CanalGastronomia
Madrid vive una auténtica historia de amor con la cocina japonesa. Hay sushi, ramen, tempura y gyozas en casi cada barrio, pero encontrar el restaurante adecuado para cada ocasión —y para cada presupuesto— requiere algo más que dejarse llevar por la primera recomendación. Porque un precio bajo no siempre garantiza un buen bocado, pero tampoco una cuenta elevada asegura un arroz perfecto, un pescado impecable o un caldo de ramen con verdadera profundidad. Por eso hemos reunido los 25 mejores restaurantes japoneses de Madrid, direcciones donde sentarse a la mesa significa acertar.
Al igual que ocurre con los restaurantes italianos, los mejores peruanos o los mexicanos, los restaurantes japoneses se cuentan entre los más numerosos de la capital. La oferta es amplia y muy variada, aunque no siempre resulta sencillo distinguir un nigiri memorable de uno simplemente correcto, o encontrar un ramen que respete de verdad el espíritu de la receta. En esta selección hay propuestas para todos los gustos: desde barras especializadas en sushi hasta locales informales donde compartir platos y disfrutar sin protocolo.
La lista reúne izakayas animadas, restaurantes japoneses de alta cocina, barras de sushi puristas y propuestas de fusión como las que siguen ganando adeptos en Madrid. También hay espacio para los mejores ramen, gyozas, tempuras y otros clásicos de la gastronomía nipona. Si te consideras un verdadero amante de Japón, aquí tienes las direcciones que conviene tener localizadas. Eso sí, dejamos un aviso importante: cuando el pescado es excelente, el arroz está bien tratado y la técnica se nota, el precio suele estar a la altura. La buena noticia es que, en estos restaurantes, cada bocado explica por qué.
En nuestro listado no pueden faltar grandes clásicos de la culinaria japonesa en Madrid como Kabuki, Zuara, Ikigai, 99 Sushi Bar, Soy Pedro Espina, y otros más recientes como Sen Omakase, Zuma.... Tampoco faltan opciones para todos los bolsillos como Chuka Ramen, donde disfrutar de este famoso caldo nipón, Nomomoto, para los amantes del sushi que no quieren hacer un gran desembolso o Katsu, la nueva sensación de fritura japonesa.
Los mejores restaurantes japoneses de Madrid
Makoto
Es un restaurante elegante, luminoso y con una propuesta que entiende la cocina nipona como un territorio de precisión, producto y placer. Aquí el sushi tiene protagonismo, pero no llega solo; le acompañan el fuego, el wagyu, los sakes y una carta pensada para convertir cualquier comida en un pequeño acontecimiento.
Su gran atractivo es el omakase con maridaje de whisky japonés Suntory, una experiencia en la que el chef decide el recorrido y el comensal solo tiene que sentarse y dejarse llevar. Entre los bocados más celebrados aparecen el nigiri de toro, el de salmón, el de hamachi y diferentes piezas de atún, siempre tratadas con una delicadeza que no necesita adornos innecesarios. También merece atención el sashimi variado, ideal para apreciar la calidad del producto, y el tartar de atún con aguacate y caviar, un plato que combina untuosidad, frescura y ese punto de lujo descarado que, bien entendido, nunca molesta.
La carta de 2026 incorpora además varios platos que explican por qué Makoto se ha convertido en una de las direcciones japonesas más interesantes de Madrid. Yo empezaría con el crujiente de arroz con tartar de salmón y aguacate, seguiría con las gyozas, el bacalao negro con miso o las costillas de wagyu, y dejaría un hueco para el wagyu japonés, preparado según el corte y la recomendación de la cocina. Para compartir funcionan especialmente bien las propuestas de la parrilla y los platos calientes, porque recuerdan que la gastronomía japonesa también puede ser intensa, sabrosa y profundamente reconfortante.
Y como en cualquier restaurante japonés que se tome en serio el final de la comida, los postres no están ahí para cubrir expediente. El tiramisú de matcha, la tarta de queso japonesa y las elaboraciones con yuzu ponen el broche dulce a una experiencia que también puede acompañarse con una selección de sakes, vinos y whiskies japoneses.
Dirección: Marqués de Villamagna, 1. Madrid.Tel. 917 31 43 42
Hattori Hanzo
En su local de la calle Mesonero Romanos, a un paso de la Gran Vía, Hattori Hanzo propone un recorrido por la cocina japonesa más popular, viajera y disfrutona, con una carta que combina producto, técnica y una saludable dosis de sentido del humor. El ambiente acompaña: aquí se viene a comer, a compartir y a dejarse llevar por una sucesión de bocados que tienen bastante más recorrido del que aparentan.
La carta arranca con algunos de sus grandes éxitos. Las nira gyozas, rellenas de cerdo y nira y acompañadas de una salsa de sésamo picante, son ese tipo de aperitivo que llega a la mesa con vocación de desaparecer en tiempo récord. También conviene pedir los takoyaki, las famosas bolitas de masa japonesa con pulpo y jengibre, y alguno de sus baos: el de langostino tigre crujiente o el de panceta marinada a baja temperatura son dos apuestas seguras para compartir. Si buscamos algo más fresco, el maguro tataki, con atún rojo, yuzu-kosho, gel de ciruela japonesa y mizuna, sube el listón con elegancia y un punto cítrico de lo más adictivo.
Entre los platos que explican mejor la personalidad de Hattori Hanzo está el Osaka okonomiyaki, una suerte de tortilla japonesa de repollo, brotes de soja, bacon, salsas, alga nori y katsuobushi que se mueve entre el confort y el espectáculo. También merece atención el black ramen, un caldo intenso de cerdo al estilo Hakata, con aceite negro de ajo, fideos alcalinos, huevo ajitsuke y chashu cocinado a baja temperatura. Para quienes quieran salirse del camino más conocido, la carta guarda propuestas como la vieira de Hokkaido kobujime, curada en alga kombu y servida con holandesa de mentaiko, o el wagyu karubi, que se termina en la mesa sobre una barbacoa japonesa tradicional.
