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Las últimas precipitaciones y el ascenso de temperaturas han activado el “modo vigilancia” en la cuenca del Ebro. La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha detectado pequeños incrementos de caudal en varios ríos del Pirineo, la cuenca alta del Ebro y el Sistema Ibérico norte de La Rioja, una situación que, por ahora, se mantiene dentro de valores ordinarios. En Zaragoza capital, el Ebro circula este viernes con un caudal de 351 metros cúbicos por segundo y un nivel de 1,77 metros, mientras Bomberos sigue pendiente de la evolución del río.
Lluvias generalizadas y máximos en el Pirineo
El último parte de la CHE, elaborado a partir de los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), dibuja un escenario marcado por precipitaciones débiles y moderadas en gran parte de la cuenca durante las últimas 24 horas. El golpe más intenso se lo ha llevado el Pirineo, donde se han registrado acumulados por encima de los 30 litros por metro cuadrado. En el resto de la cuenca, la lluvia ha sido más repartida y menos contundente, con valores medios de 5 a 10 litros por metro cuadrado.
El otro ingrediente de estos días es el aumento térmico. La CHE señala que las temperaturas han subido de forma moderada y se sitúan por encima del promedio climático del periodo de referencia 1991-2020. Ese ascenso ha empujado la cota de nieve hacia arriba, moviéndose en una horquilla aproximada de 1.200 a 1.700 metros. El resultado es una combinación típica de finales de invierno: agua en forma de lluvia en cotas medias y bajas, y fusión parcial del manto nival en montaña, que contribuye a alimentar los cauces.
Con estos ingredientes, la CHE da por hecho que se producirán nuevos incrementos de caudal, aunque de “pequeña magnitud” y en todo caso dentro de un comportamiento ordinario. En el tramo medio del Ebro, los valores se mantienen en una horquilla habitual de 200 a 400 m³/s, con previsión de fluctuaciones.
En concreto, el organismo de cuenca apunta que el Ebro en el eje Castejón–Tudela–Zaragoza podría moverse entre los 200 y 500 m³/s en función de cómo evolucionen las precipitaciones y el aporte del deshielo. Aguas abajo del embalse de Flix, la previsión es de estabilidad en torno a los 400 m³/s.
Zaragoza: 351 m³/s y 1,77 metros
En la capital aragonesa, el Ebro discurre en estos momentos con 351 m³/s y un nivel de 1,77 metros, lejos todavía de escenarios problemáticos. Aun así, los servicios municipales mantienen una atención constante. Desde Bomberos de Zaragoza se sigue la evolución del río y sus riberas, con el objetivo de anticipar cualquier incidencia derivada de un aumento sostenido del caudal.
Según los umbrales operativos habituales, las afecciones por desbordamiento empezarían a ser una preocupación real si el río llegara a rozar los 4 metros de altura en Zaragoza, un nivel que, por ahora, queda muy lejos de los registros actuales.
La CHE mantiene el seguimiento de los ríos de la cuenca a través del SAIH y recuerda que estas situaciones pueden cambiar con rapidez si las lluvias se intensifican o el deshielo se acelera. Por eso, la recomendación es clara: prudencia en zonas próximas a cauces y riberas, especialmente en puntos donde el río suele ganar terreno en episodios de repunte.
De momento, la lectura es de calma vigilante: hay agua, hay aportes y se notan repuntes, pero todo apunta a una evolución contenida. En Zaragoza, al menos por ahora, el Ebro sube el tono, pero no levanta la voz.

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