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Un nuevo estudio ha revelado que el plancton no tiene zonas clasificadas como de "buen estado ambiental" en una región que se extiende desde Portugal hasta Noruega pasando por las aguas del Cantábrico, como existía antes. Esto preocupa a los investigadores.
El plancton microscópico se encuentra entre los organismos más importantes de la Tierra. El fitoplancton produce aproximadamente la mitad del oxígeno que respiramos, mientras que el plancton en su conjunto sustenta las redes tróficas marinas, apoya la pesca, ayuda a regular el carbono y mantiene la vida en todo el océano.
Sin embargo, un nuevo estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Plymouth, ha utilizado más de seis décadas de datos para demostrar que la abundancia de plancton está disminuyendo en vastas extensiones del Atlántico Nororiental, una región que abarca el Océano Atlántico desde Portugal hasta Noruega y la totalidad del Mar del Norte.
Evaluación del estado ambiental de los hábitats del plancton
La investigación utilizó 23 conjuntos de datos de plancton procedentes de 13 instituciones de investigación, junto con datos satelitales, para generar la primera evaluación cuantitativa e integradora sobre si los hábitats pelágicos de Europa occidental se encuentran en buen estado ambiental, según lo define la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina de la UE y el Reino Unido.
Estos hábitats son las regiones de aguas abiertas dominadas por el plancton y son fundamentales para el funcionamiento del océano. Sin embargo, hasta ahora, las evaluaciones para la formulación de políticas se han centrado principalmente en describir los cambios en el plancton, sin poder integrarlos cuantitativamente en una evaluación clara del estado regional.
Este nuevo trabajo subsanó esa deficiencia al combinar datos de monitoreo de unidades de evaluación y estaciones de puntos fijos, y los científicos integraron posteriormente ese estado en función de los indicadores de plancton y los tipos de hábitat para determinar el estado ambiental regional.
A escala regional, los mares celtas, el golfo de Vizcaya y la costa ibérica fueron calificados como "No buenos", mientras que el Gran Mar del Norte fue calificado como "Incierto". El peor estado se observó generalmente en los hábitats de la plataforma continental, donde se detectaron con mayor claridad cambios en las comunidades de plancton y disminuciones en la biomasa de fitoplancton y la abundancia de zooplancton.
La investigación también reveló que el aumento de la temperatura de la superficie del mar, los cambios en las condiciones de nutrientes, la disminución del pH y la alteración de la mezcla oceánica se encuentran entre los factores clave asociados con los cambios en el plancton y sus hábitats.
En consecuencia, los investigadores afirman que la medida más importante para proteger el funcionamiento de los hábitats pelágicos es mitigar el cambio climático actual mediante el apoyo a la reducción global de las emisiones de carbono.
También han pedido medidas más enérgicas para reducir la contaminación por nutrientes, en particular el nitrógeno, y una inversión sostenida en el monitoreo del plancton. Varias series temporales de plancton a largo plazo en el área de evaluación de OSPAR se encuentran actualmente interrumpidas o en riesgo debido a la reducción de recursos, a pesar de ser esenciales para detectar cambios ecológicos y fundamentar las políticas marinas.
El artículo, publicado en la revista Ecological Indicators, fue liderado por Profesora Abigail McQuatters-Gollopy contó con la participación de un consorcio de universidades europeas, organizaciones científicas y agencias medioambientales.
El estudio es el primero en proporcionar una evaluación cuantitativa del estado del plancton en regiones clave como el Mar Céltico, el Golfo de Vizcaya y el Mar del Norte. Ha demostrado la urgente necesidad de mejorar la salud de estas aguas y reducir el daño que causamos al océano, tanto a nivel local como global. También ha evidenciado la necesidad de establecer nuevas formas de colaboración entre la ciencia y los responsables políticos para generar más datos y determinar cómo lograr un buen estado de conservación en el futuro.
La advertencia es clara: el plancton está cambiando en algunos de los mares más importantes de Europa, y estos cambios tienen repercusiones que van mucho más allá del propio plancton. Afectan a las redes tróficas, la pesca, el ciclo del carbono y los beneficios que la humanidad obtiene del océano. El reto ahora es utilizar esta evidencia para impulsar acciones prácticas, desde la mitigación del cambio climático hasta una mejor gestión de los nutrientes y un monitoreo a largo plazo.
El estudio se basó en las contribuciones de unos 40 expertos en plancton que trabajan en el marco de OSPAR, el Convenio sobre los Mares Regionales del Atlántico Nororiental. Se fundamenta en el Informe sobre el Estado de Calidad de OSPAR 2023, que ofrece una evaluación más amplia de la salud del ecosistema marino del Atlántico Nororiental.
Los investigadores afirman que las evaluaciones futuras deberían incluir conjuntos de datos de plancton a largo plazo más completos, una mejor cobertura de las zonas costeras y estuarinas, y nuevas tecnologías como la obtención de imágenes y el ADN ambiental para capturar partes de la comunidad de plancton que actualmente están subrepresentadas.
Como parte de un nuevo estudio sobre la salud de los océanos, dirigido por la Universidad de Plymouth, las regiones y los hábitats recibieron una de cuatro categorías de estado: Buen estado ambiental, No buen estado ambiental, Estado incierto o No evaluado, basándose en un análisis integrado de los datos y en si había datos suficientes para realizar una determinación.
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