El capítulo dulce mantiene la imaginación de la casa. El Fuji, elaborado con chocolates, té verde matcha, frutos rojos y helado de cereza y pimienta de Sichuan, funciona como un pequeño paisaje comestible y pone un broche goloso al festín. También encontramos mochis helados y postres con yuzu, coco o té verde.
Dirección: Mesonero Romanos, 17. Madrid.Tel. 917 86 57 80
Ikigai
Es el restaurante japonés con los mejores nigiris de Madrid y una cocina fusión con producto español que va a enamorarte. Bajo la dirección del chef Yong Wu Nagahira, el restaurante propone una cocina japonesa personal, con guiños mediterráneos y una colección de nigiris que convierte cada bocado en una pequeña sorpresa. Con sus espacios de Gran Vía y Velázquez, Ikigai se ha hecho un hueco entre los japoneses imprescindibles de la capital.
Para empezar, yo pediría las gyozas de gamba blanca y papada ibérica, servidas con una emulsión elaborada con las cabezas de los propios langostinos. Son jugosas, sabrosas y tienen ese punto de exceso controlado que hace que una gyoza deje de ser un simple entrante para convertirse en el principio de una relación seria. También merecen atención las korokke, una versión japonesa de la croqueta elaborada con puré Robuchon y cecina de wagyu, y el mazesoba con tuétano, un plato intenso y untuoso para quienes no han venido precisamente a cenar una ensalada.
Pero si hay un apartado que explica la personalidad de Ikigai son sus nigiris fusionados. El atún akami versión gilda, con sus guiños a la clásica banderilla vasca, es uno de esos bocados que desaparecen antes de que uno haya podido decidir si le ha gustado mucho o muchísimo. El hamachi con sobrasada de bellota y tatín de manzana juega con la grasa, el dulzor y la acidez; el gunkan de té verde, whisky japonés, ikura y yema de codorniz se mueve en terrenos más atrevidos, y el wagyu A5 de Kagoshima con yakiniku y wasabi fresco llega para recordar que el sushi también puede ponerse festivo. En Gran Vía, además, conviene probar el nigiri de rodaballo con su propio pilpil, el de gamba blanca al ajillo o el de atún con tomate, AOVE y sal, tres maneras muy castizas de hablar japonés.
Para compartir, completaría la comanda con el bao de carrillera de ternera y curry japonés, el katsu sando de lomo ibérico con salsa tonkatsu y algún sashimi, especialmente el de toro o el de lubina madurada. Y dejaría un hueco para el postre: el mochi deconstruido de cheesecake es una opción golosa y divertida, mientras que el bizcocho de almendra con crema de yuzu, chocolate blanco y pimienta de Sichuan pone el broche con elegancia.
Dirección: Flor Baja, 5. Madrid.Tel. 916 22 63 74
Zuara
Con más de 25 años de oficio y una precisión de cirujano con el cuchillo, David Arauz ha convertido Zuara en uno de los grandes nombres de la cocina japonesa en Madrid. Ahora, el restaurante estrena una nueva etapa en el hotel Hesperia Madrid, en plena Castellana, después de trasladarse desde la calle Pensamiento. El cambio de dirección llega acompañado de más espacio, una estética limpia y una propuesta que mantiene intacta la esencia del chef, pero permite disfrutarla de distintas maneras.
Por un lado está Zuara Omakase, la experiencia más purista: una sucesión de pequeños platos y nigiris servidos pieza a pieza frente a la barra, con pescados tratados con precisión, maduraciones, fermentaciones y temperaturas perfectamente estudiadas. Por otro, Tēburu, una propuesta más flexible y desenfadada, con mesas y carta para compartir. Aquí conviene dejar sitio para la kaiso salad de algas, el tartar de wagyu, el hamachi con yuzu, las gyozas, la sopa de miso y esa torrija ArauzZuara de brioche, parmesano, ventresca de atún y caviar que juega en una liga propia.
La mudanza no ha cambiado la personalidad de Zuara; simplemente ha ampliado sus posibilidades. Puedes sentarte en la barra y dejar que Arauz decida el rumbo, o pedir a la carta y montar tu propio recorrido entre nigiris de madai, lubina, caballa, quisquilla, vieira o atún. En ambos casos, el resultado es una cocina japonesa elegante, personal y llena de matices, de esas que justifican por sí solas una visita a la Castellana.
Dirección: P.º de la Castellana, 57. Madrid ( en el hotel Hyatt Regency)
Teléfono: 633 46 77 80Web: https://zuarasushi.com
Toki
En Madrid hay restaurantes japoneses a los que uno va a comer y otros a los que va a entregarse al tiempo. Toki, que significa precisamente "tiempo" en japonés, pertenece a la segunda categoría. El restaurante del Grupo Marcos Granda cuenta con con una barra para apenas seis comensales y una estrella Michelin. Allí, el chef Singharaj -campeón de Francia de sushi en 2024- convierte cada servicio en una pequeña representación gastronómica en la que el arroz, el pescado y el gesto de sus manos llevan todo el protagonismo.
La experiencia gira alrededor del menú degustación SHUNKAN, una sucesión de bocados que recorre la tradición japonesa con una mirada contemporánea y mucho respeto por la temporada. Entre los pases más celebrados aparecen la gamba y el salmonete, el jurel, el salmón, el nigiri de langostino y el de mejillón, además de una trilogía de atún que permite descubrir las diferencias entre sus cortes. El resultado es un sushi preciso, delicado y bastante hipnótico: aquí hasta el silencio entre dos piezas parece formar parte del menú.
