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Un trayecto de vértigo, en todos los sentidos, y unos paisajes de escándalo que llegan hasta el mismísimo cielo.

Si eres un verdadero fanático de las rutas en tren y de los paisajes de ensueño, sin duda este es un destino hecho para ti. En el valle de Ossau, en el Pirineo francés, podrás encontrar los inconfundibles vagones amarillos y rojos del tren de Artouste, el tren de vía estrecha más alto de Europa. Un trayecto de vértigo, en todos los sentidos, y unos paisajes de escándalo que llegan a los casi 2.000 metros de altura.

Para poder montar en el tren, hay que subir primero en una telecabina que te llevara hasta la estación de salida de unos 1.950 m de altitud. El recorrido del tren dura unos 50 min y una vez llegas al final, andando 15-20 min encontrarás el maravilloso lago de Artouste.

Fue descubierto por el pireneísta y abad Ludovic Gaurier a finales del siglo XIX. A partir de 1920, empezaron las obras de la presa del lago Artouste, la primera de la futura red de centrales hidroeléctricas del Valle de Ossau.

El Lago de Artouste y el Pico de Midi d'Ossau
Sin duda, son dos de los grandes atractivos del Valle de Ossau, en los Pirineos franceses. Se puede acceder mediante la telecabina y el Tren de Artouste, desde donde podrás observar las impresionantes vistas del Pico de Midi, más conocido como el "Cervino de los pirineos", es un vestigio de un antiguo volcán que domina parte de todo el valle.

Para los amantes del senderismo, una de las mejores rutas para poder observarlo desde cerca es la que empieza desde el lago de Bious-Artigues hasta el Refugio de Pombie.

La más popular es la que llega hasta el Col d'Artouste, de 8 kilómetros y 530 metros de desnivel. Pasa por los lagos de Carnau, a una hora y cuarto del lago de Artouste.
Eaux-Bonnes, un pueblo que no podrás perderte del valle de Ossau
En los Pirineos Atlánticos, rodeado por el bosque de Gourzy y bajando del Col de Aubisque se encuentra el misterioso pueblo de Eaux Bonnes. La ciudad tiene aún gran parte de su grandeza del siglo XIX. Los visitantes pueden explorar puertos de montaña, edificios históricos y características naturales dentro del valle.

En el siglo XVI el valle de Ossau era famoso por sus dos balnearios, el de Eaux-Chaudes y el de Eaux-Bonnes. Ambos se transformaron a mediados del siglo XIX y principios del XX. Y es que Eaux-Bonnes fue descubierta por la emperatriz Eugenia de Montijo, la granadina consorte de Napoleón III.
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