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 Este año, el correfoc de Barcelona estrenará una puerta al infierno durante las Festes de la Mercè, una gran estructura escénica diseñada por el artista Daniel Esteban que ocupará todo el ancho del Passeig de Gràcia. Con unas dimensiones aproximadas de 14 metros de ancho y 7 metros de alto, la pieza, la mayor de la historia, propone una reinterpretación contemporánea de esta tradición del festival barcelonense. La puerta del infierno es el elemento escénico y simbólico que los diferentes grupos de demonios cruzan para iniciar el correfoc.

La instalación incorpora casi 1.000 cuerpos representados de forma fragmentaria en brazos, pies, torsos, piernas y otras partes. La nueva Puerta de l'Infern está diseñada específicamente para ser instalada en el Passeig de Gràcia para el correfoc de La Mercè el sábado 26 de septiembre.

Puerta del Infierno

Una estructura en tres partes

La nueva puerta del infierno está estructurada en tres partes. El primero es el gran arco exterior, formado por un conjunto de cuerpos entrelazados que genera una imagen de alta intensidad visual. No son figuras individualizadas: los cuerpos aparecen sin rostros ni elementos identificativos y se funden en una sola masa homogénea, evocando una especie de cueva o río de cuerpos.

Porta de l'infern

Esta primera estructura, señala el ICUB, da paso a un segundo arco, más estrecho, que funciona como espacio de transición. Concebido como un espacio de silencio y descanso tras el impacto visual del arco exterior, este segundo arco, de unos 50 centímetros de ancho y forma semicircular, conduce al tercer elemento: una cortina de unos 11 metros de ancho que se dobla verticalmente y que, una vez abierta, se recoge en la parte superior de la puerta.

Esta amalgama de partes del cuerpo hecha de resina de poliéster también oculta algunos detalles hechos de cerámica que aparecen dentro de una estructura que, desde el principio, se presenta como una sola masa. La propuesta artística se basa en "una visión del infierno vinculada al cansancio, la apatía, la homogeneización y la sobreexposición a la violencia que caracterizan", según Daniel Esteban, "buena parte de la experiencia contemporánea". Ante este escenario, el artista propone "la cultura popular y la organización colectiva como posible respuesta a este sentimiento de cansancio y apatía".