Un carrusel de borrascas azota España, pero tras la intensidad de Kristin y Joseph se encuentra el impulso de un 'río atmosférico'. La Península Ibérica, al igual que el oeste de Europa está viviendo una meteorología adversa y excepcional en la que varios fenómenos climatológicos han coincidido. Desde mediados de enero, los vientos gélidos y polares marítimos impulsados desde Groenlandia han hecho que las temperaturas se desplomen en nuestro país, creando así fuertes nevadas, lluvias y vientos.
Estos fenómenos climatológicos han seguido alcanzando el mapa español creando un tiempo persistente e inestable debido a la sucesión de borrascas sin tregua. Precisamente, en la mañana del 28 de enero, la nieve alcanzó incluso puntos del sur de la Comunidad de Madrid, mientras zonas como Extremadura y Andalucía siguen acusando las rachas de vientos intensos y lluvias abundantes provocando serios destrozos. Esto se debe, principalmente, a que el 'río atmosférico' anteriormente mencionado está alimentando aún más a las borrascas que cubren el territorio español.
¿Qué es un 'río atmosférico'?
Para conocer el impacto de un 'río atmosférico' es primordial conocer su definición. Estos 'ríos' son bandas largas y estrechas que se forman en el cielo, alcanzando varios miles de kilómetros de longitud y cuya función es transportar grandes cantidades de agua en forma de vapor desde el océano hasta los continentes. En otras palabras, son como autopistas encargadas de casi un 90% del flujo de humedad.
Esto, por tanto, provoca que la humedad se distribuya desde zonas tropicales o subtropicales hacia otras latitudes medias y altas del planeta. Estos 'ríos atmosféricos' llegan a España por el oeste peninsular, pero para ello, se deben dar una serie de condiciones atmosféricas. La entrada de esta autopista de humedad se produce cuando las presiones bajas del Atlántico cerca de las islas británicas coinciden con las presiones altas cerca de Canarias, creando así un canal por el oeste de España de lluvias intensas, extremas en algunas ocasiones y persistentes durante días.
Cada vez más largos y peligrosos: estos son sus efectos
Los 'ríos atmosféricos' son fenómenos naturales y comunes, pero la información emitida por los últimos estudios, uno liderado por la NASA, ya advierte que estos están evolucionando en cuanto a más longitud, más humedad y por tanto más peligro. Y, es que, estos 'ríos atmosféricos' tienen entre sus efectos más severos las inundaciones.
La investigación The Changing Nature of Atmospheric Rivers, firmada por Lexi Henny y Kyu Myong Kim, ha sido el resultado de décadas de observación de estos ríos en el cielo, desde que en 1980 empezaran a estudiar su comportamiento ante el cambio climático. Así pues, en la publicación de sus resultados, pudieron apuntar a que entre los años 80 y el 2023, estas autopistas de humedad han crecido en espacio entre un 6 y 9% y arrastran más contenido de vapor, entre 1,5 y 2,5 %. No obstante, la fuerza de impulso media parece no haber sufrido un cambio brusco, con un ligero aumento de 1%.
Sin embargo, observando los estudios, las zonas más conflictivas o de mayor músculo recogen un panorama más intenso, desencadenando más consecuencias. Al tener más espacio, los tramos más potentes están ganando más intensidad. Esto sería buenas noticias de cara a recargar embalses y mantener los espacios verdes más húmedos y sanos. Sin embargo, al aumentar la cantidad de vapor de agua, estos ríos llegan de forma muy intensa a urbes, atacando así a infraestructuras y aumentando el riesgo de inundaciones o corrimientos de tierra.
La NASA ha determinado así a que los 'ríos atmosféricos' serán más intensos cada vez, con perfiles de precipitaciones extremas en latitudes medias tal y como se ha ido observando en las últimas décadas.-












