sábado, 19 de septiembre de 2026

Canal Curiosidades : Así eran los catafractos: los jinetes acorazados que dieron origen a los caballeros medievales

  CanalCuriosidades



La Edad Media comenzó tras el final del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C, y la llegada de una nueva era fue anunciada en los campos de batalla con el declive de la infantería. Durante siglos, las legiones romanas habían demostrado su superioridad en Oriente y Occidente, pero a partir del siglo VI, la caballería pasaría a convertirse en el arma decisiva de la guerra medieval. 

Todos conocemos la imagen icónica del caballero armado con lanza y escudo y protegido por una armadura capaz de frenar las flechas y los lanzazos del enemigo. Durante toda la Edad Media, la caballería decidió batallas y dio lugar a un estamento, la nobleza, al que sólo pertenecían aquellos que podían costearse un caballo y una armadura. Sin embargo, antes que los caballeros existieron los catafractos, la primera caballería pesada de la Historia. 

un origen en la lejana persia

La palabra catafracto proviene del griego antiguo "katáphractos", "protegido" y de su evolución al latín "catapractus". Su nombre es debido a su origen en los reinos helenísticos surgidos tras la muerte de Alejandro Magno en el año 323 a.C, y concretamente, a los primeros caballeros acorazados utilizados por el Reino de Bactria, en el actual Uzbekistán. 

Los jinetes catafractos luchaban cubiertos por una cota de escamas que protegía por completo su cuerpo junto con un yelmo crinado. El caballo debía ser grande para soportar el peso de la armadura que cubría su lomo y cuartos traseros, lo que confería a los catafractos una escasa movilidad en terrenos accidentados. No obstante, si el campo de batalla era propicio, los catafractos eran invencibles como pudieron comprobar sus enemigos. 

El Imperio Seléucida fue el primero en enfrentarse a los catafractos de Bactria a lo largo del siglo III a.C hasta terminar adoptando sus tácticas de batalla para sus propios ejércitos. Más adelante, la República Romana debió combatir a los catafractos seléucidas durante las guerras por el dominio de Oriente hasta lograr derrotarlos en la batalla de Magnesia (190 a.C) gracias a las tácticas empleadas por el célebre general Publio Cornelio Escipión "El Africano". 

una caballería invencible

El Imperio Romano pronto advirtió la utilidad de los catafractos para decantar batallas a su favor.  Adriano fue el primer emperador en incorporar alae de caballería pesada a las legiones de Roma para poder enfrentarse a los famosos catafractos de los Imperios Parto y Sasánida, grandes rivales de Roma en su frontera oriental. 

Los persas sasánidas evolucionaron el armamento del catafracto hasta convertirlo en una pesadilla para los legionarios romanos. Los catafractos sasánidas cargaban portando una larga lanza con ambas manos que junto con la armadura de guerrero y caballo era capaz de romper las líneas formadas por la infantería de Roma. Su arma secundaria era la maza y se encontraban considerados como la élite del ejército sasánida y los hombres más valorados por reyes como Sapor III y Cosroes II

El Imperio Bizantino, continuador del poder romano en Oriente, debió entablar infinidad de batallas con los catafractos sasánidas y adoptó las tácticas de su caballería pesada para utilizarla en sus guerras a lo ancho del Mediterráneo. Los catafractos bizantinos mejoraron su armamento con un arco compuesto, influencia de los hunos, y también desarrollaron un sable capaz de servir mejor a los jinetes que las incómodas espadas. 

de catafractos a caballeros medievales

Las campañas del emperador Justiniano (527-565 d.C) en pos de la recuperación de Italia de manos de los ostrogodos llevaron a los catafractos bizantinos por primera vez a Occidente. El general Belisario los utilizó para reconquistar Roma y derrotar a las huestes del rey ostrogodo Vitiges, muy superiores en número pero incapaces de derrotar a los poderosos arqueros a caballo cubiertos por armadura de los bizantinos. 

Las victorias del general Belisario en Italia coincidieron con una pandemia que determinó el paso de la Antigüedad a la Edad Media. La peste de Justiniano afectó Asia, Europa y lugares tan lejanos como Britania y supuso la muerte de un tercio de la población del Imperio Bizantino. Italia, Hispania y La Galia también sufrieron una peste que acabó con buena parte de los campesinos, artesanos y hombres libres que componían las tropas de infantería. 

La carencia de soldados y la superioridad de los catafractos bizantinos sobre los jinetes ostrogodos de Italia significó la consolidación de la caballería acorazada como el arma más poderosa de los nuevos tiempos. Francos y visigodos dejaron de combatir a pie y estructuraron sus ejércitos en torno a la caballería pesada, cuyos miembros pertenecían únicamente a la más alta nobleza. 

La aparición de la caballería árabe en el siglo VI, más ligera y adaptable, no frenó el poderío de los sucesores de los catafractos. Los caballeros francos de Carlos Martel derrotaron a los musulmanes en Poitiers (732) y durante los siglos IX y X, la carga de la caballería pesada cristiana decidía las batallas.

En el siglo XI, cuando los primeros ejércitos cruzados alcanzaron Tierra Santa con sus armaduras y lanzas, ningún señor musulmán logró detener a aquellos caballeros envueltos en hierro. La herencia de los catafractos había regresado a su lugar de nacimiento. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Canal Rutas Gastronómica : Ponte las botas a precio cerrado: ruta por los mejores buffets libres de Barcelona (y alrededores)

   CanalGastronomicoElPeriodico Desde locales futuristas hasta restaurantes con Solete de Repsol. Aquí puedes hincharte sin renunciar a que ...