En Toki el arroz no es un simple soporte, sino uno de los grandes protagonistas. La casa trabaja distintas preparaciones para encontrar el equilibrio perfecto con cada pescado y presta especial atención a la temporalidad, la temperatura y la textura. También conviene estar atento a ingredientes como la vieira, el uni, las huevas de salmón o el ankimo, que pueden aparecer en un recorrido pensado para avanzar del presente hacia el pasado de la cocina japonesa. Todo ello convierte la visita en algo más que una comida: es una experiencia pausada, personal y de esas que hacen que uno salga mirando el sushi -y el reloj- de otra manera.
Dirección: Sagasta, 28. Madrid
Teléfono: 918 02 28 16
Sen Omakase
Inspirado en la más pura tradición nipona y la temporalidad de los alimentos, Sen Omakase es el nuevo restaurante japonés imprescindible de Madrid. Un templo para disfrutar con los cinco sentidos y disfrutar de una de las mejores experiencias culinarias que la capital ofrece hoy en día. El chef Steve Wu, que curiosamente es un mallorquín de orígenes chinos, es el encargado de la cocina en esta aventura en la que el arte, la cultura y la gastronomía japonesa se abrazan para exponer, en cuatro ambientes diferentes, elaboraciones de sushi excepcionales y platos que nacen de las tradiciones orientales trabajadas desde la filosofía Kaiseki. Ceremonia del té incluida.
Seis meses fueron suficientes para que Steven Wu consiga la primera estrella Michelin en Sen Omakase. Sus platos de temporada han hecho que el universo gastronómico ponga sus ojos en este restaurante japonés. Sus nigiris son delicados bocados preparados al momento en su imponente barra para doce comensales. El arroz sedoso, los fabulosos cortes de pescado y las salsas con las que los combina son puro umami.
Dirección: Santa María Magdalena, 14. Madrid.Tel. 915 44 07 98.
Ugo Chan
Hay restaurantes japoneses y luego está Ugo Chan, el proyecto de Hugo Muñoz donde Japón se cruza con Madrid, el Cantábrico, el Mediterráneo y todo aquello que al chef le apetece poner sobre la mesa. En su restaurante, la cocina japonesa se entiende como un punto de partida, no como una frontera: aquí hay sushi, sashimi y nigiris, sí, pero también callos, gyozas, tuétano, caviar y mucho producto español. El resultado es una de las propuestas más personales y divertidas de la gastronomía japonesa en Madrid.
En la carta de 2026 conviene empezar por el tartar de atún rojo con huevo frito de corral, una combinación tan descarada como efectiva, o por el Tributo a Robuchon, con tartar de toro, gelée de anguila ahumada, caviar iraní y vichyssoise de coliflor. También merece una parada el bogavante en tres vuelcos -sashimi al vapor de sake, tartar y suquet Tokyo-Ampurdá-, un plato para compartir y pedir con antelación, porque en Ugo Chan hasta el bogavante parece tener una agenda más llena que nosotros.
La parte más reconocible del restaurante llega en forma de nigiris, siempre con algún giro inesperado. El de toro, el de toro a la llama, el de pescado blanco con grasa de cerdo ibérico y yuzu kosho, el de kokotxa en tempura con su pil-pil o el de tartar de atún frito con albahaca, jengibre y parmesano son algunos de los bocados que han convertido esta casa en una dirección imprescindible para los amantes del sushi. Si hay que elegir solo uno, yo me quedaría con el de kokotxa: delicado, goloso y con ese punto vasco que en Ugo Chan aparece cuando menos te lo esperas.
Para completar la visita, dejaría sitio para las gyozas de callos a la madrileña con garbanzo frito, el temaki de toro picante y el de kebab de mollejas de cordero al carbón. Y no descartaría la merluza al vapor macerada en koji ni la deconstrucción de Wellington con tataki de corzo y duxelle de shiitake.
Dirección: Félix Boix, 6. Madrid.
Tel. 913 50 65 78.Precio medio: 200 €.
Kappo
Es el restaurante de Mario Payán donde el pescado, el arroz y el tiempo juegan en otra liga. A Kappo se viene a entregarse al menú omakase y a dejar que el chef decida el rumbo.
La propuesta de 2026 mantiene esa cocina japonesa purista, precisa y muy ligada al producto. El menú avanza a través de entre 15 y 20 pases, con especial protagonismo de los pescados madurados en la propia casa. Mario Payán trabaja con distintas especies y reposos que pueden ir de tres a 26 días, una técnica que permite ganar profundidad y textura sin disfrazar el sabor del pescado. La experiencia comienza con bocados como el bonito ahumado con ponzu de trufa negra y tempura de gamba cristal, el dumpling de calamar y longaniza de cerdo o la cococha de bacalao con pilpil de miso.
Después llegan los nigiris, que son el verdadero corazón de Kappo. Entre los más celebrados están el de trucha con majado de ajo y hoja de limonero, el de pez limón y enoki, el de piparra y gamba blanca, el de lubina con tallos de cilantro y aceite de azafrán y el de anguila en dos cocciones. La trilogía de atún rojo, con descargamento, ventresca -con opción de caviar- y parpatana, es otro de esos pases que justifican por sí solos una visita. Y aquí va una recomendación personal: no descartes el nigiri de borriquete con pasta de nabo y guindilla. Puede parecer más discreto en la carta, pero tiene ese equilibrio entre delicadeza y carácter que define la cocina de Payán.
