Beteve
Sería la segunda vía central donde se aplicaría este modelo, que se llevará a cabo en la Rambla cuando acabe la reforma.
El director del Gremio de Restauración, Roger Pallarols, asegura que el modelo de terrazas de estética unificada que se ha acordado para la Rambla podría tener continuidad en otros puntos de la ciudad. "Uno que aventuramos es Juan de Borbón. Es un espacio que tiene todas las cualidades, podría ser la siguiente zona de excelencia", apunta, aunque matiza que todavía no hay ningún acuerdo cerrado con el Ayuntamiento y que tendría matices importante respecto a la Rambla: "No prevemos reducción de espacio, porque precisamente lo que da vida a la calle son las terrazas". También ha matizado que se debería partir de cero: "Una de las gracias de esta figura es adaptar las terrazas a la identidad de cada espacio".
Según explica, este modelo no está pensado para generalizarse por todas partes, sino para adaptarse a espacios concretos: "No está pensado para que aparezca en todos los puntos de la ciudad, sino para que sirva para algunos puntos".
Además, apunta buena predisposición del sector: "Los restauradores de Juan de Borbón los he visto con ganas de hacer cosas para mejorar el estado de la zona".
Meses de negociación y menos reducción de mesas
El nuevo escenario en La Rambla llega después de un largo proceso de diálogo. "Hemos estado meses negociando intensamente, mesa en mesa y local a local", destaca Pallarols.
Inicialmente, se planteaba una reducción del 36 % de las terrazas, pero finalmente se ha rebajado: "Ha acabado con un 16 % de reducción, hemos sumado 80 mesas y avanzamos de manera conjunta". Afirma que los locales podrán mantener la personalidad, "pero los elementos básicos que dan confortabilidad quedarán cubiertos legalmente, a partir de esta primera zona de excelencia".
Además, defiende que el impacto global es limitado: "La reducción de estas mesas supone un 7 % en total, es un espacio muy pequeño que no tiene impacto en el espacio del peatón".
Un modelo con criterios estéticos comunes
El proyecto incorpora un libro de estilo para homogeneizar las terrazas, pero con margen para la identidad propia de cada negocio. "Hay cosas positivas del libro de estilo, hay margen de personalización de los elementos: el tipo de silla, el color de las almohadas, etc.", asegura.
Sin embargo, remarca que la prioridad en las negociaciones era clara: "Garantizar que todo el mundo supiera el volumen de mesas y sillas que tendrían. Además, las mesas serán más grandes".
También defiende que estas medidas aportan estabilidad al sector: "Da cierta tranquilidad a unos operadores que están sufriendo un martirio desde 2020 con la covid y lo han encadenado con una obra, que supone un problema muy serio para aquellos que tienen un negocio y tienen que pagar las facturas".
De hecho, ha puntulizado que algunos negocios es probable que no puedan levantar la cabeza: "Estamos hablando de siete años de implicaciones".
La problemática de las terrazas
El recorte del horario de las terrazas es un conflicto judicial de más de 10 años. Al ser preguntado por esta cuestión, Pallarols ha asegurado: "Los horarios actuales de las terrazas, recogidos en la ordenanza y validados en 2018, son horarios alentados en la ciudad de Barcelona". En este sentido, reivindica la labor del sector en la defensa del modelo. "Esta lucha judicial que llevamos a cabo con éxito ha sido clave, porque sin el Gremio nadie estaría plantando cara a los recortes", afirma. Por ello, considera que el ejecutivo municipal debería rectificar: "El gobierno debería girar hoja y volver al espacio de consenso de 2018".

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