En un histórico viaje que, en teoría, iba a conducirles a Asia, los barcos comandados por Cristóbal Colón llegaron al Caribe el 12 de octubre de 1492, marcando un antes y un después en la geografía mundial y poniendo la primera semilla que conduciría a la colonización europea del que pasó a llamarse Nuevo Mundo. Colón había llegado a América.
La flota estaba compuesta por tres embarcaciones, la Niña, la Pinta y la Santa María, siendo esta última la más grande de las tres. Sin embargo, los vestigios de la histórica flota de Colón –y de las tres expediciones que emprendió posteriormente– continúan sin ser descubiertos, a pesar de los esfuerzos incesantes de arqueólogos y cazadores de naufragios durante décadas. ¿Dónde están los navíos y por qué no se han hallado aún?
Las carabelas perdidas de Colón
A más de cinco siglos del primer viaje, encontrar los restos de las carabelas de Colón se ha convertido en uno de los grandes enigmas de la arqueología subacuática. Aunque los documentos históricos detallan con precisión los viajes del almirante genovés, las pruebas físicas se han desvanecido; esto no significa que no haya rastros o indicios, pero lo que más hay son preguntas y algunas teorías al respecto.
Teredos: los devoradores invisibles del Caribe
Por un lado, uno de los principales enemigos de la arqueología naval en las cálidas aguas del Caribe es una pequeña criatura, un molusco casi invisible, pero devastador: el Teredo navalis, también conocido como gusano de barco. Este organismo marino (comestible, al menos) se alimenta de madera sumergida, perforándola y desintegrándola con el tiempo. De ahí que se considere uno de los invasores marinos más dañinos de todo el mundo.
Cambios en el paisaje caribeño
Otro factor clave, teniendo en cuenta la posibilidad de que las carabelas acabaran en el fondo del océano, es que el Caribe del siglo XV no se parece en nada al actual. La deforestación masiva, la urbanización costera, la erosión del suelo y las tormentas tropicales han alterado completamente el paisaje. Los puntos de referencia de la época ya no existen y muchas zonas donde podrían haber quedado restos sumergidos están actualmente cubiertas por arena, manglares...
Además, también es posible que en esta zona en la que son tan frecuentes los huracanes y las tormentas, desplazaran, despedazaran y dispersaran los restos de los barcos. Teniendo en cuenta que han pasado más de cinco siglos, ha habido tiempo suficiente y huracanes y tormentas suficientes como para borrar cualquier evidencia de ellos.
¿Y si los barcos fueron reciclados?
Otra teoría, quizá menos conocida pero igualmente interesante, es que algunas de las embarcaciones de Colón no habrían acabado perdidas o hundidas, sino que fueron desmanteladas con un propósito. De hecho, se sabe con certeza, según pone en el cuaderno de bitácora de Colón, que la Santa María encalló en la costa de la actual Haití (entonces la isla La Española) durante la primera expedición en diciembre de 1492 y su casco fue desarbolado para construir un fuerte: el Fuerte Navidad. Las demás podrían haber tenido un fin similar aunque fuese ya en Europa.
¿Dónde podría estar la Santa María?
Aunque en 2014, un equipo de exploradores liderado por Barry Clifford anunció haber encontrado restos que creían correspondían a la mítica nave de Colón, la UNESCO salió rápidamente al paso desestimando esta identificación y concluyendo que los restos que habían encontrado pertenecían a una embarcación posterior al siglo XV.
Ninguna investigación o expedición más ha podido localizar ningún tipo de resto de las carabelas de Colón a pesar de que marcaron el inicio de una nueva era para el mundo occidental. Los arqueólogos siguen buscando pistas pero es una tarea tan complicada como encontrar una aguja en un pajar gigantesco.

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