El recorrido termina con otro clásico de la casa, el katsu de vaca vieja, servido en brioche con salsa tonkatsu y shiso, y una piña asada con helado de nata fresca. Kappo es uno de los mejores japoneses de Madrid porque entiende la alta cocina japonesa desde la honestidad, el conocimiento y la cercanía: una barra, un chef, un producto extraordinario y el placer de descubrir que, cuando todo está bien hecho, el sushi no necesita hacer demasiadas piruetas para dejarnos completamente rendidos.
Dirección: Bretón de los Herreros, 44. Madrid.Tel. 910 42 00 66.
Tetsu
En Tetsu la cocina japonesa se expresa a través de una propuesta contemporánea, delicada y con guiños inesperados, de esas que consiguen que uno reconozca los ingredientes, pero no siempre adivine por dónde van a salir.
La experiencia puede disfrutarse a la carta o a través de dos menús omakase: uno corto, de 90 euros, y otro largo, de 110. En ambos casos, el equipo formado por João Kather y Miguel de Aguilar construye un recorrido muy atento al producto y al equilibrio de sabores. Entre los platos que más han llamado la atención de la carta de 2026 están la ostra con kiwi y sansho, la vieira con crema de maíz y ajo negro y la gamba roja con wasabi y vinagre.
Una de las grandes sorpresas de Tetsu es el tomate Amela con dashi frío de cebolla y katsuobushi, una versión japonesa de algo tan mediterráneo como un tomate bien escogido. También merece una oportunidad el pez mantequilla con kosho de albaricoque, el tartar de picaña con haba tonka y yema y la lubina con cocido madrileño, un plato que resume bastante bien el espíritu de la casa: tradición local, técnica nipona y una mezcla de ideas que, contra todo pronóstico, encajan a la perfección. El mero negro con pilpil de sake y lechuga de mar y el bogavante con pimiento de Padrón completan una parte salada con más fondo del que su aparente ligereza podría hacer pensar.
Y como aquí nadie parece dispuesto a terminar la comida de manera previsible, conviene dejar sitio para los postres. Las fresas con lavanda, la calabaza con shiitake y miso y el dango de vainilla y sésamo negro juegan con los contrastes y demuestran que el capítulo dulce también puede tener personalidad.
Dirección: Marqués de Villamagna, 1. MadridTel. 810 51 08 91
Yugo The Bunker
Hace unos años llegaba a la capital uno de los grandes templos de la comida nipona Yugo The Bunker. Aquí la cocina japonesa se convierte en un ejercicio de precisión, producto y bastante imaginación, con una puesta en escena sofisticada, pero sin perder de vista lo más importante: que cada bocado tenga sentido y apetezca repetirlo.
La experiencia se articula en torno a dos menús degustación: Clásicos del Bünker, con algunos de los platos más celebrados de la casa, y Evolution, una propuesta más cambiante que explora nuevas técnicas e ingredientes. El primero reúne bocados como el negitoro con wonton crujiente, el shime-saba, el sashimi variado de salmón escocés, akami, toro, hamachi y lubina Aquanaria, y un espectacular nigiri de toro con plancton crujiente. El pescado llega tratado con mimo, pero nunca disfrazado: aquí el lujo no necesita levantar la voz.
Entre los platos que han hecho historia en la casa hay que prestar especial atención al nigiri de gamba cristal y chipotle, al nigiri de vieira con mantequilla de wasabi kizami y al kamatoro con tosazu y lima kaffir. También merece una mención aparte el sardine shu-mai millésimé con crema de galanga, una de esas piezas que demuestran que el recetario japonés puede ser delicado, sorprendente y ligeramente travieso al mismo tiempo. Para quienes disfrutan cuando la cocina se sale un poco del camino marcado, el gunkan de tuétano marinado y la gyoza de rabo de toro son dos elecciones especialmente recomendables.
El menú Evolution juega en una liga todavía más creativa. En él aparecen el usuzukuri de lubina y hamachi con colágeno, algas y ponzu, el sashimi de pulpo, el nigiri de otoro con caviar ossetra ahumado, la vieira de Hokkaido con pesto marino y alcaparras, o el nigiri de carabinero. La parte caliente tampoco se queda de brazos cruzados: hay gyoza de rodaballo con ajo blanco y negro, atún en escabeche japonés con katsuobushi y un shumai de setas de temporada con foie y gamba roja. Todo está pensado para que el menú avance con ritmo y para que el comensal no tenga demasiado tiempo de preguntarse cuál será el siguiente plato.
El final puede llegar en forma de mini hamburguesa de wagyu japonés, bacalao negro con miso o tataki de wagyu A5, antes de elegir entre una torrija japonesa con ganache de té matcha y el delicado mochi de yuzu y cheesecake con té matcha. La bodega, con una notable selección de sakes, vinos españoles, champanes y referencias internacionales, completa una experiencia que sitúa a Yugo The Bünker entre los japoneses más singulares de Madrid.
Dirección: San Blas, 4. Madrid.Tel. 914 44 90 34
Kabuki Madrid
Lleva más de dos décadas demostrando que la cocina japonesa en Madrid podía ser mucho más que una moda pasajera. El restaurante está bajo la dirección del chef Alejandro Durán, con una propuesta más libre, creativa y viajera, aunque siempre fiel a esa precisión nipona que convierte cada pieza de sushi en un pequeño ejercicio de arquitectura. Reconocido con un Sol Repsol y recomendado por la Guía Michelin, sigue siendo una de las mesas imprescindibles para comer japonés en Madrid.
La carta de 2026 tiene opciones como sake no kumquat, un corte fino de salmón con ponzu de vainilla, puré de kumquat, ají amarillo fermentado y chiles toreados. También merece atención la caldeirada versión Kabuki, una reinterpretación japonesa de este guiso marinero gallego, con pez limón, chips de patata, edamame y una salsa de miso que conserva el espíritu reconfortante del original sin renunciar a la sofisticación.
