El hielo de la Antártida es vital para mantener el nivel del mar en cifras estables. Que se derritan glaciares y bloques de hielo en cualquier parte del planeta es una mala señal y algo preocupante, pero que lo haga en la Antártida es algo aún peor. El sistema de hielo de la Antártida funciona gracias a la retroalimentación entre las grandes masas de agua congelada. Sin embargo, cuando alguno de ellos se derrite o se fractura, genera un efecto dominó muy complicado de parar y que tiene consecuencias directas en el nivel del mar en las zonas pobladas.
En el día de hoy, un estudio publicado en la revista Nature Geosciencie ha informado de la desaparición de la plataforma de hielo Conger, una gran formación helada que ocupaba 1.200 kilómetros cuadrados, algo más pequeña que la provincia de Guipúzcoa.
Un desprendimiento repentino
En 2022, esta plataforma se fragmentó en icebergs y desde entonces se han ido separando aún más y haciéndose cada vez más pequeños. “Nadie pensaba que se iban a derretir” dijo la glacióloga y directora del estudio, Catherine Walker. “Ni siquiera se estaba derritiendo tan rápidamente” explicó Walker, quien además trabaja para el Instituto Oceanográfico Woods Hole en Massachusetts.
Finalmente, llegaron a la conclusión que se produjo a causa de una gran tormenta que movió bruscamente las placas de hielo. A medida que esas placas se flexionaban fruto del movimiento, se formaban grietas que poco a poco fueron fragmentando el hielo y con el paso de los días, las mareas y el viento se fueron separando.
Estas tormentas podrían repetirse
“Tenemos motivos para pensar que se volverán más intensas en el futuro” a medida que la Tierra se calienta, dice Wille, del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas de la ETH, en Zúrich, Suiza. Esas tormentas más fuertes podrían dañar las plataformas de hielo protectoras que bordean la costa de la Antártida. Los investigadores confirman que la causa principal de la desintegración de la placa Conger fue esa gran tormenta, sin embargo, confirman también, que ya se encontraba en mal estado de antes.
Por aportar algo positivo, en el estudio detallan que tienen indicios suficientes para creer que en las próximas décadas este glaciar podría volver a ganar masa y aunque de momento no es preocupante, pues no ejercía influencia sobre demasiadas placas de hielo, es bastante sintomático que un gran glaciar se desprenda con tanta facilidad de su matriz.

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