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La primavera y la temporada de alergia van siempre de la mano, pero esta vez, muchos españoles han experimentado síntomas de rinitis desde finales de enero y principios de febrero. ¿El motivo? Las borrascas que han azotado la península una tras otra actúan como la gasolina para el motor reproductivo de las especies anemófilas; es decir, plantas como aliso, avellano, abetos, cipreses, etc., que utilizan el viento para dispersar su polen y lograr la reproducción.
Según los registros de la Red Española de Aerobiología (REA), España se encuentra en un pico o máximo de polinización de las betuláceas de invierno tardío y preprimavera, tal y como indican también desde Meteored. De hecho, el aliso registró la semana pasada concentraciones tan altas que encendieron la alerta roja en toda la mitad norte (Galicia, Castilla y León y la cornisa cantábrica).

Un cóctel de polen se avecina
Las condiciones meteorológicas están provocando un adelanto y "una superposición" en los ciclos de polinización de varias especies. El aliso, que suele concentrar su mayor actividad entre enero y febrero, ha intensificado su floración y ha coincidido con el inicio de la temporada de polen de cupresáceas (cipreses y arizónicas), generando una elevada concentración de partículas en el aire.
La humedad acumulada en el suelo también favorece un desarrollo vegetal veloz de cara a los próximos meses. Si se mantienen las temperaturas suaves, es probable que otras especies como el fresno, el plátano de sombra y, más adelante, las gramíneas, produzcan una polinización más intensa de lo habitual.
Según los expertos de Meteored, todo apunta a que "esta primavera podría registrar niveles de polen superiores a la media", lo que anticipa una temporada complicada para quienes sufren alergias respiratorias.
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