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Las carreteras españolas esconden auténticos templos gastronómicos; paradas de descanso y repostaje que se han convertido en una visita indispensable antes de llegar a destino. Son bares, tascas, restaurantes familiares de carretera, asadores, casas de comidas y hasta espacios gastronómicos que se encuentran galardonados con sello Michelin. La mayoría hablan de propuestas culinarias donde el producto se posiciona en el centro de las miradas (carne, verduras, parrilla…), incluso los hay con menú degustación, pero otros muchos también merecen la pena la parada por sus platos combinados, sus raciones, sus bocadillos o su bodega –a excepción del conductor, claro–. Los hay para todos los gustos. Estas son algunos de los restaurantes de carretera donde parar y comer rico.
Asador Las Esparteras (Casarrubios del Monte, Toledo)
En el kilómetro 47 de la Autovía de Extremadura (A5), en Casarrubios del Monte (Toledo), a poco más de media hora de Madrid, se encuentra Las Esparteras, un asador galardonado con 1 Sol Repsol donde los asados en horno de piedra son su seña de identidad. Sin embargo, además del cordero lechal y el cochinillo, aquí hay mucho más. En la barra ofrecen bocadillos, tapeo y raciones, mientras en su comedor su carta con productos de temporada guía la propuesta. Además, en su bodega cuentan con más de 1.800 referencias nacionales e internacionales, a las que se suman champanes y cavas para todos los bolsillos.
Essentia (Tarancón, Cuenca)
La carne de vaca finlandesa posicionó el restaurante Essentia como uno de los mejores restaurantes de carne del mundo. Ubicado al borde de la A-3, en Tarancón (Cuenca), su cocinero Toño Navarro ha conseguido para el local 1 Sol Repsol, además de posicionarlo como una parada indispensable de camino a Cuenca. Su carta la protagonizan los productos de temporada y los típicos de la zona como la ensalada de tomate de temporada, los torreznos o el jamón ibérico. Como platos contundentes, además de su chuleta de vaca vieja madurada, hay que probar la paletilla de cordero lechal, el solomillo o alguno de sus pescados del día. Y, para los que busquen una experiencia más completa, cuentan con un menú degustación de siete pases más postre por 85€.
Caserío de San Benito (Antequera)
En pleno corazón de la Vega de Antequera, en el interior de una casa tradicional del siglo XVIII, aparece el Caserío de San Benito, un restaurante que busca recuperar la arquitectura popular de las casas construidas en la Andalucía tradicionalista y una gastronomía local que casi ha estado a punto de desaparecer. Elaboraciones como el chorizo a la canela, el ajoblanco, la porrilla de espinacas, la col con gambas, el arroz con conejo o caracoles, las migas i la porra antequerana son algunos de los que no hay que dejar de probar.
Landa (Burgos)
Una de las paradas de carretera más icónicas para todos aquellos que suben de Madrid al norte –o bajan a la capital– es el restaurante del Landa. Este hotel-restaurante de carretera, ubicado en el kilómetro 235 de la A1 (Burgos), cuenta con varios ambientes diferentes para comer, el restaurante, el bar y la terraza, aunque en todos espacios ofrecen una carta de cocina española clásica con algún plato de corte internacional. En el bar no hay que dejar de probar su consomé de buey y ave, el brioche de salmón ahumado y alcaparras, el croissant vegetal o la pulga de solomillo y Camembert, además de sus platos combinados de huevos fritos con morcilla de Burgos. Mientras, en el restaurante aparecen como ineludibles la sopa de ajo y huevo pochado, las empanadillas de codorniz, los pimientos rellenos de rabo de buey o las chuletitas de cordero lechal. De postre en ambos lugares, los canutillos a la crema, el bollo helado o el arroz con leche.
Venta Esteban (Jerez de la Frontera, Cádiz)
Entre Jerez de la Frontera y Sevilla, en la AP4, aparece Venta Esteban, una popular venta de carretera convertida en parada obligada para todos aquellos que ponen rumbo al Sur. Su cocina, de corte tradicional, se marida con una bodega que cuenta con grandes referencias del marco de Jerez, además de etiquetas de Rioja o Ribera del Duero. Entre sus elaboraciones cabe destacar el tomate de la huerta al orégano, la ensaladilla de gambas, las tagarninas esparragadas, el gazpacho andaluz, las gambas al ajillo o las huevas aliñadas. Tampoco hay que olvidar la fritura andaluza, como los boquerones, las pijotas y acedías de Sanlúcar, el adobo de cazón o las puntillitas.




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