En el apartado de sushi, yo dejaría espacio para el nigiri de cigala con grasa de jamón Joselito, el de wagyu a la robata con mole oaxaqueño y el de pescado blanco con miso, chocolate negro y shichimi togarashi. El toro pastor, con ventresca de atún y salsa mexicana al pastor, resume a la perfección la personalidad de la casa: producto japonés, técnica precisa y un pasaporte lleno de sellos. No se quedan atrás el Gyu-Hibiki, un tataki de lomo bajo marinado con whisky japonés y salsa macha, el Maguro Tonnato, con cebolla encurtida y alcaparras, o el Akami Spicy, donde el atún se encuentra con el chamoy de orejones y el umeboshi.
Para compartir, la carta invita a salirse del recorrido más previsible. Hay Chilli Jam Noodles salteados con langostino, gyozas, tempura de verduras o langostinos y platos de robata como el pescado blanco con salsa cítrica o la costilla de wagyu con teriyaki, parmentier de patata y miso. Y si todavía queda hueco -la esperanza es lo último que se pierde-, el katsu-sando de lomo bajo madurado, con salsa yakiniku y mizuna, es una parada casi obligatoria.
Dirección: Lagasca, 38. Madrid
Teléfono: 915 68 71 55
Pilar Akaneya
En su pequeño espacio de la calle Espronceda, en Chamberí, la cocina japonesa de Pilar Akaneya se despliega alrededor del sumibiyaki, la tradición nipona de cocinar sobre carbón, y de una materia prima extraordinaria: wagyū japonés, Kobe Beef y Matsusaka Beef. El resultado es una experiencia íntima, elegante y bastante más entretenida que sentarse a esperar que alguien haga todo el trabajo por nosotros.
Cada mesa cuenta con su propia barbacoa y el menú propone distintos cortes para cocinar directamente sobre carbón binchōtan. El menú Akaneya, de 89 euros por persona, reúne cinco cortes de wagyū japonés y Kobe Beef, mientras que las opciones Matsusaka y Matsusaka-Ito Ranch elevan todavía más el listón. Aquí conviene dejarse aconsejar y disfrutar de la ceremonia: observar cómo la grasa empieza a brillar, girar cada pieza en el momento justo y descubrir que, cuando la carne es excepcional, necesita muy poco más que calor, paciencia y una pizca de sal.
Entre los platos más famosos de su propuesta se encuentran las gyozas de Kobe Beef, el nigiri de Kobe Beef A5, el hotpot de wagyū y los cinco cortes del día, que permiten apreciar las diferencias de textura, infiltración y sabor entre cada pieza. También merece la pena prestar atención al caldo de pato con udon, reconfortante y profundo, y al wagyū con salsa miso ponzu, uno de esos bocados que hacen que la conversación se detenga durante unos segundos. Si la temporada acompaña, el menú incorpora además el célebre Crown Melon, un melón japonés de producción limitada que llega en forma de kakigōri o acompañado de yuzu.
Pilar Akaneya no es el sitio al que venir buscando una larga lista de sushi ni una carta para improvisar sin rumbo. Es un restaurante japonés especializado, casi ceremonial, pensado para entregarse al fuego y al producto. La decoración, inspirada en el Kioto más clásico, acompaña sin distraer, y el servicio guía cada paso con naturalidad. Seleccionado por la Guía Michelin y reconocido con dos Soles Repsol, es una de las mesas más singulares de Madrid para quienes entienden que la alta gastronomía también puede consistir en cocinarse la cena uno mismo, siempre que delante haya un wagyū de esta categoría y nadie nos pida demasiada prisa.
Dirección: Espronceda, 33. Madrid.Tel. 913 30 76 99
99 Sushi Bar
Nacido en Madrid de la mano de los hermanos Pedro y Fernando de León, 99 Sushi Bar lleva años defendiendo una alta cocina japonesa de producto, técnica y regularidad. Aquí el sushi tiene categoría, pero también hay brasas, tempuras, tartares y algún que otro bocado dispuesto a salirse del guion.
Si hay que elegir un plato que explique su éxito, ese es la tempura de langostino tigre, troceado y bañado en una salsa cremosa y ligeramente picante. Es uno de los grandes clásicos de la casa. También conviene pedir el bacalao negro de Alaska gratinado con miso, meloso, intenso y con ese equilibrio entre dulzor, grasa y umami que hace que el plato desaparezca antes de que uno haya terminado de comentarlo. El tartar de atún macerado y el tartar de toro con caviar Caspian Pearl completan el trío de recomendaciones inevitables.
La selección de sushi invita a dejarse llevar por los cortes de atún, especialmente el toro, el chu-toro y el o-toro, aunque sería un pecado pasar por alto el nigiri de pez mantequilla con trufa, el de salmón flambeado con lima, la gamba roja en dos temperaturas o la cigala con sus propios jugos. Entre los bocados más creativos aparecen el nigiri de panceta ibérica ahumada con huevo de codorniz, el de foie a la plancha con frambuesa y el de toro flambeado con tomate. Para comer con las manos, el temaki de toro picante y crujiente de tempura, el de foie con mango o el de cangrejo real de Alaska son elecciones especialmente recomendables.
La experiencia puede continuar con gyozas de jabalí, carabinero a la parrilla con jalapeño y manzanilla, tempura de ortiguillas de mar o un maki de bogavante. Y aunque el nombre del restaurante parezca una invitación a centrarse exclusivamente en el sushi, la carta también guarda sitio para las verduras, con propuestas de temporada en tempura y guarniciones que permiten aligerar el recorrido sin restarle interés.
