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Una de cada diez personas vive a menos de cinco metros sobre la línea de pleamar, mientras el océano acelera su ascenso y amenaza acuíferos, cultivos, viviendas, hospitales, puertos y economías enteras. El problema añadido es financiero: los países en desarrollo necesitan hasta 365.000 millones de dólares anuales para adaptarse, frente a los 26.000 millones movilizados en 2023.
El aumento del nivel del mar está alcanzando registros históricos, un proceso que se ha acelerado con un crecimiento annual de 4,7 milímetros entre 2014 y 2023. En 2024 se batió el récord, alcanzando la escandalosa cifra de 5.9 milímetros. Esto se lo tenemos que "agradecer" al aumento de las temperaturas y el deshielo en los glaciares, lo que supondrá que para 2100 se alcance un incremento cercano a los dos metros.
Se prevé que esta crisis afecte a 700 millones de personas y provoque el desplazamiento de otros 1.200 millones para el año 2050. Las pérdidas económicas se estiman en 1,8 billones de dólares anuales en costes de infraestructura y de 1,4 billones en posibles daños. La peor parte se la llevan los países en desarrollo, que tendrán que conseguir 365.000 millones de dólares por año para adaptarse a esta crisis sin precedentes consecuencia del cambio climático.
El aumento del nivel del mar amenaza a 770 millones de personas
El nivel del océano está subiendo más que nunca desde que se tienen registros y los efectos y amenazas de este aumento en el nivel del mar ya se sienten en las costas de todo el mundo.
Tierras quedan inundadas, viviendas sufren anegamientos y se pierden medios de vida, lo que provoca graves dificultades y obliga a muchas personas a buscar un futuro más seguro.
Los derechos humanos, el desarrollo económico, la salud, la cultura, el futuro de numerosos países y la propia dignidad humana también se ven afectados por este aumento del agua costera.
Nadie se salva; tanto países desarrollados como en vías de desarrollo verán cómo sus costas desaparecen poco a poco ante la voracidad del océano. La capacidad de actuar y adaptarse es lo que supondrá la supervivencia o no de las siguientes generaciones.
El aumento del nivel del mar: ¿qué es?
En términos sencillos, el nivel del mar está aumentando como consecuencia del cambio climático provocado por las actividades humanas.
Entre 2014 y 2023, el nivel medio mundial del mar aumentó 4,7 milímetros al año. En 2024, el incremento alcanzó un récord de 5,9 milímetros.
Siendo optimistas y tomando las medidas adecuadas, es probable que para 2100 los océanos suban hasta 0,55 metros y, en el peor de los casos (el actual), el aumento del nivel del mar podía superar el metro. ¿Lo peor? Si nada cambia, si no se toman medidas para frenar el deshielo, ese aumento podría ser de hasta 2 metros, lo que supondría una catástrofe sin precedentes para el ser humano.
¿Por qué se produce este aumento en el nivel del mar?
La respuesta es sencilla y a la vez muy compleja:
- El derretimiento de los glaciares y las capas de hielo.
- La expansión térmica: cuando los océanos se calientan, el agua ocupa literalmente más espacio.
Alrededor del 91% del exceso de calor del planeta es absorbido por los océanos, por lo que, mientras el clima siga calentándose debido al aumento de las emisiones de gases nocivos, parte del incremento futuro del nivel del mar será inevitable.
El impacto que tendrá este fenómeno sobre las personas
- 770 millones de personas viven a menos de cinco metros por encima de la línea de pleamar, lo que supone que una de cada diez podría sufrir las consecuencias directas.
- Los pozos de agua dulce y las tierras agrícolas se están salinizando.
- Las inundaciones dañan los hospitales, las escuelas y los sistemas de saneamiento.
- Una mayor exposición a las enfermedades transmitidas por el agua
- La pesca y el turismo también sufrirán alteraciones.
Algunas proyecciones indican que hasta 1200 millones de personas podrían verse desplazadas en todo el mundo para 2050, en busca no solo de lugares más seguros, sino también de sitios donde puedan reconstruir sus medios de vida.
