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La ruta de senderismo de la que todo el mundo habla en España está en el sur. Una ruta que lejos de ser la típica senda en medio de la naturaleza, se trata de un itinerario que transcurre a más de cien metros de altura desde el suelo, encaramada a la montaña y aprovechando los restos de lo que fue una de las primeras grandes infraestructuras de montaña de España.
Cuando se construyó, el Caminito del Rey no tenía la función paisajística y aventurera de la que presume hoy. Sino que estas pasarelas de madera ancladas literalmente en la roca, convertidas en el gran icono de la ruta, se construyeron para permitir el tránsito humano por un desfiladero que, de otra manera, hubiera sido prácticamente inaccesible.
Las tres etapas del Caminito del Rey
Nació a comienzos del siglo XX con una función principalmente industrial. Y es que en año 1901 se levantó esta obra de la ingeniería eléctrica, pionera y extraordinariamente avanzada para aquellos tiempos, que colgaba de las paredes del Desfiladero de los Gaitanes, un impresionante cañón excavado por el río Guadalhorce en la provincia de Málaga, con unos tres kilómetros de recorrido y pasarelas de apenas un metro de ancho. ¿El reto? Que estaban (y están) colgando a unos cien metros de altura sobre el nivel del río.
Sus principales usuarios eran los trabajadores y operarios que debían desplazarse entre los saltos hidroeléctricos para transportar materiales, vigilar y mantener las instalaciones en perfecto estado. No era una cuestión banal, teniendo en cuenta que se trataba de la central hidroeléctrica más importante de la zona, cuyo objetivo era proporcionar electricidad a la provincia de Málaga, favoreciendo además el desarrollo industrial y agrícola de la comarca.
Poco a poco, el trayecto (a pesar de su riesgo y dificultad en algunos tramos) fue adoptado por la población local como única vía de comunicación para acceder de un lado al otro del desfiladero. De hecho, este logro monumental de la ingeniería de la época ni siquiera tenía nombre, era conocido como la pasarela o simplemente como una vía de servicio. El nombre oficial con el que la conocemos hoy lo adquirió después de que Alfonso XIII lo recorriera en 1921 durante la inauguración de las obras hidráulicas.
Fue a finales del siglo XX cuando el Caminito del Rey comenzó a convertirse en un desafío para senderistas y escaladores. Y fue precisamente cuando quedó patente la peligrosidad de transitar por aquellas instalaciones que llevaban años en desuso y en un estado deterioro extremo, hasta que sucedió lo inevitable: varios accidentes mortales, lo que obligó al cierre de las pasarelas por completo.
Cierre por peligrosidad
Como consecuencia de aquellos accidentes, la Junta de Andalucía cerró oficialmente los accesos en 2001 y llegó a demoler parte de los accesos iniciales para intentar impedir que la gente entrara. Sin embargo, el cierre no consiguió que la gente dejara de entrar. Al contrario, durante años siguieron accediendo ilegalmente escaladores y aventureros, precisamente porque el Caminito se había convertido en una especie de desafío legendario.
Permaneció cerrado durante 14 largos años, hasta que, una vez rehabilitado, volvió a abrir al público el 28 de marzo de 2015. Y el resto, ya es historia. Porque hoy el Caminito del Rey es uno de los grandes iconos turísticos de Andalucía, con unas cifras que asustan: más de 330 000 visitantes al año. Visto así, casi cuesta creer que hace solo unos años fuera el sendero más peligroso y prohibido de España.
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