Para una primera visita, el menú degustación 99 reúne algunos de sus platos más reconocibles y suma nigiris, tempura, wagyu y un final dulce.
Dirección: Ponzano, 99 / Hermosilla, 4 / Padre Damián, 23. / La Moraleja. Madrid.Tel. 913 59 38 01
Zuma
Nacido en Londres de la mano del chef Rainer Becker y con una de sus direcciones más espectaculares en el Paseo de la Castellana, propone una cocina japonesa contemporánea, cosmopolita y con espíritu de izakaya: mucho producto, brasas, sushi, cócteles y un ambiente que invita a quedarse bastante más de lo previsto.
La carta de 2026 mantiene algunos de los platos que han convertido a Zuma en una de las mesas japonesas más populares de Madrid. El bacalao negro marinado en miso sigue siendo una de las elecciones seguras: meloso, sabroso y con ese punto dulce y profundo que lo hace desaparecer del plato con una rapidez poco elegante, pero absolutamente comprensible. También son imprescindibles la lubina chilena con chile y jengibre, el cerdo ibérico con yuzu kosho y salsa de trufa y el solomillo de ternera picante con sésamo, elaborados en la robata para que el fuego haga su parte del trabajo.
Para empezar, yo pediría el pez limón con ponzu de ajo y chile, la lubina con vinagreta de yuzu y trufa o el tartar de salmón y atún con caviar oscietra. En el apartado de sushi, la selección de nigiris permite viajar por distintos pescados —pez limón, hamachi, pargo, atún, toro, salmón, calamar o vieira—, aunque hay piezas especiales que merecen una atención particular: gamba roja con caviar cítrico y sudachi, hamachi con wasabi kizami y trufa, salmón con ikura y trufa y wagyu japonés con caviar oscietra. También funciona muy bien el maki de cangrejo de concha blanda en tempura, con mayonesa de chile, pepino y wasabi tobiko.
La experiencia se completa con platos para compartir como las croquetas de bacalao negro con mayonesa de yuzu, los calamares con chile verde y lima, las gambas en tempura o el kinoko kamameshi, un arroz con setas y trufa que ofrece una versión más cálida y reconfortante de la propuesta. Y para quienes piensan que las verduras solo están en la carta para hacer bonito, conviene probar el brócoli con miso de cebada y crujiente de ajo, las setas a la robata con mantequilla de ajo o la berenjena con miso y tofu ahumado. El final dulce puede llegar en forma de torrija con haba tonka y yuzu, fondant de chocolate y caramelo o pavlova de fresa.
Dirección:P.º de la Castellana, 2. MadridTel. 911 98 88 80
Umiko
Creado por Juan Alcaide y Pablo Álvaro Marcos, Umiko se hizo un nombre mezclando técnica japonesa, producto español y una imaginación sin complejos. Tras una etapa de cierre y con su reapertura anunciada para el 24 de septiembre de 2026, vuelve a situarse en el radar de quienes buscan una cocina nipona distinta, divertida y con bastante personalidad.
Su carta ha convertido en pequeños clásicos platos como el ramen seco con carabineros al wok, intenso y sabroso, el ceviche de quisquilla de Motril o el cangrejo de concha blanda a la madrileña. Hay también una colección de nigiris que parece escrita por alguien que no tenía intención de aburrirse: el Cordobés, con toro, salmorejo y huevo hilado; el Madrileño, con tataki y escabeche; el Gilda, con pescado azul, tempura de piparra y anchoa; y el Socarrat, con gamba blanca de Huelva y arroz crujiente. Aquí el arroz llega directamente de Japón, pero lo que ocurre encima tiene pasaporte bastante más amplio.
Entre las recomendaciones de la casa conviene apuntar también la anguila a la brasa con ankimo y puré de manzana, la vieira flambeada con espuma de chirivía, el salmonete Umiko con su espina crujiente y el nigiri de wagyu de Kagoshima con chimichurri japonés. Para quienes prefieren sentarse a compartir, la porra madrileña con gallina en pepitoria y huevo hilado, la oreja Umiko —una versión brava y japonesa de la oreja de cerdo—, la parpatana de atún con hierbabuena y cebolla o el tuétano de vaca vieja al sarmiento con caviar son elecciones que explican muy bien el carácter de la casa: producto reconocible, técnica precisa y una buena dosis de descaro.
Dirección: Los Madrazo, 6. Madrid.Tel. 914 93 87 06.
Soy Pedro Espina
El chef Pedro Espina ofrece aquí una cocina japonesa serena y rigurosa, basada en el respeto por el producto y en un conocimiento profundo de la tradición. No necesita demasiados adornos: cuando el arroz está bien tratado y el pescado tiene algo que decir, la conversación prácticamente se escribe sola.
Con más de 35 años de trayectoria en la cocina japonesa, Espina ha construido una de las propuestas más personales de Madrid. Su menú degustación Soy reúne aperitivos, sunomono, chawanmushi, tartar de atún, sopa dobin-mushi, tempura, platos de temporada y una selección de nigiris que cambia según el mercado. Es la opción perfecta para dejarse llevar y descubrir la versión más creativa del chef, siempre con la cocina japonesa como punto de partida y sin perder nunca el rumbo.
Entre los platos más reconocibles de la carta de 2026 aparecen el tartar de atún, el sunomono de wakame y la selección de nigiri-sushi, con ventresca de atún, hamachi, pez mantequilla, salmón, lubina, dorada, langostino dulce y langostino. También merece la pena pedir la battera, una pieza de sushi prensado de inspiración japonesa, y el Bankin roll, con salmón por fuera y aguacate en el interior. Para quienes prefieren una experiencia más pausada, el sashimi de atún, pescado blanco o salmón permite apreciar el corte y la calidad del producto sin intermediarios.
