismo de deslizamiento horizontal dextral son consistentes con una ruptura a lo largo de este sistema de límites de placas, específicamente en el sistema de fallas de Boconó", aseguran los sismólogos estadounidenses.

Tras la localización 3D reportada por el USGS, Franck Audemard, geólogo y profesor de Universidad Central de Venezuela, comentó en redes sociales que "el segmento Boc-E de la falla Boconó impactó el noroeste de Venezuela". Así lo muestra la página Earthquaketrack.

De las tres fallas principales de Venezuela, la de Boconó es la que mayor riesgo representa para el país por su longitud y por ello la mejor conocida. La mayoría de los grandes terremotos ocurridos en tiempos históricos en el occidente del país han estado asociados con movimientos de este corredor de fallas. Los casos más famosos son los terremotos de 1610 y 1894.

El peligro de los terremotos poco profundos

  • Una de las razones por la que los sismos en Venezuela son tan destructivos es su profundidad. Muchos ocurren a menos de 15 a 20 kilómetros bajo el suelo. Un terremoto poco profundo es mucho más peligroso en la superficie que uno más profundo de la misma magnitud. Debido a que el sismo ocurre tan cerca de nuestros pies, la energía destructiva no tiene suficiente tiempo o distancia para debilitarse antes de que llegue a los edificios e infraestructuras de ciudades y pueblos.

Desde hace 5 millones de años

La falla se extiende aproximadamente 500 kilómetros en la parte central de los Andes, entre la depresión del Táchira y el mar Caribe. Tiene entre 1 y 5 km de ancho, y corre aproximadamente en dirección nordeste pasando bajo el pueblo que le da nombre. Tiene una tasa de deslizamiento que varía de 4,3 a 6,1 milímetros al año.

Boconó se ramifica al este de Morón y a lo largo de la costa del mar Caribe con las fallas de Morón y El Pilar. Hacia el suroeste termina en una serie de corrimientos y fallamientos inversos en la depresión del Táchira en el extremo norte de la Cordillera Oriental de Colombia.

Desde hace aproximadamente cinco millones de años, la falla de Boconó, junto a las de Morón y El Pilar, es la zona de choque en el norte de Venezuela de la energía del interior terrestre. Este sistema de fallas corta y desplaza el extremo oeste de las montañas del Caribe, lo que sugiere que su deslizamiento se inició en tiempos geológicos recientes, durante el Holoceno (se inició hace 11.700 años, cuando terminó el último episodio frío de la última glaciación).


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