miércoles, 16 de septiembre de 2026

Canal Viajar : La Olla de San Vicente, el rincón esmeralda de Asturias que tienes que descubrir

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A caballo entre los concejos de Cangas de Onís y de Amieva, en el sector oriental de la región, comienza una de las rutas más conocidas y emblemáticas entre la población asturiana, un recorrido junto al curso fluvial del río Dobra que conduce hasta una poza natural de aguas verde esmeralda: La Olla de San Vicente.

Un lugar extraordinario que sigue aún siendo desconocido para muchas personas de fuera de Asturias.

Un rincón para sorprender

Cangas de Onís, la célebre población que fue la primera capital del Reino de Asturias y uno de los iconos turísticos más importantes del Principado, con la imagen de su Puente Romano y la fiel reproducción de la Cruz de la Victoria que pende de él, nos sirve de referencia para llegar hasta uno de los parajes naturales más bellos de la región.

A tan solo seis kilómetros de Cangas de Onís, en un punto de la carretera que une Arriondas con la provincia de León, aparece una entrada en la que comienza la senda de la Olla de San Vicente, a pocas decenas de metros del punto donde el río Dobra funde sus aguas con las del Sella.

Un breve trayecto, de muy fácil ejecución y baja dificultad que, precisamente por este motivo y por su gran atractivo, es una magnífica elección para sumergirnos en la naturaleza asturiana de ribera si nos encontramos en este sector, tan focalizado en la presencia de otros lugares cercanos tan importantes como la propia Cangas o el Santuario y los Lagos de Covadonga.

El paseo nos lleva por un camino junto al río Dobra, con el bosque de ribera cobijándonos de los rayos del sol cuando estos inciden sofocantes en los meses más calurosos del año. Poco a poco vamos avanzando hasta llegar al vetusto puente medieval de un solo arco, estampa irrepetible de la zona y todo un lujo histórico para quienes transiten por él, puesto que parte de su suelo está formado por losas que formaban parte de la antigua calzada romana que pasaba por estos parajes.

Desde allí, retomando el trayecto y con el murmullo del agua acompañándonos en todo momento como una banda sonora natural, llegamos sin pérdida hasta la Olla de San Vicente, una gran poza natural cuyo color de las aguas hipnotiza a primera vista. Una poza de varios metros de profundidad que, sin embargo, gracias a la transparencia del agua, deja traspasar perfectamente los rayos del sol hasta el fondo iluminándolo, favoreciendo en la refracción los tonos verdosos y azulados que caracterizan de manera inequívoca a este rincón del interior asturiano.

Un espacio en perfecta armonía

La pureza del río Dobra no es fruto de la casualidad. Gran parte de su recorrido atraviesa espacios de enorme valor ambiental que han permitido conservar un ecosistema prácticamente intacto.

Es cierto que el verano es el momento ideal para acercarse hasta él, especialmente por la posibilidad de bañarse –las aguas permanecen frías incluso en esta época, por lo que durante otras estaciones son pocas las personas que se atreven a zambullirse en sus aguas–, pero es igualmente un espacio excepcional al que acudir en otras fechas como la primavera o el otoño.

La armonía entre el agua, las rocas y la vegetación circundante, así como la presencia de fauna, que aprovecha las condiciones de conservación de este lugar para hacerlo su hábitat, se unen como atractivos al intenso color verde esmeralda de esta piscina natural de extraordinaria belleza.

Además, en una región donde las leyendas y los seres mitológicos ligados a la naturaleza son omnipresentes, como xanas, el busgosu o el cuélebre, no es de extrañar que la Olla de San Vicente también tenga su dosis de magia, fomentada por su peculiar cubeta en forma de olla, que le da nombre.

Otra forma de apreciar su belleza es desde las alturas, para apreciar su ubicación entre la arboleda. Para ello, el mejor punto es sin duda el mirador de Cuadapipu, cerca de Vis, desde donde se puede admirar en todo su esplendor junto con el entorno del río Dobra y los relieves occidentales de los Picos de Europa.


Precisamente la cercanía con el Parque Nacional de los Picos de Europa y con unos de los puntos más recurrentes de toda Asturias, como son el Santuario y los Lagos de Covadonga, hacen de la Olla de San Vicente un plan complementario perfecto si pasamos por este sector del oriente del Principado.



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