La propuesta se completa con makis clásicos, un rollo de verduras mixtas japonesas, sopa de miso y un delicado mochi de la casa. Pero si hay que elegir, yo reservaría sitio para la berenjena al estilo japonés, la tempura y los platos de temporada que el chef incorpora según el momento del año.
Dirección: Viriato, 58. Madrid.Tel. 914 45 74 47.
Saku Izakaya
Hablando de katsu, mención especial merece también el sando que sirven en Saku Izakaya, uno de los restaurantes japoneses que más frecuentamos a lo largo del año. Su relación calidad precio es sin duda lo que más llama la atención porque en pocos locales puedes disfrutar de originales platos típicos de la culinaria nipona sin dejarte el sueldo. Somos adictos a su berenjena asada con miso y carne especiada. Aunque no se definen por el sushi, sirven nigiris deliciosos y un tartar de atún con yema de huevo y fideos crujientes deliciosos.
Dirección: Olid, 15. Madrid.Tel. 917 50 64 12.Precio medio: 40 €.
Ninja Ramen
La propuesta de Ninja Ramen mezcla ramen japonés, guiños a la cocina taiwanesa y el espíritu informal de una izakaya, con una carta pensada para compartir, comer sin demasiados protocolos y salir bastante más feliz de lo que uno entró.
El plato que más miradas concentra es el Ramen The Warriors, una versión completa y contundente con caldo de cerdo y pollo cocinado durante 16 horas, fideos especiales, huevo marinado, setas, verduras, wakame, cebolleta, alga nori y cacahuete tostado. Se puede elegir la carne y ajustar el nivel de intensidad. También merece la pena probar el ramen shoyu, más clásico y aromático, o el ramen picante para quienes creen que una comida sin emoción es simplemente una reunión de trabajo.
Antes de llegar al caldo, yo pediría el pollo karaage con salsa de limón y miso, crujiente por fuera y jugoso por dentro, los dumplings de pollo, cebolleta y shiitake terminados a la plancha, y los takoyaki rellenos de pulpo. La ensalada japonesa de pepino, sunomono, es una buena pausa fresca entre bocado y bocado, mientras que el Korean Fried Chicken con gochujang aporta ese punto picante, dulce y adictivo que hace que la mesa empiece a pedir otra ronda casi por iniciativa propia. Para acompañar, el edamame con soja dashi y sésamo cumple su papel de aperitivo saludable con bastante dignidad.
La carta también se adentra en los donburi, con platos como el katsudon con huevo y salsa cremosa de miso, el gyudon de ternera o el arroz con anguila, además de opciones de katsu, yakisoba y udon. Para terminar, conviene dejar sitio para un mochi, un taiyaki o la tarta de queso con té verde.
Dirección: Barceló, 1. Madrid.Tel. 914 93 99 93.
Monster Sushi
Con locales en Madrid como el de Zurbano y el espacio de NUGA Castellana, Monster Sushi propone una cocina japonesa desenfadada, viajera y muy pensada para compartir. Aquí nadie viene a comer en silencio ni a pedir perdón por mojar demasiado el sushi en soja.
Entre los platos que más triunfan en su carta de 2026 están el tataki de atún rojo, sellado con sésamo y servido con un aderezo japonés de la casa, y el okonomiyaki, esa suerte de tortilla o pizza japonesa al estilo de Osaka, con bacon, katsuobushi y salsa okonomiyaki. También merece una oportunidad el gyu katsu sando, un sándwich de solomillo de ternera con salsa katsu y dijonnaise que demuestra que el pan de molde japonés puede ser mucho más interesante de lo que sospechábamos. Para empezar, las gyozas de pollo, el siu mai de cangrejo con huevas de trucha y las gambas ebi furai con salsa tártara japonesa cumplen con creces su misión de abrir el apetito.
La parte más divertida de la carta llega en forma de uramaki. El El Negrito, con tartar de atún, aguacate, pepino, queso crema y tobiko negro, es uno de los clásicos de la casa, mientras que el Tiger, con langostino en tempura, aguacate, tomate y salsa cóctel, funciona como puerta de entrada para quienes todavía no se han graduado en sushi. Entre los más creativos, yo pediría el Nikkei, con langostino en tempura, aguacate, atún y salsa de leche de tigre; el Sauvage, con tartar de atún, gamba roja e ikura; o el Sexytuna, con atún, fresa, queso crema y un acabado caramelizado. No todos los días se encuentra una pieza de sushi con semejante confianza en sí misma.
Para completar la experiencia, la carta ofrece sashimi de salmón, atún, toro y gamba, nigiris clásicos y flambeados -especialmente apetecibles el de pez mantequilla y trufa o el de atún con foie caramelizado-, además de ensaladas de wakame, sopa de miso y pollo tori katsu. El capítulo dulce incluye tarta de queso al estilo Nueva York, tarta de tres chocolates, lemon pie y fresas flambeadas con vodka y pimienta.
Dirección: Zurbano, 26. Madrid.Tel. 919 07 56 79.
Noname
Este restaurante nipón propone una cocina japonesa de espíritu viajero, enriquecida con guiños panamericanos y españoles. El resultado es una mesa desenfadada, con cócteles, ambiente animado y una carta pensada para compartir sin mirar demasiado el reloj.
