manifestacio de usuarios de cercanías

3.000 personas, según la Guardia Urbana —40.000, según los organizadores— han salido a la calle para participar en la manifestación unitaria de este sábado, 7 de febrero, convocada por las entidades de usuarios de Cercanías, en protesta por la crisis ferroviaria. Todo se precipitó el 20 de enero, a raíz de la caída de un muro en el R4 la altura de Gelida que causó la muerte de un maquinista en prácticas. Al día siguiente el servicio de Cercanías quedó completamente parado y desde entonces no ha habido día que no se hayan producido incidencias.

Cansadas de tan desconcierto, más de 150 organizaciones sociales han hecho un llamamiento para que el máximo de gente secundara esta movilización de la tarde, pocas horas después de la que ha habido a las 12 h. En la convocada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República —según la Urbana, más numerosa—también se ha querido denunciar tanto la falta de inversión en la red de Cercanías como el deterioro de muchos servicios básicos —como la salud o la educación—, pero en este caso con un claro mensaje de carácter independentista.

La segunda gran marcha de una jornada con importantes afectaciones de tráfico ha comenzado a las 17 h en la Estación de Francia, donde se encuentra el centro de control de Adif que ha dado tantos malditos, y ha ido avanzando muy rápido vía Laietana arriba hasta llegar en solo tres cuartos de hora a la plaza de Sant Jaume, donde se han hecho parlamentos.

manifestación usuarios Cercanías Barcelona

"Hay que hacer la vida fácil al usuario"

Antes de comenzar esta manifestación más transversal, ha habido declaraciones a los medios de comunicación. Adrià Ramírez, presidente de la Promoción del Transporte Público (PTP), ha recordado que la red de Cercanías "ya era vulnerable" antes de esta crisis, que es fruto de la "mala inversión desde hace décadas" y de un modelo "centralista". Y ha añadido que no basta invertir dinero si no se pone "el usuario en el centro". "Se le tiene que hacer la vida fácil", ha concluido.

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En este sentido, Anna Gómez, portavoz de la plataforma Dignidad en las Vías, ha apuntado que "el peso de esta desgracia se ha hecho recaer en los usuarios", a quienes se ha "llevado al límite" y "ya no tienen más paciencia". Gómez, que ha querido remarcar que hay gente que no ha podido llegar a Barcelona a la hora de la convocatoria por culpa de los trenes, ha expresado: "Vamos tarde en la vida, eso ha tocado fondo". Y ha lamentado que el usuario esté permanentemente desinformado.

Política "clasista"

En representación de los sindicatos, Belen López, secretaria general de Comisiones Obreras (CCOO), ha criticado que quien se esté llevando la peor parte de la situación sean los trabajadores. "Claramente se ha hecho una política clasista que prioriza la alta velocidad", ha dicho. López ha afirmado que "la movilidad es la hermanita pobre de las políticas públicas" en un momento, además, en el que la falta de vivienda ha hecho que mucha gente haya tenido que marcharse de Barcelona y utilizar el tren para desplazarse al lugar de trabajo. Y ha denunciado "la externalización de actividades propias de Adif y Renfe" que han causado "precariedad en el servicio".

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Por su parte, Camil Ros, secretario general de UGT, ha querido dejar claro que los responsables de la desinversión en Cercanías son "todos los gobiernos", este y los anteriores. Y ha asegurado que se ha visto descoordinación de las diversas administraciones implicadas, y que eso solo se puede resolver si hay "un operador único de verdad".

Huelga a partir del lunes

Las incidencias persistentes en Cercanías, que han derivado en retrasos y cancelaciones que han puesto diariamente a prueba la paciencia de los usuarios, han hecho imposible que se volviera a la normalidad, a pesar de haberse dicho varias veces que así sería. Tampoco la semana próxima arrancará con el servicio regular funcionando como mínimamente se espera, ya que lunes, martes y miércoles hay huelga de maquinistas para reclamar más seguridad en Cercanías, una vez hayan fracasado las negociaciones de los convocantes de los paros —los sindicatos ferroviarios— mantenidas con el Ministerio de Transportes.