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Ciutat Vella tendrá en cuestión de días un nuevo plan de usos. Junts dará el sí al gobierno de Jaume Collboni para que el nuevo documento que debe regular qué establecimientos podrán abrir en el distrito se apruebe el miércoles en la Comisión de Urbanismo. Un documento, según el concejal de Ciutat Vella, Albert Batlle, que garantiza que no crezca la presión turística y que pone en el centro la cultura y la convivencia con los vecinos.
El ejecutivo del PSC conseguirá la aprobación definitiva del Plan de usos de Ciutat Vella casi en tiempo de descuento porque este julio finalizará la suspensión de licencias que el Ayuntamiento hizo en 2024 para determinadas actividades, mientras se preparaba el plan. Aparte de Junts, el PP también ha anunciado que votará a favor, mientras que BComú y ERC se han mostrado abiertamente en contra porque consideran que no limita lo suficiente los comercios enfocados al turismo.
No "bunquerizar" el distrito
Según Batlle, el plan "huye de las prohibiciones generales" y apuesta por una "regulación quirúrgica" para evitar que Ciutat Vella deje de ser atractivo para la apertura de nuevos establecimientos. "El distrito tiró las murallas hace un siglo y medio y de ninguna de las maneras es cuestión de volver a poner. Tenemos que evitar la bunquerización, se trata de expulsar las actividades que no aportan riqueza, pero al mismo tiempo evitar el cierre", ha dicho.
Límite a tiendas cannábicas, de móviles y salones
El nuevo Plan de usos distingue 180 tipos de actividades –125 más que el anterior– y persigue especialmente la apertura de nuevos establecimientos que generan "más impactos negativos". Es el caso de las tiendas de carcasas para móviles, de productos cannábicos y los salones de manicura y pedicura.
En esta línea, restringe nuevas aperturas en función de la concentración de actividades, la anchura del vial y la dimensión mínima o máxima de la actividad a establecer, para evitar zonas de alta concentración y monopolios de actividad en zonas específicas del distrito.
Además, la nueva regulación prohíbe la implantación de las actividades consideradas de carácter especial, en las que se incluyen salones de juegos, bingos, casinos, bares musicales con reservados para servicios sexuales y salas de espectáculos eróticos. En paralelo, también se prohíben nuevos clubes cannábicos —considerados hasta ahora asociaciones privadas—, así como la venta de recuerdos en tiendas no especializadas.
Potenciar la oferta cultural, no las discotecas
El plan distingue entre las actividades culturales con ambientación musical (como actuaciones en directo de artes escénicas u obras de teatro) y las actividades de ambientación musical (como salas de baile, karaokes o discotecas). La nueva regulación pone más difícil la implantación de las segundas, consideradas de más impacto para los vecinos. Por ejemplo, sólo se podrán abrir nuevas en calles de 15 metros de anchura.
El motivo es que el Plan de usos quiere precisamente potenciar la implantación de nuevos establecimientos relacionados con la cultura, como museos, galerías de arte, centros de difusión culturales, actividades de museos, bibliotecas y archivos, cines, librerías o salas de conferencias.


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