jueves, 30 de julio de 2026

Canal Curiosidades : Un misterioso cinturón marrón aparece entre África y el Atlántico: científicos alarmados

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Una cinta marrón que asombra y alarma

Desde hace algunos años, una presencia extraña se extiende por el Atlántico. Vista desde el espacio, dibuja una inmensa franja marrón que conecta África occidental con el Golfo de México. Este fenómeno, casi desconocido hasta hace poco, intriga tanto a científicos como a las comunidades costeras.

En mayo pasado, los satélites revelaron la existencia de 37,5 millones de toneladas de sargazo pelágico, una especie de alga marrón, formando una franja continua entre las costas africanas y el Golfo de México. La llamada Gran Cinta de Sargazo del Atlántico (GCSA) simplemente no existía hace quince años.

Antiguamente confinadas al Mar de los Sargazos —una zona cálida pero pobre en nutrientes—, estas algas flotaban como una curiosidad ecológica. Hoy en día, la idea de "desierto azul" ha quedado totalmente superada: su rango se ha disparado a lo grande.

Una expansión sin precedentes

Un amplio estudio recientemente publicado en Harmful Algae y liderado por un equipo del Harbor Branch Oceanographic Institute de la Florida Atlantic University, analizó cuatro décadas de datos satelitales, muestreos en el terreno y análisis químicos. Los expertos documentan el ascenso espectacular de las sargazos, su rápido crecimiento y el ensanchamiento constante de la cinta.

Las algas son organismos asombrosos. Estos vegetales acuáticos aún no pueden separarse totalmente del agua para vivir, pero ya son capaces de realizar fotosíntesis. ¡Vaya proeza!

Desde una primera aparición masiva en 2011, el fenómeno se ha ido acentuando prácticamente cada año (excepto en 2013) y, en 2025, la GCSA alcanzó un récord de 8.850 kilómetros de largo, más del doble del ancho de los Estados Unidos continentales (de costa a costa para que nadie tenga que mirar el Google Maps).

¿Por qué este auge espectacular?

¿Cómo se explica semejante proliferación? Las sargazos prosperan gracias a un aporte masivo de nitrógeno y fósforo. Aunque se pensaba que su crecimiento era limitado mar adentro, experimentos realizados desde la década de 1980 han demostrado que, en aguas ricas en nutrientes, su biomasa puede duplicarse en solo once días, y aún más rápido cerca de las costas. Entre 1980 y 2020, el contenido de nitrógeno en los tejidos de las sargazos subió un 55 %, mientras que la relación nitrógeno/fósforo aumentó un 50 %.

“Estas son las primeras señales de un cambio de régimen”: detrás de la migración de las sargazos, un aviso inconfundible.

Desde el cielo, el azul del océano ha desaparecido completamente en ciertas regiones de la cuenca atlántica, dejando lugar a un manto de algas marrones. ¿Estamos ante una verdadera invasión ligada al cambio climático? Según varios investigadores, todo depende de qué lado del Atlántico se observe la situación…

Estos datos reflejan un cambio profundo. Ahora, los nutrientes no provienen solo del océano (afloramientos, mezcla vertical), sino también de la tierra (escorrentía agrícola, aguas residuales, depósitos atmosféricos). El río Amazonas desempeña un papel clave: sus crecidas cargan el Atlántico de nutrientes que impulsan la proliferación de sargazos, mientras que las sequías la frenan.

Corrientes como el Loop Current y la Corriente del Golfo transportan luego estas masas vegetales, formando enormes “andanes” en el Golfo de México, observados desde 2004-2005. Allí, los altos niveles de nutrientes procedentes del Mississippi y el Atchafalaya ya habían provocado varamientos espectaculares, caros de limpiar e incluso ocasionaron la parada de una central nuclear en Florida en 1991.

Impactos sobre la vida marina… y sobre los humanos

El sargazo está reconocido por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de EE. UU. como hábitat esencial para más de un centenar de especies —peces, invertebrados, tortugas marinas— y desempeña un papel clave en el ecosistema oceánico. Pero cuando llega en exceso, se convierte en amenaza: al descomponerse en las playas, libera sulfuro de hidrógeno tóxico, sofoca la arena, crea zonas muertas, daña arrecifes de coral y representa un lastre económico considerable para las economías locales.

¡Las playas de las Antillas y la Guayana francesa están siendo invadidas por esta plaga inquietante! Varias costas de ambas regiones sufren una invasión regular de algas marrones (el sargazo) desde hace 15 años, precisamente en esta época. La previsión del fenómeno es una necesidad de salud pública, pero la tarea resulta muy difícil por las condiciones meteorológicas.

Estos mantos en descomposición también emiten metano y otros gases de efecto invernadero, planteando la cuestión de su impacto sobre el ciclo del carbono y el propio clima global.

Un desafío planetario

Ante esta proliferación, los científicos piden vigilancia internacional, mejores modelos predictivos y una reducción sostenible de la escorrentía de nutrientes hacia el océano. Porque la eutrofización —el enriquecimiento de los ecosistemas con nutrientes— ya no es solo un problema costero: ahora está moldeando todo el océano. Y la Gran Cinta de Sargazo podría ser solo el primer signo de una alteración global.

Con el calentamiento de los océanos y la continuación de los aportes de nutrientes desde tierra firme, ¿otras regiones del planeta podrían vivir pronto mareas marrones similares?


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