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Puerta de entrada al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, ofrece un entorno natural de lo más deslumbrante.

Debido a la extensa historia de la península ibérica, la cual abarca varios milenios, en España tenemos pueblos y ciudades en los que podemos encontrar vestigios de estas épocas pasadas, ya sean ruinas de los períodos griegos y romanos, de los siglos en que los árabes dominaron el territorio, o castillos y palacios pertenecientes a siglos más próximos a nosotros.

Lo que ocurre rara vez es que, en una misma localidad, se conserven restos arqueológicos en perfecto estado y pertenecientes a épocas de lo más dispares. Pero que esto sea poco frecuente no significa que no haya lugares así. Este es el caso de La Iruela, un pequeño pueblo de Jaén el cual sirve como puerta de entrada a la Sierra de Cazorla y donde, curiosamente, conviven vestigios de épocas de lo más diferentes.
En lo alto de un peñón
El elemento más emblemático de La Iruela, visible desde prácticamente cualquier punto del pueblo, es el imponente castillo de origen andalusí que se asoma al vacío desde lo alto de un risco. Fortaleza inexpugnable gracias a su arriesgada situación geográfica, fueron los caballeros templarios quienes, una vez tomado el pueblo durante la Edad Media, se encargaron de construir la torre del Homenaje que todavía hoy se mantiene en pie.

A los pies de la peña sobre la que se asienta la fortaleza se hallan las ruinas de la antigua iglesia de Santo Domingo de Silos, un templo de estilo renacentista construido por orden de Francisco de los Cobos -el que fuera secretario personal de Carlos V- dentro del recinto amurallado del castillo. Datada del siglo XVI, hoy día tan solo se conservan algunas ruinas, pues lamentablemente fue víctima de un terrible incendio provocado por las tropas francesas durante la invasión napoleónica de principios del siglo XIX.
Unos pocos metros más abajo del peñón, aunque todavía dentro de los límites del casco antiguo del pueblo (declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1985), encontramos el último de los elementos que conforman esta tríada: el Auditorio de La Iruela. Aunque de construcción reciente, este anfiteatro se inspira en los antiguos teatros de la Grecia clásica, y en verano suele acoger conciertos y representaciones teatrales, lo que le da un toque final a este conjunto cultural tan maravilloso.
Un entorno por descubrir
Desde lo alto del castillo de La Iruela ya podemos vislumbrar la maravilla que es el entorno natural del pueblo. Y es que este municipio tan encantador sirve como puerta de acceso a uno de los parques naturales más bonitos de todo el territorio español. El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas es el más grande de España y uno de los más grandes de Europa, un enclave cubierto de bosques donde los olivos son los grandes protagonistas y que está repleto de senderos y miradores que invitan al visitante a echarse a andar.
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