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El Niño es una fase cálida del fenómeno climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) y se caracteriza por un aumento en las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado de cambios en la circulación atmosférica.
Este fenómeno ocurre de manera irregular, aproximadamente cada dos a siete años, y suele durar entre nueve y doce meses; sin embargo esto está cambiando. La influencia de El Niño puede extenderse a nivel global, alterando los patrones de precipitación, temperatura y circulación atmosférica en diferentes regiones del mundo.
Es más, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha confirmado que este fenómeno se convertirá en uno de los más fuertes en los próximos meses, lo que ha llevado a la activación de la vigilancia climática a nivel mundial.
En un contexto de cambio climático, fenómenos como El Niño pueden intensificarse y volverse más frecuentes, por lo que es fundamental fortalecer las capacidades de respuesta y promover acciones sostenibles que ayuden a construir un futuro más resiliente.
La OMM confirma que El Niño será muy fuerte en los próximos meses
La Organización Meteorológica Mundial prevé una rápida intensificación del fenómeno climático durante el verano, con efectos que podrían prolongarse durante 2027 y aumentar el riesgo de eventos meteorológicos extremos en numerosos países.
La OMM confirma que El Niño será muy fuerte en los próximos meses, una evolución que incrementará significativamente la probabilidad de olas de calor, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones en diferentes regiones del planeta. La organización considera que el calentamiento acelerado del océano Pacífico modificará los patrones climáticos globales y obligará a reforzar la vigilancia meteorológica internacional.
Además de prever temperaturas por encima de la media en gran parte de las zonas habitadas del mundo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha anunciado la movilización de sus sistemas de predicción estacional y de alerta temprana para ayudar a gobiernos, servicios de emergencia y sectores especialmente vulnerables a prepararse ante los posibles impactos.
La OMM confirma que El Niño será muy fuerte en los próximos meses tras el rápido calentamiento del océano Pacífico
Los últimos análisis de la OMM indican que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental se acelerará entre julio y septiembre, dando lugar a un episodio intenso de El Niño.
Las previsiones apuntan a anomalías superiores a 2 ºC en la temperatura superficial del mar, un umbral que caracteriza los episodios fuertes de este fenómeno climático y que suele alterar la circulación atmosférica a escala global.
La organización recuerda que, aunque El Niño es un proceso natural, el actual contexto de calentamiento global puede amplificar sus efectos y aumentar la intensidad de numerosos fenómenos meteorológicos extremos.
Olas de calor, sequías y lluvias torrenciales serán más probables
La intensificación de El Niño incrementará el riesgo de olas de calor terrestres y marinas, periodos prolongados de sequía, lluvias torrenciales, inundaciones y otros episodios meteorológicos extremos en numerosos países.
Ante este escenario, la OMM reforzará los pronósticos estacionales, ampliará las alertas tempranas y coordinará actuaciones con gobiernos, organismos humanitarios y sectores especialmente sensibles como la agricultura, la gestión del agua y la salud pública.
El objetivo es reducir los impactos sociales y económicos de un fenómeno que históricamente ha provocado importantes alteraciones climáticas en distintos continentes.
Así cambiarán las lluvias en distintas regiones del planeta
Las previsiones para el trimestre julio-septiembre muestran un reparto muy desigual de las precipitaciones.
La OMM espera lluvias superiores a la media en el Pacífico ecuatorial central y oriental, mientras que gran parte del océano Índico tropical, el subcontinente indio y buena parte de Australia registrarán condiciones más secas de lo habitual.
También se prevén menos precipitaciones en áreas de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica, mientras que el suroeste de Estados Unidos podría experimentar un periodo más húmedo.
En Europa, el escenario será diferente entre el norte y el sur del continente, con mayores probabilidades de lluvias por encima de la media en las regiones meridionales y condiciones más secas en el norte.
El cambio climático aumenta el impacto de El Niño
Aunque El Niño aparece de forma natural aproximadamente cada dos a siete años, los científicos consideran que el cambio climático está intensificando muchos de sus efectos.
El aumento de la temperatura de los océanos y una atmósfera más cálida favorecen episodios más extremos de calor, lluvias intensas y sequías prolongadas cuando ambos fenómenos coinciden.
Esta combinación convierte cada episodio fuerte de El Niño en un desafío creciente para la adaptación climática, la gestión del agua, la producción agrícola y la protección de las poblaciones más vulnerables.
El precedente de 2023 y 2024 refuerza la preocupación internacional
El aumento de la temperatura de los océanos y una atmósfera más cálida favorecen episodios más extremos de calor, lluvias intensas y sequías prolongadas cuando ambos fenómenos coinciden.
El episodio de El Niño desarrollado entre 2023 y 2024 contribuyó a que ambos años establecieran consecutivamente nuevos récords de temperatura media mundial.
Además, estuvo relacionado con graves sequías en el sur de África, Centroamérica y el norte de Sudamérica, un aumento del riesgo de incendios forestales y numerosos episodios de lluvias torrenciales e inundaciones en diferentes regiones del planeta.
La experiencia reciente explica que la OMM haya decidido activar de forma anticipada todos sus mecanismos de seguimiento y coordinación para mejorar la capacidad de respuesta frente a los impactos previstos.
La confirmación de un episodio intenso de El Niño sitúa nuevamente al planeta ante un periodo de elevada inestabilidad climática. Aunque sus efectos serán diferentes según la región, la probabilidad de fenómenos extremos aumentará durante los próximos meses y podría prolongarse más allá de su fase de máxima intensidad.
La OMM confirma que El Niño será muy fuerte en los próximos meses, una advertencia que subraya la importancia de reforzar las alertas tempranas, la planificación y la cooperación internacional para reducir los riesgos derivados de un fenómeno natural cuyo impacto se ve amplificado por el calentamiento global.
La OMM confirma que El Niño será muy fuerte en los próximos meses y activa la vigilancia climática mundial, explicado en 15 segundos
¿Qué significa que El Niño vaya a ser muy fuerte?
Significa que el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial superará los valores habituales, alterando la circulación atmosférica y aumentando la probabilidad de olas de calor, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones en distintas regiones del planeta.
¿Cuándo alcanzará su máxima intensidad El Niño?
Según la OMM, el fenómeno comenzará a intensificarse entre julio y septiembre, aunque normalmente alcanza su punto máximo entre noviembre y febrero. Sus efectos sobre el clima mundial pueden prolongarse durante buena parte del año siguiente.
¿Cómo puede afectar El Niño a Europa?
La organización prevé un comportamiento diferente entre el norte y el sur del continente. El sur de Europa presenta una mayor probabilidad de registrar precipitaciones por encima de la media, mientras que el norte podría experimentar condiciones más secas.
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