Beteve
De la Lonja de Barcelona al plato. Esta es la filosofía de la bodega La Peninsular (Mar, 29), una propuesta gastronómica sin carta que varía según lo que llega cada día del mar. Aquí se cocina pescado fresco y de proximidad, el que se pesca en la costa y se compra en la lonja del puerto de Barcelona.
Tal y como hacían los chiringuitos de la Barceloneta preolímpicas, aquí la oferta es cambiante: "Nos llegan cada día pescados y mariscos diferentes, no tenemos carta, tenemos una pizarra que elaboramos cada día según lo que llega", explica la Marta Rodríguez Peralta, al frente de La Peninsular desde hace una década.
"Hoy han llegado seitones, sardinas, gambeta blanca, un par de kilos de venado que hemos escabechado para mañana y cuetas de rape. Trabajamos con lo que llega y cuando algo se acaba se ha acabado, y al día siguiente volvemos a empezar", explica Rodríguez. En este bar dicen que huyen de la vanguardia y la fusión y apuestan por "recuperar un poco lo que nos recuerda nuestro estómago, lo que hemos comido en casa".
"Los escabeches nunca dejan indiferente"
En esta taberna marinera no sólo se alimentan del mar, sino que también hay otros productos que elaboran ellos mismos en una finca que tienen en el Matarraña, donde hacen matanza propia. De ahí provienen los botifarrones y los chorizos que sirven a la Barceloneta, también los huevos con los que se cocinan las truchas (siempre hay un par como mínimo de diferentes sabores). Además, según la temporada, el caserío les ofrece setas y productos del huerto. Pero si hay un producto estrella en la bodega son los escabeches: "Nunca dejan indiferente a los clientes, hacemos sardinas, venado, atún, bacalao y pollo escabechados".

La gastropología, la antropología de los bares y restaurantes
Además de comer, en La Peninsular se respira buen ambiente y no es casualidad. Rodríguez explica que todo está muy estudiado y se basa en la "filosofía de la gastropología, la antropología aplicada al universo de los bares y restaurantes".
Dice Marta Rodríguez que quieren "conseguir que la gente viva un ambiente auténtico con buena música, un local lleno pero donde la gente no se molesta, con buena temperatura y buenos olores". Mientras no para de ir de un lugar a otro explicando a todos los clientes el producto y dándoles la bienvenida, afirma que toda esta parte de intangibles hace que un lugar pequeño sea tan confortable: "El ambiente tan auténtico y tan libre". En definitiva, concluye que esta tarea previa de preparar el espacio es para "poder disfrutar de lo que significa ir a un bar".

La Peninsular forma parte de la Fundación Restaurantes Sostenibles, una entidad que dota de recursos a los restaurantes adheridos para buscar el camino para ser lo más sostenibles posibles. En la bodega se basan en esta idea, en el producto, el local, los trabajadores y los clientes. Además, recuerdan que hace años que han estado colaborando con el Casal dels Infants del Raval a la hora de hacer la plantilla de trabajadores.

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