Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto una cueva en la Luna. Algo que durante décadas se imaginaba que debía de estar ahí, como consecuencia de pasadas erupciones volcánicas, pero que no había podido confirmarse hasta la fecha. Gracias al hallazgo, numerosos expertos han desarrollado teorías sobre cómo este lugar podría emplearse en el futuro.
La noticia no llega, además, en un momento cualquiera. Regresar a la luna e incluso crear bases en el satélite se ha convertido en un proyecto a medio plazo no solo para los Estados Unidos (su programa Artemis va en esa línea), sino también para otras potencias mundiales como China. Este tipo de accidentes subterráneos podrían jugar un papel fundamental en todo ello.
La cueva en la Luna que hace soñar a los expertos
El descubrimiento se realizó mediante datos obtenidos del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, que permite estudiar con bastante detalle la superficie y subsuelo lunar. La cueva se encuentra en el área de Mare Tranquillitatis, conocida también como el "Mar de la Tranquilidad", famosa por ser el lugar donde aterrizó la misión Apolo 11 en 1969.
Los científicos estiman que la cueva se sitúa a unos 130-170 metros bajo la superficie lunar, y su ancho mínimo es de 45 metros, aunque podría formar parte de una red más extensa de tubos de lava antiguos. En muchos sentidos, sería un descubrimiento similar al que recientemente se llevó a cabo bajo la superficie de Venus, con orígenes muy semejantes.
Lo que dicen los astrónomos es que estos tubos de lava se habrían formado hace millones de años durante la actividad volcánica de la Luna, dejando estructuras subterráneas que a pesar del tiempo transcurrido han permanecido estables hasta el día de hoy.
¿Una protección natural contra los peligros del espacio?
Ya se sabe que uno de los principales desafíos de cualquier misión lunar es la exposición a condiciones extremas. La superficie lunar experimenta cambios de temperatura extremos, que oscilan entre 127 grados durante el día y -173 grados por la noche.
Además, la Luna carece prácticamente de atmósfera, lo que significa que la radiación solar y cósmica campa a sus anchas.
De ahí que, según los investigadores, estas cuevas podrían funcionar como refugios para los futuros astronautas. Podrían amortiguan los cambios de temperatura, proteger de la radiación e incluso resguardar de impactos de micrometeoritos.
"Este tipo de estructuras podría ser clave para futuras colonias lunares, ofreciendo un entorno mucho más seguro para los astronautas que la superficie lunar", han compartido los científicos involucrados en el estudio. Una ayuda que quizá podría aprovecharse incluso para guardar también material tecnológico, llegado el momento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario