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Combarro es uno de esos pueblos que aparecen con frecuencia entre los lugares más bonitos de Galicia. Buena parte de su atractivo está en sus famosos hórreos junto al mar, que crean una de las estampas más características del norte de España. Pero los hórreos no son el único atractivo de esta localidad marinera. Sus pequeñas plazas, las calles empedradas y la gran cantidad de cruceiros del casco histórico completan un conjunto de gran interés patrimonial.
Los orígenes del municipio se remontan a la Edad Media, aunque gran parte del conjunto que hoy conocemos se formó entre los siglos XVIII y XIX. Durante siglos, sus habitantes vivieron principalmente de la pesca, el marisqueo y la agricultura. Con el paso del tiempo, ha conservado buena parte de su arquitectura tradicional y se ha convertido en uno de los lugares más conocidos y visitados de las Rías Baixas.
Combarro, el pueblo con más encanto de Galicia
El casco antiguo de Combarro es un verdadero reflejo de la historia y la cultura de este tradicional pueblo marinero, declarado Conjunto de Interés Artístico y Pintoresco en 1972. Sus orígenes se remontan al siglo XVIII, una época que todavía se percibe en el carácter de sus calles y construcciones.
Las antiguas viviendas se reparten alrededor de la calle de San Roque, una vía empedrada que funciona como uno de los principales ejes del casco histórico y donde se pueden encontrar varios cruceiros y pequeñas plazas llenas de encanto y con siglos de historia. Entre sus elementos más destacados se encuentra la iglesia de San Roque.
Cruceiros
Los cruceiros, cuyo origen se remonta a los siglos XVIII y XX, se sitúan habitualmente en cruces de caminos y otros puntos destacados del municipio. A lo largo de los años, además de servir como referencias para quienes recorrían la localidad, muchos fueron construidos como ofrendas. En Combarro se conservan varios cruceiros de gran interés artístico, entre los que destacan el de la Plaza de la Fuente (1771), y el situado en la plaza de San Roque (1802). A ellos se suma el Cruceiro de Padrón, levantado en 1997 por la familia Rial-Díaz.
Hórreos
En la playa de O Padrón se encuentra una de las imágenes más bonitas de este pueblo gallego. Combarro tiene más de 60 hórreos, y de 30 ellos están prácticamente a orillas del mar. Los pescadores los utilizaban para secar el pescado y guardar productos como el maíz o las patatas que transportaban en barco desde el otro lado de la ría. Su estructura elevada sobre pilares de piedra, conocidos como pies, cumplía dos funciones esenciales: proteger los alimentos de la humedad procedente del mar y mantener alejados a los roedores.
Monasterio de San Juan de Poyo
Este monasterio benedictino medieval se encuentra a pocos kilómetros del centro de la localidad, tomando un desvío hacia la Plaza del Convento por la carretera que conduce hasta Pontevedra. Se trata de una auténtica joya del patrimonio gallego, cuyos orígenes se remontan al siglo VII. Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1971, alberga dos claustros de gran interés.
Gastronomía
La localidad marinera también destaca por su tradición gastronómica. Entre los platos más populares se encuentran el pulpo á feira y las zamburiñas a la plancha, dos clásicos que forman parte de la gastronomía gallega. La oferta culinaria de Combarro también incluye otras especialidades como las almejas a la marinera, los percebes y los mejillones al vapor.
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