El Hospital Regional de Málaga ha advertido de varios ingresos de menores de 14 años por intoxicaciones graves como resultado del viral 'reto del paracetamol', que implica la ingesta de grandes cantidades de este medicamento común.
Los expertos son unánimes en señalar lo peligroso que resulta: "Es un reto estúpido", valora para 20minutos Guillermo Burillo, profesor de farmacología en la Universidad de La Laguna (Canarias), médico de urgencias y coordinador del grupo de toxicología de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES). "Los fármacos no son sustancias para jugar con ellas. Es una ruleta rusa".
"El paracetamol no da problemas en dosis terapéuticas", aclara para este medio Ana Ferrer, presidenta de la Asociación Española de Toxicología Clínica, "pero cualquier cantidad por encima tiene riesgos muy altos. Es un producto de elevado riesgo".
"Puede terminar en trasplante hepático"
La clave está en que, como señala la experta, "en dosis tóxicas, el paracetamol produce necrosis hepática, una forma grave de toxicidad hepática. Si no se trata en las primeras horas, y muchas veces pasa desapercibida, puede dar lugar a casos mortales o incluso terminar en un trasplante hepático".
"El paracetamol en dosis demasiado altas ataca fundamentalmente al hígado", concuerda Burillo. "Si no se detecta a tiempo la intoxicación, puede producir una afectación hepática que lleva a una disfunción de la coagulación y puede matar o requerir un trasplante. Además, en menores o en personas que consumen alcohol (que también afecta al hígado) puede haber interacción".
Para ponerlo en perspectiva, Ferrer recuerda que "en Reino Unido, durante finales del siglo pasado y comienzos de este fue la intoxicación por paracetamol la primera causa de trasplante hepático en personas jóvenes". Según detalla, una de las cuestiones que dificulta una actuación verdaderamente eficaz en casos de sobredosificación es que "a diferencia de otros tóxicos o medicamentos que producen síntomas rápidos y disparan la alarma de inmediato, en el caso del paracetamol los síntomas tardan un poco en aparecer. Son muy inespecíficos, signos digestivos de aparente poca importancia".
En un sentido similar, Burillo desarrolla que "no hay signos claros como en otras intoxicaciones. Por ejemplo, los opiáceos producen una pupila puntiforme o miótica que orienta el diagnóstico. En el caso del paracetamol hay que actuar en base a la sospecha clínica".
"Es fácil llegar a una dosis tóxica"
Este especialista recuerda un reto similar, en el que los participantes eran animados a ingerir el medicamento más dañino que tuvieran en casa. Con todo, y aunque los dos expertos insisten en que se trata de un fármaco completamente seguro en las dosis correctas, una de las cuestiones que vuelven el paracetamol especialmente peligroso es que la diferencia entre esas cantidades terapéuticas y las tóxicas no es muy amplia.
"En gente de bajo peso, como adolescentes, es fácil llegar a la dosis tóxica", avisa Ferrer. "Además, el riesgo se subestima porque se trata de un analgésico muy empleado que está presente en muchos domicilios, por lo que resulta especialmente accesible".
De hecho, los dos doctores se muestran reticentes a hablar de dosis concretas, defendiendo que hacerlo puede dar una falsa sensación de seguridad que incentive la participación en estos retos virales.
Junto a ello, Burillo también hace hincapié en que las cantidades peligrosas no son las mismas para todas las personas, por lo que aboga por siempre actuar con la máxima prudencia. "Depende de la situación basal de la persona, si existe alguna enfermedad... En personas con enfermedades hepáticas, caquexia, VIH, procesos oncológicos etc., las dosis tóxicas podrían ser más bajas que para la mayoría de las personas".
A ello se suma la dificultad para detectar el problema a tiempo. "En las primeras horas, los síntomas son inespecíficos: vómitos, malestar general, quizás algo de desorientación". Por eso recomienda que, "ante cualquier circunstancia (si el niño vomita, tiene malestar general, está raro...), hay que acudir a Atención Primaria o urgencias hospitalarias para valorarlo".
Ferrer concreta que, si se actúa en las primeras dos horas, "se hace un tratamiento de descontaminación digestiva, usando carbón activado que produce una disminución muy importante de la absorción. Si ha pasado más tiempo y ya está absorbido, hay un antídoto muy clásico y bien protocolizado: la N-acetilcisteína (NAC), que bloquea la metabolización del paracetamol en su metabolito tóxico", pero insiste: "Si han pasado 24 horas y aparecen signos de insuficiencia hepática, la eficacia desciende en paralelo al tiempo transcurrido".
"Es como jugar a la ruleta rusa"
Sin perder nunca de vista las graves consecuencias que este tipo de retos virales pueden tener para la salud de niños y adolescentes, tanto Ferrer como Burillo resaltan la importancia de educar y prevenir este tipo de conductas antes de que se produzcan.
"En primer lugar, hay que evitar que esta sustancia esté al alcance de niños y adolescentes. Es un analgésico muy seguro de manera terapéutica, pero no debe estar al alcance de cualquiera", asevera, e incide: "La detección de una intoxicación es muy difícil. Si un niño o un adolescente está vomitando, los padres no van a pensar que sea porque ha tomado paracetamol". "Al paracetamol, como está tan a nuestro alcance, parece que se le quita importancia, y es de los tóxicos más peligrosos si se alcanza la dosis suficiente", añade.
"Por sentido común", argumenta Burillo, "los padres tienen que hablar con sus hijos sobre este tipo de retos virales. Y después, no dejar las medicinas al alcance de los niños y los jóvenes. El paracetamol parece una sustancia inocua, pero en dosis masivas llega a causar la muerte".
Y concluye: "Es una ruleta rusa: tenemos armas terapéuticas para combatir la intoxicación, pero siempre hay un cierto porcentaje de pacientes que evolucionan mal".

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