Nuevas evidencias sugieren que los riesgos relacionados con el nivel del mar podrían estar considerablemente subestimados en algunas regiones, lo que significaría que decenas de millones de personas más podrían encontrarse en situación de vulnerabilidad.
Las consecuencias van más allá de los daños físicos. El patrimonio cultural, las tierras ancestrales y las formas tradicionales de vida también están desapareciendo, con importantes efectos psicológicos para las comunidades afectadas.
El costo económico
Los daños a las infraestructuras costeras ya superan los 1,8 billones de dólares. Sin medidas de adaptación, las pérdidas mundiales anuales podrían alcanzar 1,4 billones de dólares.
Los pequeños Estados insulares en desarrollo perdieron 153.000 millones de dólares debido a amenazas climáticas entre 1970 y 2020. Las primas de los seguros de vivienda en Estados Unidos aumentaron un 33% entre 2020 y 2023 en las zonas expuestas a desastres.
Los puertos, por los que pasa más del 80% del comercio mundial, están cada vez más expuestos a inundaciones y al aumento del nivel del mar, lo que genera riesgos para las cadenas mundiales de suministro.
¿Dónde hay mayor riesgo?
Casualmente, muchos de los países que afrontan los riesgos más inmediatos del aumento del nivel del mar son precisamente los que menos han contribuido económicamente a su frenado y prevención, y no porque no quieran, sino porque carecen de los recursos necesarios para dar una respuesta efectiva al problema. Aquí algunos ejemplos:
- Pequeños Estados insulares: naciones del Pacífico que experimentan un aumento relativo del nivel del mar superior al doble del promedio mundial.
- Ciudades situadas en deltas de baja altitud: como Dhaka, Mumbai y
- Megaciudades costeras: Miami, Nueva York y Guangzhou podrían afrontar pérdidas de billones de dólares
¿Es posible frenar el aumento del nivel del mar?
No por completo. Parte del aumento ya es inevitable. Sin embargo, cuánto más subirá el nivel del mar dependerá de hasta qué punto puedan reducirse ahora las emisiones nocivas.
El glaciar Thwaites, en la Antártida, es uno de los principales puntos críticos y ocupa unos 190.000 kilómetros cuadrados. Si colapsa, por sí solo podría provocar un aumento repentino e irreversible del nivel del mar de más de medio metro.
Adaptarse o sufrir
Abandonar los combustibles fósiles que alteran el clima es la prioridad más importante para frenar el calentamiento global y, con ello, el aumento del nivel del mar. Pero las medidas de adaptación también son necesarias desde ahora. Algunas de ellas son:
- Los sistemas de alerta temprana que permitan avisar antes de que se produzca el desastre, dando tiempo para evacuar.
- Los diques, la restauración de los manglares y las dunas, así como el traslado planificado de las personas desde las zonas amenazadas.
- Muchas regiones todavía carecen de sistemas básicos para vigilar las condiciones del mar; urge modernizarlos para mejorar la toma de datos.
- Mayor claridad sobre las cuestiones jurídicas, incluidas las relacionadas con la condición de Estado y las zonas marítimas en caso de que determinados territorios queden sumergidos.
Los países en desarrollo necesitan entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales para la adaptación, pero la financiación total destinada a este propósito fue de apenas 26.000 millones de dólares en 2023.
El planeta no está preparado para afrontar esta crisis
El aumento del nivel del mar puede parecer una fuerza imparable, pero la magnitud de los daños y quiénes sufrirán sus peores consecuencias todavía depende de las decisiones que adopten hoy las personas, las comunidades y los gobiernos.
En última instancia, aumentar la financiación para la adaptación al cambio climático, garantizar que la condición de Estado no se vea afectada por la subida de los mares y otorgar a este fenómeno la importancia y urgencia de una prioridad mundial permanente será fundamental para proteger los hogares, las historias, los medios de vida y las identidades de millones de personas.
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