Entre los platos de Noname que han convertido en una de las direcciones más divertidas para comer sushi en Madrid está la Tuna Pizza, una base fina y crujiente con tataki de atún, alioli y vinagreta de soja y sésamo. También es muy recomendable el Rock Shrimp Tempura, con langostinos fritos y mayonesa de kimchi, un bocado pequeño solo en apariencia, porque tiene el carácter suficiente para hacerse notar en toda la mesa. El isuzukuri de pez limón con jalapeño, soja al chile y yuzu aporta el punto fresco y cítrico, mientras que el nigiri de steak tartar, con aguacate, crema de queso y ajo crujiente, confirma que aquí las reglas están para conocerlas y después darles un pequeño empujón.
Para quienes llegan con apetito, la WayeGa Burger, elaborada con una mezcla de wagyu y rubia gallega, mayonesa de wasabi y cebolla caramelizada, es una de esas recomendaciones que conviene compartir… aunque nadie garantiza que llegue entera al segundo comensal. También funciona muy bien la No Na Me Salad, con wakame, kanikama, salmón, kimchi, tobiko y black kanuki, y cualquier selección de sushi que incluya nigiris y makis de atún, salmón, pez limón o langostino. La cocina se mueve entre Japón, América y Madrid con bastante naturalidad, como si todos esos sabores hubieran estado esperando el momento de sentarse juntos.
El final dulce llega con la tarta de queso japonesa con crema de té verde, la carrot cake o el banoffee, tres postres que ponen el broche a una experiencia más lúdica que ceremoniosa.
Dirección: Claudio Coello, 27. Madrid.Tel. 910 88 89 88.
Chuka Ramen
No necesitamos una excusa para volver una y otra vez a Chuka Ramen Bar, pero su precio siempre nos anima a reservar en este restaurante de estilo izakaya. Comer el mejor ramen de la capital es un planazo para todos los bolsillos y, cuando bajan las temperaturas, es perfecto para combatir el frío. ¿Lo mejor? Durante el turno de noche siempre cuentan con platos de temporada más sofisticados que son el acompañante ideal para este suculento plato de cuchara y palillos. Si pides ramen y bebida saldrás de allí pagando 20 €.
Dirección: Echegaray, 9. Madrid.Tel. 640 65 13 46.
Precio medio: 35 €.
Okonomi San
Algunos lo describen como una pizza en versión japonesa y hay quien lo tilda de pancakes o de tortilla, pero en realidad es las tres cosas a la vez y ninguna de ellas. Hablamos del okonomiyaki, un plato nipón que en los últimos años está pisando fuerte en nuestro país y el plato al que rinde culto el restaurante japonés Okonomi San, en el barrio de Chamberí de Madrid. Inspirado en las izakayas de Hiroshima, donde es un clásico este plato, en su cocina preparan un sinfín de ingredientes ya que la traducción literal de la palabra Okonomiyaki "lo que quieras" -okonomi- y "a la plancha" -yaki-. Para comprender lo que es, hay que ir a catarlo.
Dirección: Maudes, 15. Madrid.Tel. 919 03 10 00.
Precio medio: 45 €.
Nomo
Tras décadas triunfando en Barcelona y la Costa Brava, hace unos años desembarcaba en Madrid el grupo Nomo con la idea de conquistar la ciudad. Es sin duda el mejor restaurante japonés de Madrid en el que disfrutar de buen sushi a un precio medio asumible para el día a día. En su carta, triunfan desde los makis más clásicos hasta creaciones de cocina fusión que son pura sorpresa. Más allá de ser un restaurante para revisitar sin parar, es nuestro preferido para pedir sushi en casa.
Dirección: Bárbara de Braganza, 8. Madrid.Tel. 910 88 75 74.
Precio medio: 40 €.
Yokaloka
La Guía Repsol no es la única publicación de referencia que recomienda a Yokaloka, pues la misma Isabel Coixet le dedicó unas líneas en su serie 'Foodie Love', valorándolo como el "mejor ramen del mundo".
Aunque tras más de una década en el Mercado de Antón Martín han trasladado su 'izakaya' a la Plaza de Matute (a solo unos minutos del local original), también puedes pedir a domicilio uno de sus 'best sellers': el ramen Tantan Kota con carne picada, mostaza encurtida y especias asiáticas.
Dirección: Plaza de Matute, 7. Madrid.Tel. 610 60 27 22.
Ichikani
La segunda apertura del grupo Costeño en Madrid es la barra de sushi de moda en el barrio de Salamanca. Si ya conquistaron a las pijas madrileñas con Hotaru, la llegada de Ichikani, centrado en los handrolls, ha logrado que tomen los restaurantes del grupo como los preferidos para disfrutar de la cocina japonesa con amigos. En poco tiempo, ha logrado posicionarse como una de las barras más solicitadas para ponerle un toque oriental a los planes nocturnos que terminan con cócteles y algún que otro baile.
Dirección: Velázquez, 31. Madrid.Tel. 629 24 67 63.
Akiro Hand Roll Bar
La propuesta de Akiro está centrada en el sushi, concretamente en las piezas llamadas 'hand roll', pero dista mucho de la gastronomía clásica nipona. Su vocación "mira" hacia la cocina nikkei, que fusiona las tradiciones japonesas con la gastronomía peruana. En su carta también destacan los nigiris versionados o platos como el 'ceviche de hamachi', que es uno de los más deseados.
Detrás de esta emocionante iniciativa se encuentran los emprendedores Lucas León, creador de una exitosa escuela de cocina digital en Perú, y Faisal Barakat, con experiencia internacional en amplios sectores. Ambos se conocieron durante sus estudios de MBA en Madrid, donde idearon la colaboración con el aclamado chef Luis Arévalo. Con 25 años de trayectoria en el rubro gastronómico y poseedor de un sol Repsol en el restaurante Gaman de Madrid, el chef Arévalo aporta su excepcional destreza culinaria al proyecto.
Dirección: Hermosilla, 40. Madrid.Tel. 689 54 67 97.

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