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Este precioso pueblo de Pontevedra cuenta con uno de los paisajes más bonitos de toda Galicia.

Un pueblo con hórreos es un pueblo que recuerda su pasado. En regiones del norte de España, como Galicia, Asturias y Cantabria, se empleaban como graneros a cierta distancia del suelo para proteger los alimentos de la humedad y de los animales. Esas construcciones que antaño eran simplemente para almacenar, hoy son verdaderas señas de identidad en lugares como Combarro.
Ubicado en plenas Rías Baixas, en Pontevedra, Combarro está repleto de hórreos, llegando a contar más de 60 por todo su territorio. Tanto es así, que es imposible pasear sin toparte al menos con uno. En gallego se llamaban 'tornarratos', que significa 'ahuyentarratones', y aunque normalmente eran para guardar el grano, al ser un pueblo pesquero se empleaban para secar el pescado.

El pueblo de los hórreos y los cruceiros
Hay dos calles que definen Combarro: la Rúa do Mar, que discurre junto a la ría y aglutina la mayor parte de los hórreos; y la paralela, la calle de los cruceiros. La otra seña de identidad de esta aldea pontevedresa son los cruceiros, que tienen una colocación muy curiosa: la figura de la Virgen que los gobierna siempre mira hacia el mar, mientras que la del Cristo mira al interior.

Se suele decir que Combarro es el pueblo de los hórreos, pero tampoco podemos olvidar sus cruceiros. Son construcciones que se encuentran en las intersecciones de calles y plazas y que datan de los siglos XVIII y XIX. Dicen las malas lenguas que se construían para marcar los lugares donde antiguamente se reunían las meigas, las brujas, para compartir su magia.

Si seguimos paseando por el pueblo, nos encontramos con la Plaza da Fonte, donde se encuentra el cruceiro más antiguo, erigido en 1721. La estampa queda completa con casas de arquitectura típica gallega y una fuente de piedra en medio, donde estaba el cruceiro antes de que se trasladase a uno de los laterales. Además de este, hay ocho más y siete están en el centro histórico.

La vida marinera como alma
Continuamos hacia la Rúa de San Roque, donde antaño se concentraba la vida agrícola y donde se levanta la iglesia de San Roque. Todo el pueblo está salpicado de viviendas rurales tradicionales, aunque las casas 'mariñeiras' son exclusivas de Combarro. Estaban habitadas por pescadores y se diferenciaban por tener soportales que usaban como almacén y por tener balcón hacia el mar.

No se puede terminar de entender Combarro sin la parte marítima. El agua ha sido muy importante a nivel histórico, pero, aun así, solo alberga una playa, la Praia do Padrón. Además, su arena es visible únicamente durante la bajamar. No siempre es posible el baño, pero sí contemplar uno de los paisajes más espectaculares del pueblo, con los hórreos y las mariñeiras bañadas por la ría.

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